WRITE TO US / ESCRÍBENOS

Enter your email address and message and submit. We'll get back to you as soon as possible. 

Introduce tu correo electrónico y mensaje, y pulsa Submit / Enviar. Nos pondremos en contacto contigo lo antes posible. 

24 Calle de Pizarro
Madrid, Comunidad de Madrid, 28004
Spain

+34 91 559 6546

Wonder Ponder, Visual Philosophy for Children, is an imprint specialising in products for fun and engaging thinking. This website provides accompanying material to our Wonder Ponder boxes, including guides for children, parents and mediators, ideas for wonderpondering and fun games and activities. It is also a platform for sharing your very own Wonder Ponder content and ideas.

Blog

Filtering by Tag: FpN

¿Cómo se dice "Lo que tú quieras" en catalán? El que tu vulguis!

Ellen Duthie

Hoy lunes 27 de marzo sale a la venta en catalán El que tu vulguis, la versión catalana de Lo que tú quieras

El que tu vulguis / Lo que tú quieras es el tercer título de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños. Se trata de un libro-juego presentado en una caja que invita a jugar y a pensar sobre la libertad.

¿Ser libre es poder hacer todo lo que queramos? ¿Puede todo el mundo hacer lo que le da la gana al mismo tiempo? ¿Hay alguna diferencia entre tener que obedecer siempre y la esclavitud? ¿Tú eres esclavo de alguien o de algo? ¿Poder volar te haría más libre? ¿Es posible ser feliz sin ser libre? ¿Qué es ser libre? ¿Y para qué queremos ser libres?

Como todos los títulos de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños, Lo que tú quieras está concebido para que niños y niñas puedan mirarlo y leerlo solos, acompañados, en grupo, en un contexto educativo, lúdico o familiar.

CONTENIDO: · 14 láminas con escenas ilustradas · Más de 100 preguntas formuladas cuidadosamente para suscitar una reflexión rica y bien orientada sin dirigirla a ninguna conclusión predeterminada · 3 láminas libres que invitan a dibujar escenas filosóficas y a plantear preguntas propias. · Guía de acompañamiento a la lectura para niños y adultos. · Propuestas de uso · Póster "La Casa de la Real Gana" (A3).

Con traducción de Bel Olid, el título de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder dedicado a la exploración del tema de la libertad, sale al mercado en catalán, tras la edición el pasado mes de octubre de los dos primeros títulos de la serie Món cruel y Jo, persona

Con este lanzamiento, los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder están disponibles en español, catalán e inglés.

En Argentina, la serie se está publicando en ediciones iamiqué, donde se acaba de editar Lo que tú quieras. Pronto podremos ver también en el mercado las ediciones mexicana y brasileña de Mundo cruel. Asimismo, Mundo cruel y a no mucho tardar, Yo, persona, está disponible en Coreano en la edición de Marubol para Corea del Sur.

Descubre más sobre Lo que tú quieras en este vídeo: 

 

 

Falta poco para la llegada de Yo, persona, nuestro nuevo título de filosofía visual para niños

Ellen Duthie

Ya queda muy poco para la publicación de Yo, persona, nuestro nuevo título de Filosofía visual para niños que se centra en dos grandísimas preguntas: ¿Quién soy yo? y ¿Qué soy yo? 

Yo, persona estará disponible en España a partir del 11 de junio 2015. 

En primicia y con mucha emoción, os presentamos la portada y la contraportada del segundo libro-juego de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños. 

Cubierta de  Yo, persona,  a la venta a partir del junio de 2015. 

Cubierta de Yo, persona, a la venta a partir del junio de 2015. 

Contraportada de  Yo, persona , a la venta a partir de junio de 2015. 

Contraportada de Yo, persona, a la venta a partir de junio de 2015. 

