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Wonder Ponder, Visual Philosophy for Children, is an imprint specialising in products for fun and engaging thinking. This website provides accompanying material to our Wonder Ponder boxes, including guides for children, parents and mediators, ideas for wonderpondering and fun games and activities. It is also a platform for sharing your very own Wonder Ponder content and ideas.

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Filtering by Tag: Filosofía para niños

Gracias, Mundo Cruel

Ellen Duthie

Querido MUNDO CRUEL:

Gracias por todo lo que nos has dado (y por lo que te queda por darnos, estamos seguras).

Recientemente estamos tan emocionadas con la nueva colección que a veces se nos olvida la segunda cosa importante que está pasando estos días.

¡Te reimprimimos por quinta vez, querido MUNDO CRUEL (¡quinta)!

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No nos hemos parado a contar cuántos ejemplares se han impreso de ti en todo el mundo, pero contando los de España en español, en catalán y en inglés, los de Argentina con ediciones iamiqué, los de México con Editorial Sexto Piso, los de Brasil con Boitempo, los de Corea del Sur con Marubol y los de Alemania con Moritz Verlag (gracias a nuestra querida agente Claudia Bernaldo de Quirós), nos atrevemos a decir que unos pocos de miles.

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Hoy queremos celebrarte un poquito y para ello queremos compartir la primera reseña que tuviste (Receta para ser crueles a conciencia, de Germán Machado) y la última que has tenido (¿Cuándo ha hecho daño a la democracia un cuidadano crítico?, de Thomas Linden), y algunas otras que nos gustaron especialmente también, como esta, de Nuria Barrios, que apareció a los pocos días de tu primera publicación en Babelia , esta, de Laia Jufresa, que apareció en Letras Libres, o esta reseña-entrevista de Adolfo Córdova en su blog Linternas y Bosques..

Y nos despedimos con un vídeo dedicado enterito a ti, donde Ellen Duthie habla de los mecanismos que operan en ti.

A las personas fisgonas que estén leyendo esta correspondencia privada, les recomendamos verlo atentamente para sacarle el máximo jugo a vuestros mundos crueles:

¿Cuándo ha hecho daño a la democracia un ciudadano crítico?

Ellen Duthie

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"En el mundo de la literatura infantil, la realidad moral de nuestra vida cotidiana rara vez se toma en cuenta de manera tan directa y consecuente".

Más noticias estupendas desde Alemania. Thomas Linden reseña nuestro Grausame Welt? (Mundo cruel en alemán) nada menos que en la Philosophie Magazin, una señora revista de filosofía con una sección especial para Libros infantiles presidida por el gusanito de la imagen.

Aquí va la reseña completa traducida (con una frase final que nos gusta especialmente):

"¿Qué es más cruel: tener a un niño en una jaula o un animal? ¿Son los padres los dueños de sus hijos? ¿Puede resultar a veces gracioso portarse mal? Las preguntas de Ellen Duthie lo tienen todo. En ¿Mundo cruel? explora junto a la ilustradora Daniela Martagón la actitud ética de los niños. Estas exploraciones se llevan a cabo en 14 tarjetas temáticas ilustradas. Al dorso de cada tarjeta hay preguntas sobre la dignidad, el miedo, la responsabilidad y la indiferencia. En el mundo de la literatura infantil, la realidad moral de nuestra vida cotidiana rara vez se toma en cuenta de manera tan directa y consecuente. Si los niños pueden manejar un concepto como la crueldad y distinguirlo de, por ejemplo, la violencia, está por ver. Pero los niños no son sentimentales: por este motivo sí que pueden entender un instrumento afilado como este brillante catálogo de preguntas que les permite encontrar y defender su propia posición. No hay respuestas incorrectas. Uno sospecha, sin embargo, que estas preguntas harán emerger rápidamente las contradicciones de nuestra sociedad. Pero los ciudadanos críticos nunca le han hecho daño a la democracia."

https://philomag.de/

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¿Y si la vida fuera un sueño? ¿O un cuento? ¿O una gran ilusión? El nuevo título de Filosofía visual para niños explorará la realidad, la imaginación y los sueños

Ellen Duthie

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NOVEDAD PARA MAYO 2018.

¡Ya va quedando menos! El nuevo título de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños, ¡Pellízcame! saldrá en mayo de 2018. Aún no podemos mostraros la portada, pero la imagen de arriba es un zoom del título y de las autoras en la portada. ¡Qué emoción!

¡PELLÍZCAME!

¿Y si la vida fuera un sueño? ¿O un cuento? ¿O una gran ilusión?
¿Y si te pellizcas? ¿Acabarías con la duda?

 ¿Cómo sabemos que el mundo es como nos lo muestran nuestros sentidos y no de alguna otra manera (como lo ve una mosca o un perro, por ejemplo)?

 ¿Los cuentos son mentira? ¿Las fotos pueden engañar? ¿Hay testigos más fiables que otros?

 Si te pudieras conectar a una máquina que te hiciera sentir y vivir solo cosas buenas, ¿te conectarías para siempre?

 ¿Qué es real? ¿Qué no es tan real?
 Y tú, ¿qué piensas?

¡Pellízcame! es un libro-juego presentado en una caja que invita a jugar y pensar sobre la realidad, la imaginación y los sueños de una forma que es a la vez seria y seriamente divertida.

El nuevo título ofrece muchas oportunidades para los lectores más jóvenes y más mayores de explorar las diferencias entre lo que es "de verdad" y lo que es "de mentira", nuestros sentidos y los que nos dicen acerca del mundo, y para preguntarse si podríamos o no estar soñando. También contiene escenas que podrían detonar preguntas, diálogos y reflexiones sobre la realidad virtual, la ficción y la realidad, las noticias falsas y la representación en los selfies, de una manera que es al mismo tiempo cercana y desestabilizante, y siempre cautivadora.     

Parte de la serie Wonder Ponder, Filosofía visual para niños, ¡Pellízcame! está concebido para que l@s niñ@s puedan mirarlo y leerlo sol@s, acompañad@s, en grupo, en un contexto educativo, de juego o familiar.

