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La crueldad, declarada adecuada para niños

Ellen Duthie

Ayer publicaron esta estupenda reseña de Kim Kindermann en la radio pública alemana Deutschlandfunk Kultur la edición de Mundo cruel que acaba de salir en el editorial Moritz Verlag, Grausame Welt?

A continuación, una traducción de la reseña, que nos ha encantado. ¡Larga vida a Mundo cruel en alemán!

Lejos del típico libro de lecturas para niños:  Mundo cruel , de Ellen Duthie y Daniela Martagón, enfoca el tema de forma lúdica. (Moritz Verlag / imago / Westend61)

Lejos del típico libro de lecturas para niños: Mundo cruel, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, enfoca el tema de forma lúdica. (Moritz Verlag / imago / Westend61)

Deutschlandfunk Kultur

 LESART. 26.02.2019

Kim Kindermann

 Situaciones y escenas crueles, descritas y dibujadas por dos autoras: Con Mundo cruel se invita a los niños a pensar sobre el bien y el mal. Un libro muy logrado sobre un tema difícil, en opinión de nuestra crítica.

 "Probemos con un pellizco muy, muy fuerte. ¿Alguna reacción?", dice la tarjeta, que muestra a un niño atado a una mesa. Los científicos que experimentan son ratas. En otra, un hombre ha sido encerrado en un sótano por unos niños. "¡Ahora te quedas aquí y piensas bien en lo que acabas de hacer!", dicen. Y en otra, una niña se muerde su propio brazo.

 Tres escenas, tres tarjetas. Tres de un total de 20. Todas son cuadradas. Por un lado, vemos una situación cruel: una niña mata a unas hormigas, unos leones se comen una cabra, unos padres sirven una sopa hecha de carne de gato, unos niños le tiran del pelo a una niña, un padre sostiene con fuerza bruta a su hijo para ducharlo. Y al dorso de cada tarjeta, vemos preguntas sobre el tema.

 ¡Fuera las gafas de color de rosa!

 La filósofa Ellen Duthie en realidad no ofrece respuestas sobre qué es la crueldad. Pregunta dónde comienza la crueldad, qué pasa con las víctimas y los agresores, y si un acto es menos grave si no dura demasiado.

 Paso a paso te invita a analizar la situación. El foco está siempre en la pregunta: ¿Qué encuentras cruel? ¿Has experimentado una situación parecida?

 Es exigente. Ellen Duthie no solo les pide a los niños que lidien con este difícil problema, sino que también les dice que existe la crueldad. Así que fuera las gafas de color de rosa. El mundo no solo es bello.

 ¿Pero hay que preguntar a los niños? Sí, ¡hay que hacerlo! Porque los niños viven en este mundo, con todas sus sombras; los niños ven e incluso experimentan situaciones que no son fáciles. Y cuanto antes aprendan a clasificar las situaciones, a darles un nombre claro y a conocer sus propios sentimientos, antes tratarán de evitar ser crueles. Y aquí, eso ocurre porque se les permite experimentarlo de una manera lúdica.

 Intercambio y argumentación sobre la violencia

Pero también porque las tarjetas invitan a comentar. A diferencia del típico libro de lecturas, aquí se establece intercambio y razonamiento. Eso es bueno. El formato también contribuye a esto.

Las tarjetas permiten que varios niños dialoguen sobre diferentes aspectos de la violencia a la vez y razonen entre ellos. Duthie logra que te apetezca hablar de un tema que muchos prefieren evitar.

 Las ilustraciones de Daniela Martagón son también todo un acierto. Por un lado, son sencillas, en blanco y negro sobre fondo de color, y recuerdan a los dibujos animados. Por otro lado, juegan con el absurdo como mecanismo de distancia. Como las ratas, que tienen enjaulados a los niños como animales de experimentación. O la niña que se muerde a sí misma, y cuyos enormes dientes afilados parecen más los de un gato, como el que está de pie frente a ella con la piel erizada.

 Ilustraciones que no pasan nada por alto

Las ilustraciones en sí no tienen nada de bonito ni de dulce, están claramente centradas en el contenido cruel. Esta sensación se acentúa con los colores fuertes de los fondos: rosa, naranja, azul, verde o amarillo. Actúan como una señal: ¡Atención, esto es importante!