"La ficha negra también juega": Mundo cruel en Letras Libres, por Laia Jufresa

Ellen Duthie

zoo.jpg

"La ficha negra también juega": una fantástica, detallada, observadora, pensada y amorosa reseña de Mundo cruel, por Laia Jufresa en Letras Libres. Realmente nos están conmoviendo algunas de las reseñas que van saliendo sobre Mundo cruel y Wonder Ponder en general. Ésta es una de las que más:  http://www.letraslibres.com/blogs/simpatias-y-diferencias/la-ficha-negra-tambien-juega

"Mundo cruel" en "El Cultural" de El Mundo, con una reseña de Cecilia Frías

Ellen Duthie

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Mundo cruel
Ellen Duthie y Daniela Martagón
Wonder Ponder, 17,95€. (A partir de 8 años)

Adentrarse en Mundo cruel es como enfrentarse a un espejo en el que no siempre gusta verse reflejado. Y todo a través de 14 láminas que representan una serie de escenas, inofensivas en apariencia. Pero solo hay que detener la mirada en cada imagen para descubrir situaciones que destilan crueldad. Así, la estampa de una niña machacando la cabeza de una hormiga con la punta de su lápiz, la de un padre que obliga a bañarse a su hijo aunque éste se deshaga en llantos o la de unos hermanos que hacen rabiar a un bebé enjaulado en su cuna cuando no se puede defender. Son solo una pequeña muestra, pero las preguntas que se plantean a la vuelta de cada escena darían para que reflexionásemos durante meses. ¿Es cruel obligar a hacer a alguien lo que no quiere? ¿Por qué a veces ser cruel puede resultar divertido? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Sirve de algo castigar la crueldad con más crueldad?

Los vientos desatados se traducen en este torrente de preguntas que no siempre encontrará respuestas unívocas pero que, mediante estas situaciones cotidianas nos harán tomar conciencia de los recovecos de la conducta humana, de cómo cualquiera se puede convertir en víctima, de cómo la venganza, la diversión o la curiosidad nos pueden llevar a comportamientos crueles, o meditar si la crueldad contra animales tiene menos importancia. Una obra de “filosofía visual” que invita al diálogo y a la confrontación de posturas. Una caja-libro que debería ser de lectura obligatoria, pues nada tan estimulante como la invitación que figura en su tapa: “Abre, mira, piensa.”. CECILIA FRÍAS

Reseña en Buk Magazin

Ellen Duthie

Publicado el 3 febrero, 2015, en Buk Magazin  Por María Asuero
Mundo CruelProyecto Wonder Ponder Ellen Duthie & Daniela Martagón

Hace un par de meses nacía Wonder Ponder, un proyecto de filosofía visual para niños. El primer número, «Mundo Cruel», es una cajita negra donde se recogen catorce tarjetas con ilustraciones distintas y donde se reflejan catorce escenas, relacionadas directa o indirectamente con la crueldad (además añade un glosario de conceptos para reflexionar, instrucciones de uso, un mapamundi de la crueldad y tarjetas para que el lector dibuje sus propias escenas de «Mundo Cruel»)

Entre las diversas ilustraciones, encontramos a una niña matando hormigas con un lápiz, un padre que obliga a su hija a bañarse, una familia comiendo sopa de gato o unas señoras que se ríen de un hombre que no sabe que se le han bajado los pantalones. Cada tarjeta viene acompañada de una serie de preguntas: ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Alguna vez has sentido pena por lo que había en tu plato? ¿Sienten dolor las hormigas? ¿Sienten miedo? ¿Importa?

Tarjeta de  Mundo cruel . Wonder Ponder. 

Tarjeta de Mundo cruel. Wonder Ponder. 

El lector/jugador arrojará sus pensamientos, reflexiones y experiencias. Porque lo más interesante y lo más valioso de este proyecto es que no hay respuestas válidas, ni mejores repuestas, ni respuestas correctas o incorrectas. No intenta adoctrinar, ni intentar que el lector se enmarque en una línea de pensamiento. Lo que se pretende es que el lector procese esta información y, sobre todo, que reflexione: ¿cuándo la crueldad queda justificada? ¿Quién traza esa línea? ¿Es la crueldad inherente a la vida?

Ante esta explosión de ideas y ante este grandioso proyecto, lo que verdaderamente me interesaba era descubrir qué respuestas suscitaban en los niños. ¿Sería tan interesante para mis alumnos como me parecía a mí?