TEMÁTICArealidad ·  imaginación ·  sueños ·   los cinco sentidos ·   percepción · ficción/realidad ·  de mentira/ de verdad  ·   fiabilidad de la información ·  filosofía para niños.

CONTENIDO:
· 14 láminas con escenas ilustradas.
· Más de 100 preguntas formuladas cuidadosamente para suscitar una reflexión rica y bien orientada sin dirigirla a ninguna conclusión predeterminada.
· 3 láminas libres que invitan a dibujar escenas filosóficas y a plantear preguntas propias.
· Breve guía para niños y adultos.
· Propuestas de uso
· Póster temático Wonder Ponder (A3). 

ACERCA DE LA SERIE WONDER PONDER DE FILOSOFÍA VISUAL PARA NIÑOS
Wonder Ponder acerca a sus lectores a algunas de las grandes preguntas de la filosofía de forma divertida y atractiva. Escenas curiosas y preguntas intrigantes invitan a la reflexión y al diálogo, estimulando el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado en cada título.

¿Quieres más información sobre la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder? Visita nuestra web.  

¿Podría un robot llegar a ser mejor profesor que un ser humano?

Ellen Duthie


Este fin de semana nos apetece compartir con vosotros una de las 14 escenas de nuestro libro-juego Yo, persona, una invitación a pensar sobre qué somos y quién somos. 

¿Podría un robot llegar a ser mejor profesor que un ser humano?
¿Qué tiene que tener una buena profesora o un buen profesor? 
Y tú, ¿qué piensas? 

 
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Escena y preguntas al dorso de Yo, persona, de la Serie de Filosofía visual para niños. Autoras: Ellen Duthie y Daniela Martagón.  

Para conocer un poco más Yo, persona puedes echar un vistazo a este vídeo y leer nuestra ficha informativa

Para ver qué han dicho en los medios sobre la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, consulta aquí

Puedes comprar Yo, persona y los otros títulos de la serie de Filosofía visual para niños en cualquiera de los puntos de venta en España o, para aquellos que no estén en España o no tengan un punto de venta cerca, en nuestra tienda online

¿Cómo hacer para no dejar fuera a niños a los que les cuesta participar?

Ellen Duthie

Una de las preguntas que nos suelen hacer muchos mediadores cuando conocen Wonder Ponder se refiere a la dinámica del diálogo filosófico en el aula o en contextos educativos no formales y, más concretamente, a la participación.

¿Cómo hacer para no dejar fuera a niños a los que les cuesta participar? ¿Cómo integrarles en la comunidad de indagación, si no les gusta o les cuesta hablar delante de los demás? 

Es evidente que no hay una estrategia mágica para hacer que todos participen por igual. Dependerá del niño en cuestión, del grupo, del contexto, y de la familiaridad con el diálogo filosófico del grupo y del adulto que facilita el diálogo. 

Pero nuestra autora Ellen Duthie comparte algunas ideas en este blog.

No tengo estrategias mágicas pero sí tres casos que me hicieron reflexionar en su momento y que me parece útil compartir, y tres aspectos, uno relacionado con cada caso, que me parece útil tener en cuenta al pensar en la participación.  

1. Definición de participación.
Hay un niño, ahora con 10 años, que ha estado viniendo a cada uno de lo talleres que he hecho en Madrid desde hace unos 4 años. No se ha perdido ni uno. Insiste a sus padres en que quiere apuntarse. Es un niño hablador, cuando estás a solas con él o en contextos de juego. Se expresa muy bien, con un vocabulario amplio y con capacidad de expresar ideas complejas y de resolver conflictos con amigos mientras juega. Y sin embargo, en los grupos de diálogo apenas habla. Creo que en todos los talleres a los que ha asistido, quizás no haya dicho más que una o dos frases durante los diálogos.

Cuando su madre me pregunta si ha participado le contesto que sí, que aunque no ha hablado durante el diálogo, sí ha estado muy atento a todo lo que decían los demás y ha estado siguiendo el diálogo con interés, sonriendo y reaccionando ante lo que iban diciendo sus compañeros. Luego, la madre me dice que él le cuenta a ella todo lo que hemos hablado y qué ha argumentado cada uno y los dos vuelven a tener el diálogo en casa. Esta vez él sí participa, expresa acuerdo o desacuerdo con los distintos argumentos que ha ido escuchando y va construyendo una respuesta propia.

Hay niños -y adultos- que tienen un ritmo de pensamiento rápido y otros que prefieren un ritmo más lento. Les gusta reposar lo que leen, lo que oyen, digerirlo y luego hablarlo tranquilamente en confianza con un amigo, con una madre o un padre. Hay personas a las que no les cuesta ir construyendo sus respuestas mientras van dialogando, rectificando por el camino. Pero hay otras que prefieren, incluso necesitan, pensarlo un poco más, hacer ese diálogo de forma interna antes de pronunciarse. Este diálogo interno puede ser también parte del diálogo compartido. Puede ser también una forma -activa incluso- de participar.   

2. Dar tiempo. Una chica que vino a una serie de talleres semanales, con una timidez notable, no dijo absolutamente nada los dos primeros días. Al tercero de repente empezó a hablar, como si hubiera comprobado que esto era diferente a lo que se había esperado: que aquí, a diferencia de en otros contextos, sí se sentía con ánimos para participar. Esto me pasa a menudo y creo que tiene que ver con el ritmo del pensamiento y de los argumentos cuando se hacen diálogos filosóficos. 

En otros contextos, dentro y fuera del aula, es normal que aquellas personas que sienten cierta ansiedad social o tienen dificultades para la comunicación puedan sentirse incómodas y presionadas cuando se les hacen preguntas. A la mayoría de las preguntas que nos hacen parece hay que contestar rápido, bien con la respuesta correcta, bien con una opinión ya formada. 