 Y, sí, es importante este libro de tarjetas. Que quede claro: debemos tomar en serio a los niños. Podemos y debemos hablar de temas como la crueldad con ellos, filosofar con ellos. 

Además, podemos comenzar pronto, tranquilamente: Mundo cruel es ideal para preescolares y niños en edad de primaria. Qué está bien y qué está mal, dónde están los límites y en qué medida pueden ser difíciles de fijar. Nunca es demasiado pronto para empezar a hablar de todo esto.

Ellen Duthie, Daniela Martagón: Mundo cruel
Edición alemana traducida del español por Paula Peretti 
Moritz Verlag, Frankfurt / Main 2019 

 Reseña original en alemán aquí.

¡Tienes una carta! ¡Y es de Tomi Ungerer!

Ellen Duthie

El pasado viernes falleció el autor e ilustrador Tomi Ungerer, una de esas figuras a las que en inglés se las llama, no siempre con la mejor de las babas, “larger than life”, más grandes que la vida misma.

Para el equipo de Wonder Ponder, Ungerer fue muchas cosas. Primero, como lectoras, fue el autor de algunos de nuestros libros infantiles favoritos. Ningún beso para mamá, Los tres bandidos, El ogro de Zeralda, Flix, Críctor, El hombre luna, La bestia del señor Racine… por nombrar unos pocos.

Por otro lado, Ungerer también tenía una relación especial con las preguntas, como nosotras. Éramos muy fans de sus respuestas ilustradas a preguntas filosóficas de niños en Philosophie Magazine que el año pasado se recogieron también en un libro: Ni oui ni non.

Como autoras, Ungerer es siempre una referencia gráfica y un modelo de descaro a tener presente y los lectores atentos descubrirán más de un homenaje escondido -o no tanto- en nuestros libros.

En el póster incluido en Mundo cruel, el que lo busque encontrará a nuestro querido Tony Zarpas (Piper Paw en el original inglés) de Ningún beso para Mamá.

El Tony Zarpas de Tomi Ungerer dispara con su tirachinas al Tony Zarpas de Daniela Martagón

El Tony Zarpas de Tomi Ungerer dispara con su tirachinas al Tony Zarpas de Daniela Martagón

El Tony Zarpas de Daniela contraataca.

El Tony Zarpas de Daniela contraataca.

Y en el póster de Lo que tú quieras, en la que se despliega esa Casa de la Real Gana, es fácil ver quién la preside, con su tesoro reunido en el ático.

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Pero Tomi Ungerer fue también algo más para nosotras.

Un día se nos ocurrió enviarle nuestros libros y nos pusimos en contacto a través de su cuenta en Twitter con su hija, que muy amablemente nos dio su dirección. En aquel momento solo habíamos publicado dos títulos, Mundo cruel y Yo, persona, y se los enviamos los dos, firmado-dibujados, y con una carta invitándole a encontrar algún que otro guiño que habíamos escondido para él.

No tardó en llegar el mensaje de su hija: “Hola, acaba de llegar vuestro paquete y se lo entregaré a Tomi mañana así que ¡justo a tiempo! ¡Me ENCANTA lo que habéis hecho!”.

Y, al día siguiente, otro mensaje: “¡Le encantó! (con esta foto)”.

Creemos recordar que dimos gritos. Nos emocionó y sobre todo, nos pareció tremendamente generoso por su parte.

La carta que Tomi Ungerer nos envió después de que le enviásemos Mundo cruel y Yo, persona.

Y ya nos dábamos por unas requete suertudas cuando, unos días más tarde, recibimos una carta manuscrita de Tomi Ungerer, salpicada de sellos con algunos de los lemas que, al parecer repetía cada dos por tres casi como un mantra. “Expect the unexpected”, “Don’t hope, cope”.” En souvenir du futur… “ En la carta en sí, nos dice varias cosas, pero principalmente dos: que Wonder Ponder debía estar en todas las escuelas y que esperaba que siguiéramos con el proyecto.

Puede parecer una tontería insignificante y no nos cambió la vida, claro. Pero que un autor consagrado y al que admiras se muestre así de generoso con su tiempo y sus palabras no es algo que ocurra todos los días y es algo MUY alentador. Muchas gracias por el aliento, Tomi. Y por tus libros, más.

Y os dejamos con un librito no muy conocido de Tomi Ungerer, con preguntas maravillosamente absurdas y divertidas.