Lógicamente, lo primero que hicieron los niños fue relacionar las imágenes con sus experiencias personales, con situaciones análogas a las que las ilustraciones mostraban. Ningún niño se había planteado en ningún momento de su vida que los humanos fuésemos crueles con los animales, pero al ver las imágenes sentían haber presenciado algún momento parecido.

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Llamaba la atención cómo distinguían, por ejemplo, entre bichos y animales. No habían pensado anteriormente si matar bichos era cruel y casi todos se habían sentido «crueles» cuando les atacaban. Sin embargo, «matar animales era otra cosa» y justificaban en este caso la crueldad porque nos servían de alimento.

Les pareció chocante la inversión de roles al ver a animales y a humanos expuestos igualmente en un zoológico en un mundo extraterrestre, o ver que las ratas experimentaban con humanos. Llegaron, por ello, a un importante punto de inflexión: ¿por qué la vida humana estaba por encima de la animal? ¿No éramos los humanos los que estábamos destrozando el planeta?

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Los humanos eran, sin duda alguna, los más crueles de todos. Entre los humanos, los adultos estaban por encima de los niños, pues casi siempre estaban mandando, castigando y diciendo lo que estaba bien y lo que no. Se pensaban conocedores de todo, ordenando desde una superioridad que ellos consideraban errónea. Se veían muy reflejados cuando el humor rozaba la crueldad y les parecía imposible no reírse ante una caída, o situación ridícula accidental. Aquello «era humano» e inevitable.

En general, la mayoría de los niños estaban de acuerdo en que el ser humano era el único que se divertía siendo cruel. Los animales mataban o atacaban por instinto, pero nunca de manera racional y consciente. Decían que viviríamos en un mundo mejor si usásemos la crueldad por necesidad. «No habría guerras, porque no pelearíamos por dinero ni poder».

No queda duda alguna de que esta prueba piloto demostró que a los niños no solo les gustaba «hacer filosofía», sino que les servía para la vida. En palabras de los niños, esta experiencia les «hacía pensar en cosas que nunca antes se habían planteado». En un sistema educativo (aquí hago una crítica desde dentro) donde la información se retiene, se vomita para rápidamente olvidarla y donde en pocos casos se dan las herramientas para aprender a digerirla, se hacen imprescindibles la inclusión de este tipo de proyectos donde los niños puedan preguntarse (wonder) y reflexión (ponder).

Wonder Ponder anuncian en su web (que invito a visitar www.wonderponderonline.com) nuevos temas como Yo, persona (identidad personal); ¿Será posible? (posible e imposible); De pies y manos (libertad);¡Pellízcame! (realidad, imaginación y sueño); ¿Pero para qué? (felicidad y sentido de la vida).

Los esperaremos impacientes. Larga vida a Wonder Ponder.

Receta para ser crueles a conciencia. Wonder Ponder y la primera entrega de Filosofía Visual para Niños: “Mundo cruel”

Ellen Duthie

Publicado el 26 de noviembre, 2014 por Germán Machado en el blog Garabatos y Ringorrangos.

En 1963, cuando Hannah Arendt quiso explicar el carácter y la mentalidad de uno de los protagonistas de la barbarie que se desarrolló durante la segunda guerra mundial, acuñó una idea: la de “la banalidad del mal”. Con ello no quería decir que los responsables de los actos de barbarie (torturas, asesinatos, violaciones, exterminio masivo) fueran inocentes y no debieran de ser juzgados y condenados. Quería señalar, en todo caso, que esos actos no respondieron a una capacidad excepcional de crueldad humana, y que, en definitiva, las acciones criminales se habían llevado a cabo en el marco de un sistema: un régimen industrial y burocrático del asesinato en masa, orientado a la exterminación del ser humano.

Los responsables de la barbarie habían actuado en cumplimiento de órdenes, de planes y de reglas, sin pararse a pensar, sin reflexionar, sin cuestionarse sobre lo que hacían ni sobre sus responsabilidades. De algún modo, encontraban sus prácticas como algo “normal”. El “mal” no era, así, un asunto humano, sino un resultado sistémico: un engranaje, una pieza de ingeniería, un conjunto de pautas de acción sin necesidad de ser legitimadas.