Pero precisamente en los diálogos filosóficos el ritmo es pausado. No se trata de quitarse la pregunta de en medio sino de quedarse en ella un buen rato, el tiempo que haga falta. Este ritmo pausado puede resultar reconfortante precisamente para aquellas personas que frente a otro ritmo de preguntas y en otros contextos puedan sentirse intensamente incómodos y reacios a participar. 

3. Distintos modos de participación. Otro niño que algunos tildarían de poco participativo que viene a menudo a mis talleres es bastante similar en actitud al niño del caso número 1. Es un pensador silencioso. Pero lo interesante es cómo cambia su actitud en el trabajo artístico posterior a los diálogos que solemos hacer en los talleres de Wonder Ponder. Aquí se transforma y muestra mucha energía, creatividad y mucha más espontaneidad. No quiere decir que no disfrute en silencio de los diálogos. Pero siempre presto especial atención a sus aportaciones artísticas porque son fantásticas (lo son), pero también para hacerle ver que un tipo de participación no es más importante que otro y que entiendo perfectamente y veo en sus dibujos todo el trabajo que ha realizado en silencio durante el diálogo.  

Incluso durante el diálogo trato de incorporar distintas formas de participación. Hay preguntas introductorias que tienen más que ver con el relato de una experiencia propia que pueda aportar algo al tema que estemos explorando. Para algunos participar en la respuesta a este tipo de preguntas intimida menos que participar en las más puramente filosóficas. Y viceversa. Algunos no quieren contar nada propio, y prefieren centrarse en las cuestiones en sí. En este sentido presto atención y procuro hacer preguntas a cada uno de ellos del tipo que sé que les cuesta menos contestar o que les divierte más contestar. 

Creo que lo fundamental es crear un ambiente compartido agradable, estimulante y seguro para dialogar. Y no correr. No presionar. No forzar. Dar tiempo. Y disfrutar de ese tiempo en el que nos paramos a pensar juntos. 

Más información:
La serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños
Los títulos de la serie: Mundo cruel, Yo, persona y Lo que tú quieras
Wonder Ponder en los medios 
Blogs de Ellen Duthie: Filosofía de cuento, Filosofía a la de tres, Lo leemos así
Puntos de venta

Curso-Taller intensivo para adultos de introducción al diálogo filosófico con niños a partir de la literatura infantil en Madrid

Ellen Duthie

Wonder Ponder Academy presenta...


CURSO-TALLER INTENSIVO

Filosofía de cuento

Introducción al diálogo filosófico con niños a partir de la literatura infantil, para adultos curiosos

 MADRID

Sábado 24 y domingo 25 de octubre, 2015


ELLEN DUTHIE y DANIELA MARTAGÓN impartirán un taller intensivo de fin de semana sobre la práctica de filosofía con niños en contextos educativos formales o informales y en la literatura infantil, utilizando la palabra y la imagen como puntos de partida y elementos de juego y de creación.    

 

 

TÍTULO DEL CURSO: Filosofía de cuento
FECHA:
 Sábado 24 y Domingo 25 de octubre en Madrid. 
DURACIÓN: 12 horas, divididas en tres sesiones de 4 horas (sábado de 10 a 2 y de 4 a 8 y domingo de 10 a 2). 
LUGAR:
 El Patio de la Pierna. Pizarro, 24. 28004. Madrid. 
PRECIO: 120 € [¡Reserva tu plaza y paga antes del 30 de septiembre, y paga solo 100 €!]  Incluye tentempié de media mañana y merienda. 
PLAZAS: 15 máximo
MÁS INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZA:
info@wonderponderonline.com o 680 587 759



DIRIGIDO A: Maestros, bibliotecarios, mediadores, escritores, ilustradores y otros curiosos interesados en iniciarse en esta práctica o simplemente incorporar elementos del diálogo y del cuestionamiento filosófico en su trabajo.

DESCRIPCIÓN: Este curso-taller intensivo es una introducción a la práctica de la filosofía con niños, que combina contenidos teóricos y prácticos, dirigido a maestros, bibliotecarios, mediadores, escritores, ilustradores y otros curiosos interesados en iniciarse en esta práctica o simplemente incorporar elementos del diálogo y del cuestionamiento filosófico en distintas actividades o niveles de enseñanza para edades de infantil y primaria, o en creaciones literarias y artísticas.

A partir de lecturas de álbumes, escuchas de diálogos filosóficos entre niños y diálogos entre los asistentes, se trata de dar pautas y herramientas básicas y de reflexionar sobre cómo es posible llevar el diálogo filosófico al aula, a la biblioteca y al hogar. 

La práctica de la filosofía en las aulas suscita la reflexión crítica y autocrítica, desarrolla la expresión oral, ejercita el respeto a las opiniones ajenas y la sana práctica de cambiar de opinión, entrena la capacidad de escucha (tanto en los niños como en los adultos) y flexiona la empatía. Además de desarrollar la capacidad de razonamiento lógico, analógico e hipotético, e introducir el uso de recursos de argumentación formal, la filosofía ayuda a los niños a sentirse libres de opinar, de contar y de reflexionar, sin juicios y sin miedo a equivocarse, dotándoles de poder y dándoles permiso para construir mundos imaginados.

Mediante la construcción de mundos imaginados, la filosofía también explota las posibilidades de la fantasía “estructurada”. La filosofía permite imaginar mundos paralelos nunca antes imaginados, todo lo disparatados que queramos, pero nos exige coherencia dentro de ese mundo.

En este taller exploraremos y practicaremos las variadas e interesantes posibilidades que ofrece esta combinación entre creatividad y rigor que es una característica única del pensamiento filosófico.

 

CONTENIDO DEL CURSO-TALLER

 § Filosofía con niños: ¿por qué y para qué? La inevitabilidad de la filosofía y las ventajas directas e indirectas de la práctica filosófica con niños.

§ Introducción al concepto, a la historia y a la práctica de la filosofía con niños.

§ Principios básicos para la conducción de diálogos filosóficos entre niños o con niños y reglas básicas para conducir sesiones o simplemente incorporar dinámicas en el aula o en el hogar. El papel del conductor.