Harper & Row, 1968.

Harper & Row, 1968.

¿Cómo sabes cuando un Rolls Royce tiene hambre?

¿Qué es más peligroso que un piloto con morriña?

¿Quién necesita respuestas a preguntas tontas?

¿Quién necesita respuestas a preguntas tontas?

¡Mundo cruel cumple cuatro años!

Ellen Duthie

¡MUNDO CRUEL cumple 4 años!

Hoy 20 de noviembre, hace exactamente cuatro años desde que se publicó el primer título de Wonder Ponder, Mundo cruel.

A ritmo de una edición por año, el primer título de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder ya va por su cuarta edición en español. Ha sido publicado también en catalán (MÓN CRUEL) e inglés (CRUELTY BITES) en España, y en Argentina (en ediciones iamiqué), en México (Editorial Sexto Piso), en Corea del Sur (도서출판 마루벌), en Brasil (Boitatá) y, próximamente, en Alemania (Moritz Verlag).

¿Ya lo conoces y te encanta? ¡Déjanos un comentario con alguna experiencia mundocrueliana!

Luego, te interesará ver este vídeo donde Ellen Duthie nos habla de Mundo cruel y nos "lee" algunas de las imágenes para comprender cómo podemos acercarnos a ellas y acercárselas a niños y a niñas desde las más tiernas edades en adelante.

¿Que no lo conoces aún? Esta es la ocasión perfecta para conocerlo.

Y si Mundo cruel cumple 4 años, ¡también lo cumplimos Wonder Ponder!

En estos cuatro años hemos estado ocupadas haciendo más libros:

¡Y esperamos hacer muchos más en los próximos cuatro años! ¡Chin chin!

¡Pellízcame!: filosofía ilustrada para niños. Clara Berenguer reseña la versión catalana de ¡Pellízcame! en Valencia Plaza

Ellen Duthie

Clara Berenguer reseña ¡Pellízcame! en la sección de Cultura de Valencia Plaza. Aquí os dejamos la versión en castellano de esta reseña que nos ha encantado. 

"Esta es una invitación a explorar, preguntarse y reflexionar sobre la realidad, la imaginación y los sueños desde un enfoque lúdico con una presentación innovadora y atractiva

 4/09/2018 - 

VALENCIA. Ellen Duthie siempre ha mostrado un interés especial por comunicar el pensamiento filosófico. Por eso, después de poner en marcha actividades centradas en acercar esta cuestión a los más pequeños, en 2014 creó las cajas de filosofía visual para niños Wonder Ponder. Se trata de una iniciativa editorial atrevida que acerca a los lectores infantiles a algunas de las grandes preguntas que plantea la filosofía de una forma divertida mediante una curiosa recopilación de escenas y preguntas intrigantes que invitan a la reflexión y al diálogo a la vez que estimulan el desarrollo de un pensamiento crítico y se facilita la construcción personal de un esquema visual y conceptual del tema concreto que se aborda en cada título. ¡Pellízcame! (Wonder Ponder, 2018) es la última publicación de un proyecto consolidado que desde el inicio ha apostado por la creación de una colección que se mantenga en el tiempo, que llegue a otros países y de la que puedan disfrutar muchas generaciones. Y todo indica que lo está consiguiendo.

Con una cuidada presentación en forma de libro-juego, estas cajas de filosofía visual tienen su origen en una escuela de Madrid, donde Duthie tenía que hacer uso de la literatura infantil como estímulo para los diálogos filosóficos que planteaba con el alumnado. Cansada de buscar un material convincente para hablar sobre la crueldad, comentó a la ilustradora Daniela Martagón que necesitaba de una serie de escenas ilustradas que mostraron una perspectiva amplia y variada sobre esta temática y que sugirieran preguntas al mirarlas. A raíz de esta espontánea colaboración nació Mundo cruel, a la que siguió Yo, persona, sobre la identidad, y Lo que tú quieras, sobre la libertad. Ahora, ¡Pellízcame!, el nuevo título de la serie, que es al mismo tiempo el más filosófico y el más literario, explora las diferencias entre la verdad y la mentira y nos pregunta, entre otras muchas cosas, si estamos soñando o no.