Planteando el problema de “la banalidad del mal”, Hanna Arendt, que fue muy criticada por esta idea, rompía radicalmente con los conceptos de una “naturaleza humana” buena (Rousseau y el “buen salvaje”) o mala (Hobbes y “el hombre como un lobo para el hombre”), y subrayaba la complejidad de unas condiciones históricas, sociales, culturales, políticas (la condición humana) para alertar luego sobre la necesidad de estar muy atentos a la banalización del mal y evitar, entonces, que se repitiera.

70 años después del final de la segunda guerra mundial, una hora de telediario nos alertará sobre el hecho de que “la banalidad del mal” no solo no se ha detenido, sino que se ha agudizado. Por su lado, la participación en ámbitos de socialización de la infancia también nos dejará ver que, en distintos grados, con distintas implicancias, sin la carga de aberración que comportó (y aún hoy comporta) la guerra, niños y niñas pueden desarrollar actos de crueldad que resultan banales.

¿Por qué las sociedades humanas no pueden detenerse a reflexionar sobre este asunto de la crueldad? ¿Por qué a los humanos nos resulta tan difícil pensar en todos aquellos actos que cometemos a diario, voluntaria o involuntariamente, donde la crueldad se manifiesta de manera más o menos dañina? ¿Y cómo se podría hacer para reflexionar sobre estos temas junto con las nuevas generaciones, allí cuando, de un modo u otro, niños y niñas desarrollan o anticipan actos de crueldad de diversos grados y en distintas modalidades?

Ya sé que no es comparable el acto de torturar a una persona hasta la muerte y la “travesura infantil” de hacer fumar a un sapo hasta que reviente o de aplastar hormigas, pero pienso que si los humanos vamos a ser crueles, es mejor que al menos seamos conscientes de que lo somos, y de qué manera. Quizás eso ayude a corregirnos.

“¡Te pillé!”, lámina con escena de crueldad incluida en “Mundo cruel”, Filosofía visual para niños, de Wonder Ponder.

En esa dirección, me gustaría presentar hoy una propuesta que apunta a tomar conciencia sobre la crueldad y sus formas. Visualizar el problema. Hablar de ello. Pensar en ello. Reflexionar sobre ello.

La primera entrega del proyecto de “Filosofía visual para niños” de Wonder Ponder nos ofrece una receta para esto: incluso cuando, estamos avisados, no hay recetas.

Ingredientes:

– una caja de 17 x 17 cms.

– 14 láminas con escenas que contienen un breve relato ilustrado acerca de la crueldad y muchas preguntas sobre el tema

– 3 láminas para crear escenas propias

– 1 lámina con propuestas de uso e ideas para “wonderponderear” (de “wonder”: preguntarse y asombrarse; y de “ponder”: reflexionar).

– 1 lámina con una breve guía de conceptos esenciales para condimentar el conjunto

– 1 poster desplegable para colgar en el dormitorio y mirar mientras hacemos la digestión

Vídeo presentación del proyecto Wonder Ponder. 

Modo de preparar:
En un lateral de la caja indica: “Abre, mira, piensa”. De todos modos, supongo que se puede variar el modo de cocinar los ingredientes. Por ejemplo: mirar, abrir, pensar. O pensar, mirar, abrir. O abrir, pensar, mirar… Y así, sucesiva y alternadamente, a gusto de los invitados.

De mi parte, antes de abrir la caja, me percaté que el asunto está muy bien diseñado, cosa que luego verifiqué al abrirla y al encontrar los ingredientes antes enumerados. Hay aquí una línea de diseño que pone en juego un proyecto entero de comunicación: idea, concepto, textos, imágenes, ilustraciones, dinámicas de uso, propuestas de apropiación, modalidades de compartir, objetivos, destinatarios y preguntas: una cantidad de preguntas, arriba de 100 preguntas más o menos abiertas.