§ El grupo como comunidad de indagación. ¿Cómo se consigue formar una comunidad de indagación?  El modelo de cooperación y de construcción de significado conjuntamente frente al modelo de transmisión de conocimientos.

§ La escucha en la filosofía con niños.

§ Cómo fomentar y dar protagonismo a la pregunta como punto de partida, pero también como punto de destino.

§ La imagen como vehículo de la pregunta.    

§ Pensamiento creativo. La fantasía filosófica como vuelo anclado en la coherencia interna.

§ Cuestionamiento de la realidad y las verdades “dadas” frente a transmisión de valores. Cómo diferenciar material para “transmisión de valores” frente a material para diálogo filosófico.

§ Pautas para seleccionar buenos álbumes (y otros estímulos) para el diálogo filosófico.  Cómo diferenciar un buen estímulo de uno pobre.

§ Bibliografía teórica y práctica.

QUIÉN LO IMPARTE

ELLEN DUTHIE (Cádiz, 1974). Nacida en España, pero de nacionalidad británica, Ellen es Licenciada y Máster por la Universidad de Edimburgo (Reino Unido).

Escritora, docente, bloguera y traductora, sus intereses se centran en la literatura infantil y en la filosofía para niños. Lleva más de diez años desarrollando material para estimular el diálogo con niños y entre niños sobre grandes preguntas filosóficas a partir de la literatura infantil y de estímulos visuales.

Es creadora y autora del concepto y de los textos de la serie Wonder Ponder, de Filosofía Visual para Niños, editada por Traje de Lobo. Además, imparte cursos y talleres de lectura de literatura infantil y filosofía para niños (Filosofía a la de tres, con niños de preescolar y Filosofía de cuento, con niños de primaria).

Asimismo es traductora de, entre otras cosas, Maurice Sendak (Al otro lado, Kalandraka, 2015) y es autora del blog bilingüe Lo leemos así (We Read it Like This) con reseñas de álbumes ilustrados centradas en la experiencia de la lectura en voz alta. 

DANIELA MARTAGÓN (México DF, 1986). Nacida en Distrito Federal, México, es licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional Autónoma de México, Daniela es ilustradora, dibujante e inventora de juguetes. Es coautora y coimpulsora de la serie Wonder Ponder, de Filosofía Visual para Niños, editada por Traje de Lobo.

Interesada por los materiales visuales y lúdicos y los sistemas libres educativos, se ha formado en distintos campos para abordar la imagen, la filosofía, la narrativa y la comunicación.

La frescura y el humor de las ilustraciones de Daniela son el resultado de un proceso creativo autoexigente en el que aúna la investigación teórica y el aprendizaje artesanal. Una de las características más notables de su trabajo es su capacidad para asimilar conceptos procedentes de disciplinas muy diversas y traducirlas en manifestaciones artísticas aparentemente simples. 

En los últimos años se ha especializado en el ámbito infantil y juvenil, y ha cursado el Máster de Álbum Infantil Ilustrado de la escuela "i con i",  en La Casa del Lector en el Matadero, Madrid. Fue seleccionada en la edición 2013 del Catálogo Iberoamericano de Ilustración. 

"Mundo cruel" en "El Cultural" de El Mundo, con una reseña de Cecilia Frías

Ellen Duthie

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Mundo cruel
Ellen Duthie y Daniela Martagón
Wonder Ponder, 17,95€. (A partir de 8 años)

Adentrarse en Mundo cruel es como enfrentarse a un espejo en el que no siempre gusta verse reflejado. Y todo a través de 14 láminas que representan una serie de escenas, inofensivas en apariencia. Pero solo hay que detener la mirada en cada imagen para descubrir situaciones que destilan crueldad. Así, la estampa de una niña machacando la cabeza de una hormiga con la punta de su lápiz, la de un padre que obliga a bañarse a su hijo aunque éste se deshaga en llantos o la de unos hermanos que hacen rabiar a un bebé enjaulado en su cuna cuando no se puede defender. Son solo una pequeña muestra, pero las preguntas que se plantean a la vuelta de cada escena darían para que reflexionásemos durante meses. ¿Es cruel obligar a hacer a alguien lo que no quiere? ¿Por qué a veces ser cruel puede resultar divertido? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Sirve de algo castigar la crueldad con más crueldad?

Los vientos desatados se traducen en este torrente de preguntas que no siempre encontrará respuestas unívocas pero que, mediante estas situaciones cotidianas nos harán tomar conciencia de los recovecos de la conducta humana, de cómo cualquiera se puede convertir en víctima, de cómo la venganza, la diversión o la curiosidad nos pueden llevar a comportamientos crueles, o meditar si la crueldad contra animales tiene menos importancia. Una obra de “filosofía visual” que invita al diálogo y a la confrontación de posturas. Una caja-libro que debería ser de lectura obligatoria, pues nada tan estimulante como la invitación que figura en su tapa: “Abre, mira, piensa.”. CECILIA FRÍAS

Reseña en Buk Magazin

Ellen Duthie

Publicado el 3 febrero, 2015, en Buk Magazin  Por María Asuero
Mundo CruelProyecto Wonder Ponder Ellen Duthie & Daniela Martagón

Hace un par de meses nacía Wonder Ponder, un proyecto de filosofía visual para niños. El primer número, «Mundo Cruel», es una cajita negra donde se recogen catorce tarjetas con ilustraciones distintas y donde se reflejan catorce escenas, relacionadas directa o indirectamente con la crueldad (además añade un glosario de conceptos para reflexionar, instrucciones de uso, un mapamundi de la crueldad y tarjetas para que el lector dibuje sus propias escenas de «Mundo Cruel»)

Entre las diversas ilustraciones, encontramos a una niña matando hormigas con un lápiz, un padre que obliga a su hija a bañarse, una familia comiendo sopa de gato o unas señoras que se ríen de un hombre que no sabe que se le han bajado los pantalones. Cada tarjeta viene acompañada de una serie de preguntas: ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Alguna vez has sentido pena por lo que había en tu plato? ¿Sienten dolor las hormigas? ¿Sienten miedo? ¿Importa?