Ciertamente, no hay ninguna otra iniciativa literaria similar que diseñe unos materiales de esencia filosófica tan originales que buscan exponer a lectores de edades y contextos diferentes a estos tipos de conceptos desde la práctica y que otorgue la misma importancia a la creación, a la lectura de la imagen, al texto y al formato. Es sin duda la conjunción de la capacidad creativa del tándem artístico formado por Ellen Duthie y Daniela Martagón la responsable de un producto con unas cualidades tan extraordinarias y subversivas. Ambas eran totalmente conscientes de que este diseño editorial era arriesgado, nuevo y difícil de catalogar, pero, afortunadamente, lanzaron su propio género. Dicho esto, hay que añadir los nombres de Raquel Martínez Uña, la editora de este sello, y de Bel Olid, traductora de ¡Pellízcame! al catalán - Pessiga'm-, que también colaboran activamente en el resultado final.

¡Pellízcame!, en definitiva, está concebido para que los niños puedan mirarlo y leerlo a solas o acompañados, en un contexto educativo o familiar. Este título presenta el mismo funcionamiento que el resto de cajas Wonder Ponder: contiene un póster con el cómic de Pequeño Remo en el Reino de Pellízcame, catorce láminas con escenas y preguntas, sólo para mentes intrépidas como alertan las autoras, una guía breve del contenido y unas propuestas de uso y, finalmente, tres láminas en blanco para que el lector pueda crear sus ilustraciones. Se puede utilizar tanto como un juego de mesa como un libro de páginas sueltas, que se pueden ordenar como cada uno desee y mezclarlas al azar, porque lo que pensamos no cambia en función del orden en que leemos, o quizá sí.

El objetivo principal, por lo tanto, es cuestionar incesantemente y sin que nos demos cuenta en torno a nuestra cotidianidad más cercana para discurrir sobre otros asuntos más trascendentales, como la fantasía, la imaginación, los sueños y la realidad. Es una apuesta por las grandes preguntas, las urgentes, a las que todo el mundo se enfrenta en su día a día sin importar la edad, pero sin necesidad de solemnidades ni ornamentos, sino de forma práctica y concreta. En este sentido, se esfuerzan mucho para que los libros conecten con las experiencias de la infancia pero también con las de la madurez. Hay niveles de lectura y complejidades variadas en cada escena y, además, con un gran sentido del humor, con el fin de preguntar y dialogar por placer. Ya podéis pues comenzar a pellizcaros, os aseguro de que os enganchará."

Esta reseña escrita por Clara Berenguer apareció en valenciano en Valencia Plaza el día 4 de septiembre de 2018. 

Entrevista a Ellen Duthie sobre Mundo cruel en el programa de Franco Torchia, No se puede vivir del amor

Ellen Duthie

Franco Torchia entrevista a Ellen Duthie en su programa No se puede vivir del amor (La Once Diez, Argentina) sobre el libro Mundo cruel (que ha sido editado en Argentina por Ediciones Iamiqué). 

Dice Ellen: "Ha sido una entrevista larga y pausada, fantásticamente bien preparada por el entrevistador. Un entrevistador que prueba el material no se encuentra a menudo. Fue un verdadero gustazo, ¡aunque en Madrid fuera la una de la mañana!"

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¿Humanos en zoos?

Ellen Duthie

Una de las escenas de Filosofía visual para niños de nuestro libro Mundo cruel muestra un zoo alienígena con varias criaturas terrestres enjauladas -entre ellas un niño humano-.

 

La escena por sí sola siempre provoca un diálogo interesante y animado, pero se puede enriquecer aún más combinándolo con fotografías e historias reales de humanos en los zoos y exposiciones de los siglos XIX y primera mitad del XX. 

La fotografía de arriba muestra a Ota Benga, un hombre pigmeo a quien se expuso en el Zoo del Bronx durante dos semanas en septiembre de 1906, en la jaula de los primates. The New York Times contó la noticia así:

Un bosquimano comparte jaula con los monos del Zoo del Bronx

Algunos se ríen con sus gracias, pero muchos están disgustados.

En ocasiones el cuidador le deja en libertad.

Entonces, con arco y flecha, el pigmeo congoleño se echa al bosque.

Ayer en el Parque Zoológico del Bronx hubo una exposición que provocó a muchos de los visitantes algo más que simples risas. Es cierto que risas no faltaron, pero había algo que devolvía la seriedad a los visitantes pensantes. Incluso aquellos que se reían, se marchaban con una expresión en sus rostros como la que se nos queda después de ver una obra de teatro con final triste o un libro en el que el héroe o la heroína salen mal parados.