Y que conste: lo de poner en juego no está dicho como una metáfora. La caja de “Mundo cruel” puede ser utilizada como si se tratara de un juego de mesa. Y está bien, porque hay mucho de juego aquí. Pero enseguida nos daremos cuenta de que este “Mundo cruel” también tiene algo de libro, y no solo por el ISBN que figura en una de las láminas destinada a la información sobre las autoras y sobre el proyecto, sino también por todo el trabajo de edición con el que se ha ofrecido este proyecto de “filosofía visual para niños”: se trata de un libro en el que las páginas no están cosidas para facilitar así que el lector pueda definir y alterar cualquier orden de lectura.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

Las láminas presentan escenas de crueldad muy diversas, que van desde la imagen de un león devorando a un cabrito hasta la de una niña aplastando hormigas, pasando por una escena de acoso escolar. Las escenas se conforman con unas ilustraciones de carácter expresionista, con un toque naíf, muy en la línea de los fanzines punk de los años 80. Entiendo que la ilustración, trabajo de Daniela Martagón, es muy apropiada para niños, sobre todo cuando se espera de ellos que se involucren en la creación de nuevas escenas de crueldad. Debajo de las escenas ilustradas, un breve texto (de una línea o dos), hace hablar a algunos de los personajes ilustrados, reforzando con las palabras el acto de crueldad que se ilustra.

En el reverso de la lámina, un conjunto de preguntas muy directas, lo suficientemente próximas al mundo y a la vida diaria de los niños, desordenadas a propósito en torno a globos que no pretenden sistematizar ningún discurso, preguntas que buscan disparar una discusión amplia y profunda sobre el acto de crueldad que se ilustró en el anverso. Una discusión que al modo socrático fomente la conversación y la escucha, que permita expresar el acuerdo y el desacuerdo, que motive a dar razones para justificar la opinión:

¿Los castigos funcionan? ¿Crees que los castigos son crueles siempre o a veces están bien? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Pueden ser crueles los animales? ¿Alguna vez se ha reído alguien de ti cuando te has caído o has tenido un accidente? ¿Te gustaría vivir en un zoo? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte: el cazador o la reina? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Hay alguna diferencia entre comer pollo y comer gato? ¿Alguna vez has matado algo sin querer? ¿Cómo te sentiste? ¿Podemos ser crueles con nosotros mismos? ¿Cuándo deja algo de ser un juego y se convierte en crueldad?

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Como decía, el proyecto tiene un diseño muy pensado. Es claro que refleja y recoge una larga experiencia de trabajo con niños en torno a ese afán de poner la filosofía al alcance de los más pequeños, justamente, a lo que se dedica una de las autoras de “Mundo cruel”, la escritora Ellen Duthie, quien además viene poniendo su trabajo al alcance de todos desde hace dos años, a través de uno de sus blogs: Filosofía a la de tres.

Es claro, también, que se recoge aquí un trabajo de la autora muy inserto en lo mejor de la Literatura Infantil, lo que la aleja de confundir la literatura con la autoayuda, o la autoayuda y la “alfabetización emocional” (sic) con esta propuesta de acercar la reflexión filosófica a los más pequeños, para jugar pensando, para pensar jugando, para invitar a la reflexión y al diálogo sin el afán de adoctrinar, buscando estimular “el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado”, como bien dice debajo de la caja del juego, o sea, en la contratapa del libro.

A mi gusto, esta propuesta de filosofía visual con niños (está recomendado a partir de los 8 años, aunque pienso que se puede ofrecer a niños más pequeños) facilitará la puesta en escena de los distintos temas que se pretenden abordar: al tema de la crueldad, que es el de esta primera entrega, sucederán los temas de la identidad personal, lo posible y lo imposible, la libertad, la realidad y la imaginación, la felicidad y el sentido de la vida. Vale decir, con “Mundo cruel” se da inicio a un proyecto ambicioso que, así lo creo, prosperará, pues contagia entusiasmo y atiende a una necesidad de conversar con los niños, una necesidad cada vez más sentida en los hogares y en los ámbitos educativos.