Tarjeta de  Mundo cruel . Wonder Ponder. 

Tarjeta de Mundo cruel. Wonder Ponder. 

El lector/jugador arrojará sus pensamientos, reflexiones y experiencias. Porque lo más interesante y lo más valioso de este proyecto es que no hay respuestas válidas, ni mejores repuestas, ni respuestas correctas o incorrectas. No intenta adoctrinar, ni intentar que el lector se enmarque en una línea de pensamiento. Lo que se pretende es que el lector procese esta información y, sobre todo, que reflexione: ¿cuándo la crueldad queda justificada? ¿Quién traza esa línea? ¿Es la crueldad inherente a la vida?

Ante esta explosión de ideas y ante este grandioso proyecto, lo que verdaderamente me interesaba era descubrir qué respuestas suscitaban en los niños. ¿Sería tan interesante para mis alumnos como me parecía a mí?

Lógicamente, lo primero que hicieron los niños fue relacionar las imágenes con sus experiencias personales, con situaciones análogas a las que las ilustraciones mostraban. Ningún niño se había planteado en ningún momento de su vida que los humanos fuésemos crueles con los animales, pero al ver las imágenes sentían haber presenciado algún momento parecido.

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Llamaba la atención cómo distinguían, por ejemplo, entre bichos y animales. No habían pensado anteriormente si matar bichos era cruel y casi todos se habían sentido «crueles» cuando les atacaban. Sin embargo, «matar animales era otra cosa» y justificaban en este caso la crueldad porque nos servían de alimento.

Les pareció chocante la inversión de roles al ver a animales y a humanos expuestos igualmente en un zoológico en un mundo extraterrestre, o ver que las ratas experimentaban con humanos. Llegaron, por ello, a un importante punto de inflexión: ¿por qué la vida humana estaba por encima de la animal? ¿No éramos los humanos los que estábamos destrozando el planeta?

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Los humanos eran, sin duda alguna, los más crueles de todos. Entre los humanos, los adultos estaban por encima de los niños, pues casi siempre estaban mandando, castigando y diciendo lo que estaba bien y lo que no. Se pensaban conocedores de todo, ordenando desde una superioridad que ellos consideraban errónea. Se veían muy reflejados cuando el humor rozaba la crueldad y les parecía imposible no reírse ante una caída, o situación ridícula accidental. Aquello «era humano» e inevitable.

En general, la mayoría de los niños estaban de acuerdo en que el ser humano era el único que se divertía siendo cruel. Los animales mataban o atacaban por instinto, pero nunca de manera racional y consciente. Decían que viviríamos en un mundo mejor si usásemos la crueldad por necesidad. «No habría guerras, porque no pelearíamos por dinero ni poder».

No queda duda alguna de que esta prueba piloto demostró que a los niños no solo les gustaba «hacer filosofía», sino que les servía para la vida. En palabras de los niños, esta experiencia les «hacía pensar en cosas que nunca antes se habían planteado». En un sistema educativo (aquí hago una crítica desde dentro) donde la información se retiene, se vomita para rápidamente olvidarla y donde en pocos casos se dan las herramientas para aprender a digerirla, se hacen imprescindibles la inclusión de este tipo de proyectos donde los niños puedan preguntarse (wonder) y reflexión (ponder).

Wonder Ponder anuncian en su web (que invito a visitar www.wonderponderonline.com) nuevos temas como Yo, persona (identidad personal); ¿Será posible? (posible e imposible); De pies y manos (libertad);¡Pellízcame! (realidad, imaginación y sueño); ¿Pero para qué? (felicidad y sentido de la vida).

Los esperaremos impacientes. Larga vida a Wonder Ponder.

Receta para ser crueles a conciencia. Wonder Ponder y la primera entrega de Filosofía Visual para Niños: “Mundo cruel”

Ellen Duthie

Publicado el 26 de noviembre, 2014 por Germán Machado en el blog Garabatos y Ringorrangos.

En 1963, cuando Hannah Arendt quiso explicar el carácter y la mentalidad de uno de los protagonistas de la barbarie que se desarrolló durante la segunda guerra mundial, acuñó una idea: la de “la banalidad del mal”. Con ello no quería decir que los responsables de los actos de barbarie (torturas, asesinatos, violaciones, exterminio masivo) fueran inocentes y no debieran de ser juzgados y condenados. Quería señalar, en todo caso, que esos actos no respondieron a una capacidad excepcional de crueldad humana, y que, en definitiva, las acciones criminales se habían llevado a cabo en el marco de un sistema: un régimen industrial y burocrático del asesinato en masa, orientado a la exterminación del ser humano.

Los responsables de la barbarie habían actuado en cumplimiento de órdenes, de planes y de reglas, sin pararse a pensar, sin reflexionar, sin cuestionarse sobre lo que hacían ni sobre sus responsabilidades. De algún modo, encontraban sus prácticas como algo “normal”. El “mal” no era, así, un asunto humano, sino un resultado sistémico: un engranaje, una pieza de ingeniería, un conjunto de pautas de acción sin necesidad de ser legitimadas.

Planteando el problema de “la banalidad del mal”, Hanna Arendt, que fue muy criticada por esta idea, rompía radicalmente con los conceptos de una “naturaleza humana” buena (Rousseau y el “buen salvaje”) o mala (Hobbes y “el hombre como un lobo para el hombre”), y subrayaba la complejidad de unas condiciones históricas, sociales, culturales, políticas (la condición humana) para alertar luego sobre la necesidad de estar muy atentos a la banalización del mal y evitar, entonces, que se repitiera.

70 años después del final de la segunda guerra mundial, una hora de telediario nos alertará sobre el hecho de que “la banalidad del mal” no solo no se ha detenido, sino que se ha agudizado. Por su lado, la participación en ámbitos de socialización de la infancia también nos dejará ver que, en distintos grados, con distintas implicancias, sin la carga de aberración que comportó (y aún hoy comporta) la guerra, niños y niñas pueden desarrollar actos de crueldad que resultan banales.