“Hay algo que no me gusta”: así lo expresaba un hombre.

La exposición era la de un hombre en una jaula de monos. Resulta que el ser humano en cuestión era un bosquimano, uno de una raza a la que los científicos no sitúan muy arriba en la escala humana, pero para la persona media, no científica, que conformaba la multitud de visitantes, había algo de la exposición que resultaba desagradable.

El ser humano enjaulado era el pequeño hombre negro, Ota Benga, a quien trajo recientemente a este país de las junglas centroafricanas el explorador S.P. Verner. El Prof. Verner entregó recientemente a Benga  al Zoológico de Nueva York para que le cuidaran y se hicieran cargo de él. Ayer, cuando se le permitió salir de su jaula, tenía constantemente un cuidador que le vigilaba. A Benga parece gustarle su cuidador. Es probable que sea algo positivo que Benga no sea capaz de pensar con demasiada profundidad. Si lo hiciera, es improbable que se sintiera demasiado orgulloso de sí mismo cuando se despertó por la mañana y se encontró bajo el mismo techo que los orangutanes y los monos, porque ahí es donde realmente se encuentra.

La noticia de que el pigmeo estaría expuesto hizo que en la tarde de ayer acudieran al parque zoológico más visitantes que otras tardes de sábado. La casa de los monos – o, mejor dicho, primates- es el centro de la familia de animales del Director Hornaday.

Para hacer las vidas de los orangutanes más interesantes y hacer más visibles sus acciones para los visitantes, se ha construido una jaula de acero en el extremo sur de la casa de los primates. En los días más frescos de la semana pasada los chimpancés evitaron esta jaula abierta. Son muy sensibles al frío y prefirieron meterse debajo de la paja en el interior de la casa de los monos.

Como sus compañeros de casa, los orangutanes y los monos, Benga tiene una habitación dentro del edificio. Como las demás, la puerta da a una jaula pública.

Una multitud que oscilaba entre 300 y 500 personas vieron al pequeño hombre negro divertirse a su manera ayer. No le gustan las multitudes, especialmente los niños, que le incordian. Así que tejió hamacas y alfombras, que sabe hacer, habló con el loro, traído de la jungla junto a él, y disparó con su arco y flecha a varios puntos marcados dentro de la amplia jaula. Para lo último, los trabajadores del zoo habían dispuesto montones de paja contra un lado de la jaula. Los niños se lo pasaron muy bien con esto, especialmente cuando fallaba, que ocurrió muy pocas veces. Luego les ponía caras.

Un poco después del mediodía, se permitió a Benga salir al bosque. Un cuidador le observaba a distancia. Es improbable que nadie haya visto un mortal más feliz. Agarrando su arco y flecha, se adentró saltando en el bosque y corrió de un lado para otro.

En libertad, Benga parecía estar de vuelta en África. Escudriñaba el interior cada tronco hueco y observaba los árboles y arbustos en busca de pájaros y ardillas. Pero las multitudes no tardaban en encontrarle y entonces tenía que volver a moverse. Al final el cuidador tuvo que devolverle a la casa de los monos.

Pero no era fácil mantenerle ahí. Con frecuencia aparecía en la puerta, y con una mirada muy fácil de entender para los cuidadores, les decía que prefería estar entre los árboles y los arbustos. Le soltaron de nuevo y se fue caminando hacia el restaurante. El cuidador le siguió. Parece que Benga ha adquirido una costumbre civilizada desde que llegó. Le encantan los refrescos.

Benga se pagó el refresco con el dinero que le dio el fotógrafo del zoo para quien había posado antes.

No ha habido ninguna intención de dar a Benga una apariencia grotesca. Lleva pantalones blancos y una chaqueta caqui. Lo único que lleva desnudo son los pies.

Publicado el 9 de septiembre de 1906. Copyright © The New York Times

Esta otra fotografía muestra a una niña pequeña congoleña, expuesta y posiblemente siendo alimentada por un miembro del público, en la Expo 1958, la Feria Mundial de Bruselas, como parte del 'poblado' congoleño expuesto para el interés de los visitantes. 

Tanto que pensar....