¿Por qué las sociedades humanas no pueden detenerse a reflexionar sobre este asunto de la crueldad? ¿Por qué a los humanos nos resulta tan difícil pensar en todos aquellos actos que cometemos a diario, voluntaria o involuntariamente, donde la crueldad se manifiesta de manera más o menos dañina? ¿Y cómo se podría hacer para reflexionar sobre estos temas junto con las nuevas generaciones, allí cuando, de un modo u otro, niños y niñas desarrollan o anticipan actos de crueldad de diversos grados y en distintas modalidades?

Ya sé que no es comparable el acto de torturar a una persona hasta la muerte y la “travesura infantil” de hacer fumar a un sapo hasta que reviente o de aplastar hormigas, pero pienso que si los humanos vamos a ser crueles, es mejor que al menos seamos conscientes de que lo somos, y de qué manera. Quizás eso ayude a corregirnos.

“¡Te pillé!”, lámina con escena de crueldad incluida en “Mundo cruel”, Filosofía visual para niños, de Wonder Ponder.

En esa dirección, me gustaría presentar hoy una propuesta que apunta a tomar conciencia sobre la crueldad y sus formas. Visualizar el problema. Hablar de ello. Pensar en ello. Reflexionar sobre ello.

La primera entrega del proyecto de “Filosofía visual para niños” de Wonder Ponder nos ofrece una receta para esto: incluso cuando, estamos avisados, no hay recetas.

Ingredientes:

– una caja de 17 x 17 cms.

– 14 láminas con escenas que contienen un breve relato ilustrado acerca de la crueldad y muchas preguntas sobre el tema

– 3 láminas para crear escenas propias

– 1 lámina con propuestas de uso e ideas para “wonderponderear” (de “wonder”: preguntarse y asombrarse; y de “ponder”: reflexionar).

– 1 lámina con una breve guía de conceptos esenciales para condimentar el conjunto

– 1 poster desplegable para colgar en el dormitorio y mirar mientras hacemos la digestión

Vídeo presentación del proyecto Wonder Ponder. 

Modo de preparar:
En un lateral de la caja indica: “Abre, mira, piensa”. De todos modos, supongo que se puede variar el modo de cocinar los ingredientes. Por ejemplo: mirar, abrir, pensar. O pensar, mirar, abrir. O abrir, pensar, mirar… Y así, sucesiva y alternadamente, a gusto de los invitados.

De mi parte, antes de abrir la caja, me percaté que el asunto está muy bien diseñado, cosa que luego verifiqué al abrirla y al encontrar los ingredientes antes enumerados. Hay aquí una línea de diseño que pone en juego un proyecto entero de comunicación: idea, concepto, textos, imágenes, ilustraciones, dinámicas de uso, propuestas de apropiación, modalidades de compartir, objetivos, destinatarios y preguntas: una cantidad de preguntas, arriba de 100 preguntas más o menos abiertas.

Y que conste: lo de poner en juego no está dicho como una metáfora. La caja de “Mundo cruel” puede ser utilizada como si se tratara de un juego de mesa. Y está bien, porque hay mucho de juego aquí. Pero enseguida nos daremos cuenta de que este “Mundo cruel” también tiene algo de libro, y no solo por el ISBN que figura en una de las láminas destinada a la información sobre las autoras y sobre el proyecto, sino también por todo el trabajo de edición con el que se ha ofrecido este proyecto de “filosofía visual para niños”: se trata de un libro en el que las páginas no están cosidas para facilitar así que el lector pueda definir y alterar cualquier orden de lectura.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

Las láminas presentan escenas de crueldad muy diversas, que van desde la imagen de un león devorando a un cabrito hasta la de una niña aplastando hormigas, pasando por una escena de acoso escolar. Las escenas se conforman con unas ilustraciones de carácter expresionista, con un toque naíf, muy en la línea de los fanzines punk de los años 80. Entiendo que la ilustración, trabajo de Daniela Martagón, es muy apropiada para niños, sobre todo cuando se espera de ellos que se involucren en la creación de nuevas escenas de crueldad. Debajo de las escenas ilustradas, un breve texto (de una línea o dos), hace hablar a algunos de los personajes ilustrados, reforzando con las palabras el acto de crueldad que se ilustra.

En el reverso de la lámina, un conjunto de preguntas muy directas, lo suficientemente próximas al mundo y a la vida diaria de los niños, desordenadas a propósito en torno a globos que no pretenden sistematizar ningún discurso, preguntas que buscan disparar una discusión amplia y profunda sobre el acto de crueldad que se ilustró en el anverso. Una discusión que al modo socrático fomente la conversación y la escucha, que permita expresar el acuerdo y el desacuerdo, que motive a dar razones para justificar la opinión:

¿Los castigos funcionan? ¿Crees que los castigos son crueles siempre o a veces están bien? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Pueden ser crueles los animales? ¿Alguna vez se ha reído alguien de ti cuando te has caído o has tenido un accidente? ¿Te gustaría vivir en un zoo? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte: el cazador o la reina? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Hay alguna diferencia entre comer pollo y comer gato? ¿Alguna vez has matado algo sin querer? ¿Cómo te sentiste? ¿Podemos ser crueles con nosotros mismos? ¿Cuándo deja algo de ser un juego y se convierte en crueldad?

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Como decía, el proyecto tiene un diseño muy pensado. Es claro que refleja y recoge una larga experiencia de trabajo con niños en torno a ese afán de poner la filosofía al alcance de los más pequeños, justamente, a lo que se dedica una de las autoras de “Mundo cruel”, la escritora Ellen Duthie, quien además viene poniendo su trabajo al alcance de todos desde hace dos años, a través de uno de sus blogs: Filosofía a la de tres.

Es claro, también, que se recoge aquí un trabajo de la autora muy inserto en lo mejor de la Literatura Infantil, lo que la aleja de confundir la literatura con la autoayuda, o la autoayuda y la “alfabetización emocional” (sic) con esta propuesta de acercar la reflexión filosófica a los más pequeños, para jugar pensando, para pensar jugando, para invitar a la reflexión y al diálogo sin el afán de adoctrinar, buscando estimular “el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado”, como bien dice debajo de la caja del juego, o sea, en la contratapa del libro.

A mi gusto, esta propuesta de filosofía visual con niños (está recomendado a partir de los 8 años, aunque pienso que se puede ofrecer a niños más pequeños) facilitará la puesta en escena de los distintos temas que se pretenden abordar: al tema de la crueldad, que es el de esta primera entrega, sucederán los temas de la identidad personal, lo posible y lo imposible, la libertad, la realidad y la imaginación, la felicidad y el sentido de la vida. Vale decir, con “Mundo cruel” se da inicio a un proyecto ambicioso que, así lo creo, prosperará, pues contagia entusiasmo y atiende a una necesidad de conversar con los niños, una necesidad cada vez más sentida en los hogares y en los ámbitos educativos.

Y por cierto, a mí este libro-juego me enganchó muchísimo, y no solo me quedé pensando largo en el asunto de la crueldad, sino que además ilustré y creé mi propia escena en una de las láminas que se incluyen para ello:

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Sí, sí, ya lo sé: no soy bueno dibujando, vale. Pero esto es para seguir con el tema, con el proyecto y con mi entusiasmo…

Ahora en serio: Que levante la mano quien no hubiera matado a Blancanieves

Ellen Duthie

Escena sobre crueldad y (des)obediencia   a la autoridad, incluida en la primera caja   de Filosofía visual para niños,  Mundo cruel   . Ilustración de Daniela Martagón.

Escena sobre crueldad y (des)obediencia a la autoridad, incluida en la primera caja de Filosofía visual para niños, Mundo cruel. Ilustración de Daniela Martagón.

Muchos ejemplos de crueldad espantosa, tanto los ocurridos a lo largo de la historia como los que están ocurriendo mientras lees esto, son el resultado de un grupo de personas que consideraríamos bastante "normales" obedeciendo órdenes de una o varias personas a las que consideraríamos "malas".

Otros ejemplos de crueldad espantosa son el resultado de un orden de acontecimientos menos claro, en el que una persona o un grupo de personas adopta o continua con un determinado "modo de hacer las cosas" (haciendo ciertas cosas y no haciendo otras), que lleva a una crueldad espantosa ejecutada como parte de "lo que se hace" y en la que a veces ni siquiera se para uno a pensar.

Una variante de esta última situación es el caso, por ejemplo, en el que se es cruel con alguien como consecuencia de un esfuerzo por encajar o adaptarse a las presiones externas de "lo que hacen todos los demás". Si todos mis amigos en el colegio piensan que María es X, Y y Z y la tratan de forma cruel, es fácil dejarse llevar por la inercia de la situación y participar de forma más o menos activa en la crueldad, o quizás simplemente como observadores (¿puede que la observación sea más activa de lo nos gusta a veces pensar?).

¿Por qué parece ser que nuestro sentido de la obediencia es a veces más fuerte que nuestro sentido del deber de comportarnos de forma decente con los demás?

¿Cuándo debemos desobedecer o ignorar a la autoridad?

¿Existen situaciones en las que no somos libres de desobedecer?

¿Qué es lo que hay que tener para desobedecer a la autoridad cuando hace falta?

¿Somos responsables de los actos de crueldad que cometemos bajo la orden de otro -sea una persona o una institución-? ¿O es la persona o institución que da la orden la única responsable de la crueldad?

¿El miedo por nuestra propia seguridad justifica ser cruel con otra persona? ¿Matar a Blancanieves sería "comprensible", dadas las posibles consecuencias para el cazador a manos de la reina?

¿Con qué frecuencia son realmente ciertas las siguientes afirmaciones?
"No me quedaba otra. Tuve que hacerlo."
"Yo por mi cuenta no puedo cambiar el funcionamiento de las cosas."
"Si defiendo a María, todos van a empezar a ser crueles conmigo también."


Incluso en las ocasiones en las que puedan ser ciertas, ¿constituirían una justificación razonable de nuestra crueldad?

Una de las preguntas más interesantes sobre la crueldad para la filosofía -y para la psicología- es cómo es posible que personas perfectamente "normales" ("normales" en una escala de crueldad percibida) sean capaces de comportarse de formas extraordinariamente crueles por un deseo de complacer a la autoridad o de encajar. Nuestra necesidad de obedecer y de acoplarnos a las situaciones puede ser más potente que nuestra necesidad de evitar ser crueles con otros.

La primera caja de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, Mundo Cruel, invita a hacerse estas preguntas y muchas otras sobre distintos aspectos y perspectivas de la crueldad, proporcionando un "mapa visual de la crueldad" para niños (¡y adultos!) que pretende servir como base para el desarrollo de un "mapa filosófico de la crueldad" propio.

Texto de Ellen Duthie, ilustración de Daniela Martagón. 
(c) Wonder Ponder (Un sello de Traje de lobo S.L.).

¿Quién se atreve a no adoctrinar?

Ellen Duthie

La primera caja de Wonder Ponder, Mundo cruel, que saldrá a la venta el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Mundial de la Filosofia, pretende proporcionar un mapa visual de la crueldad a partir del cual los lectores puedan ir formándose su propio mapa filosófico de la crueldad. ¿Qué cosas pertenecen a la categoría de crueldad y qué cosas pertenecen a una categoría distinta? ¿Cómo definimos crueldad? ¿Qué elementos es necesario tener en cuenta para evaluar la crueldad de una acción? ¿Es un fenómeno exclusivamente humano?

Las pocas imágenes de Mundo cruel que hemos ido mostrando en las redes sociales, sin ninguna selección consciente, han resultado ser escenas que suscitan preguntas acerca de la crueldad animal en alguna de sus variantes. Y nos han interesado algunos de los comentarios que hemos recibido, que se han referido al proyecto como “ecologista” “pro-derechos de los animales”, “de concienciación vegetariana” o incluso “pro-vegano”.

El motivo por el que nos han resultado interesantes estos comentarios es porque parecen asumir que todo el material para niños, incluso el que se enmarca a sí mismo dentro de la categoría de “filosofía para niños”, tendría la intención de inculcar determinadas ideas o valores en ellos. En un contexto en el que incluso los que están en contra del adoctrinamiento imperante, acaban proponiendo lo que suele convertirse en un adoctrinamiento alternativo, parece difícil de concebir una posición no adoctrinadora. Pero Wonder Ponder pretende precisamente eso. 

De las catorce escenas que contiene la caja Mundo cruel (más otras dos en blanco con las que el lector puede contribuir al proyecto, ideando e ilustrando sus propias escenas de crueldad), unas seis representan imágenes de crueldad animal de algún tipo.

Está la escena de la familia sentada a la mesa a punto de servirse una rica sopa de gato y la escena de una niña matando una hormiga con cierto deleite. Hay una escena de un niño enjaulado, al lado de animales varios también en jaulas, mientras un alienígena se zampa un helado y se dispone a visitar el zoo. Hay también una escena de realidad invertida donde una rata grande y científica estudia a un niño postrado sobre una camilla.

Para un proyecto que pretende presentar una suerte de mapa de la crueldad, podrá decirse que seis de catorce escenas dedicadas a cuestiones animales son muchas, sí, pero el caso es que dentro del fenómeno de la crueldad, la variante de la crueldad animal es una de las más frecuentes y filosóficamente interesantes que hay. La crueldad animal plantea preguntas sobre nuestras definiciones de “persona”, de “responsabilidad”, y también sobre el derecho de las personas sobre las vidas de las no-personas, entre otras muchas más.   

Pero la caja también contiene otras escenas en las que los animales no son protagonistas. Por ejemplo, la escena de un padre que obliga a su niño a bañarse mientras éste grita y patalea. “Cuanto antes dejes de patalear, antes terminamos”, le dice el padre al niño mientras su hermano espera aterrado al fondo del cuarto de baño. ¿Existe la crueldad “por nuestro propio bien”?

Zoom de la escena de un padre bañando a su hijo. 

También hay escenas que representan acciones de crueldad realizadas bajo mandato, por obediencia a la autoridad. ¿Cómo afecta nuestra valoración de una acción de crueldad el que haya sido mandada por una autoridad o que se le haya ocurrido al agresor solito?

Hay escenas de castigo que suscitan preguntas sobre la posible justificación o no de la crueldad. ¿Puede justificarse alguna vez?

Hay una escena de crueldad en un patio de colegio que plantea preguntas sobre la responsabilidad de todos los actores, también de los que observan: 

Zoom de la escena de crueldad de patio. 

Muchas de las escenas contienen también acciones secundarias, paralelas a la principal, que plantean más cuestiones o añaden complejidad a la cuestión principal. En total, son muchas las preguntas filosóficas sobre la crueldad que puede suscitar la caja. 

Las cajas Wonder Ponder buscar suscitar preguntas y diálogos sobre las posibles resuestas a esas preguntas, sin intención de dirigir el diálogo a ninguna postura determinada. La caja Mundo cruel no es ecologista, no es pro-vegetariana ni noi pro-derechos de los animales. Sí es cierto que, entre otras muchas preguntas, susctia algunas que pueden llevar a reflexiones sobre nuestros hábitos de comer carne de animales, sobre la existencia de zoos, sobre la importancia (o no) de la vida de una hormiga. Pero lo que buscan las cajas es suscitar preguntas genuinas en el lector, que tratará de responder a ellas y de argumentar su respuesta de la forma que mejor le parezca en base a su reflexión. 

Otro comentario que hemos recibido ha sido que parece un material perfecto para la “educación en valores”. Pero… “¿no hay respuestas?”, han añadido enseguida, algo sorprendidos. “Esto va a poner muy nerviosos a los padres o profesores”.

No, la caja no viene con respuestas. (Sí viene con un mapa visual filosófico de la crueldad que puede servir de guía para niños, familias, profesores y mediadores).

Tampoco partimos de ningún concepto, idea, opinión ni valor que deseemos inculcar en los niños lectores de nuestra caja Mundo cruel.

No tenemos un punto de llegada al que deban dirigirse los lectores.

Sí ofrecemos un punto de partida de observación, de indagación y de cuestionamiento real de nuestro mundo, nuestra vida, nuestros hábitos y nuestras actitudes.

Sí ofrecemos una pequeña sacudida a la inercia de nuestras razones por las que hacemos las cosas.

Pero no tenemos contenidos que insertar en el lector ni valores concretos y “correctos” que transmitirles.

Nos interesa mucho más la profundidad, la complejidad y la autenticidad de los valores y posturas cuando son el resultado de un proceso de reflexión libre sin censura en lugar de un proceso de adoctrinamiento, imposición o suave influencia en la dirección "adecuada".  

En caso de que haya mediador (nuestras cajas están hechas para que los niños las lean y miren y piensen a solas o en compañía), solo le pedimos una cosa: que se atreva a no adoctrinar. ¿Y eso cómo se hace? Pensamos que mediante un acompañamiento genuino en el proceso de la indagación. Las preguntas que propone Mundo cruel no sabemos cómo contestarlas la gran mayoría de los adultos y aquellos que sí pensamos que las sabemos contestar es muy probable que nos beneficiáramos de una reflexión sobre nuestras razones y justificaciones. 

Wonder Ponder presenta la filosofía como un juego que dificulta premeditadamente el adoctrinamiento. Mediadores, jueguen ustedes también y atrévanse a no adoctrinar. 

 

Texto de Ellen Duthie, ilustraciones de Daniela Martagón. 
(c) Wonder Ponder (Un sello de Traje de Lobo, S.L.).