Y por cierto, a mí este libro-juego me enganchó muchísimo, y no solo me quedé pensando largo en el asunto de la crueldad, sino que además ilustré y creé mi propia escena en una de las láminas que se incluyen para ello:

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Sí, sí, ya lo sé: no soy bueno dibujando, vale. Pero esto es para seguir con el tema, con el proyecto y con mi entusiasmo…

Crítica de Mundo cruel en El País (Babelia), 13.12.2014

Ellen Duthie

El PAÍS. BABELIA. 13.12.2014.
ESPECIAL LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL / Crítica

¿Matar hormigas es cruel?
Un libro-caja indaga, mediante el juego y preguntas inofensivas, en torno a la crueldad

Mundo cruel
Ellen Duthie & Daniela Martagón. Wonder Ponder. Madrid, 2014. 17,05 euros.
Por Nuria Barrios

La crueldad es un tema habitual de la literatura infantil: niños abandonados, lobos hambrientos, padres violentos, madrastras sanguinarias, hermanos celosos… Es normal: nacemos, vivimos, gozamos y sufrimos en un mundo cruel y los niños ven el mundo como es, y lo entienden igual que nosotros lo entendemos: es decir, no mucho. Pero en la oscuridad brillan las pequeñas luces, y una filósofa, una ilustradora y una editora acaban de lanzar su propuesta para hablar sobre la crueldad, jugando. Se llama Mundo cruel y funciona como una modernísima caja de Pandora, repleta de preguntas diminutas e inofensivas: ¿matar hormigas te parece cruel? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? (como bañarse). ¿Debería permitirse a los extraterrestres tener a humanos en jaulas? ¿Qué te haría sentir más culpable, matar a  un perro o a un caracol por accidente? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte? ¿El cazador o la reina?... Preguntas que provocan reflexiones nada inocentes: ¿hay vidas que valen más que otras? ¿Tiene sentido castigar la crueldad con más crueldad? ¿Matar forma parte de la vida? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Hay veces en las que ser cruel puede resultar divertido? ¿Son a veces necesarios los castigos? ¿Cómo decidimos lo que es aceptable y o que no es aceptable como castigo? …

"Abre, mira, piensa”, dice un lateral de la caja que contiene Mundo cruel. Falta añadir, pues está presente desde la propia presentación: “¡juega!” La narración sale de su formato, se abre, fragmenta y fluye, creando una nueva y apasionante secuencia narrativa. En 14 láminas se dibuja una cartografía de la crueldad a partir de escenas cotidianas en la vida de un niño; es decir, en la vida de todos nosotros. Como si fuesen las cartas de una baraja, cada lámina ilustra una escena y por detrás, en bocadillos negros como en los cómics y tebeos, plantea varias preguntas. Situaciones frecuentes, como dejar al perro solo en casa durante todo el día, dan pie a cuestiones muy sencillas que contienen temas muy complejos: ¿es cruel hacer vivir a un perro grande en un apartamento? Llamamos a las personas que tienen mascotas sus “dueños”, ¿pueden ser dueñas unas personas de otras?, ¿los padres son dueños de sus hijos?...

Como si fuese un libro de páginas sueltas, las catorce láminas se pueden ordenar como cada cual desee. La caja contiene además tres láminas preparadas para que el lector cree sus propias escenas de Mundo cruel. Hay otra lámina en la que se propone al lector, entre otras cosas, convertirse en “reportero de la crueldad” y entrevistar a la abuela, al carnicero o a la novia del hermano para saber, por ejemplo, si piensan que la crueldad puede estar justificada. Y se incluye de regalo un cartel fantástico y extraordinario, que parece un moderno guiño a El jardín de las delicias, de El Bosco. La fantasía, decía Sendak, es el núcleo de toda la escritura para niños, de cualquier acto creativo, quizás del acto de vivir.

Las autoras de Mundo cruel, la filósofa, la ilustradora y la editora, lo llaman “filosofía visual para niños (y no tan niños)”. Este es el primer título de una colección a la que han bautizado con un nombre inglés, Wonder Ponder, que contiene los dos conceptos básicos del proyecto: asombrarse y reflexionar. Y, por supuesto, jugar. Las tres conciben el libro como un objeto transformable y transformador. Si Mundo cruel resulta tan impactante y divertido, si combina tan sabiamente lo lúdico y el horror, si se mueve con tanta facilidad de un ámbito a otro, es porque sus autoras miran el mundo desde los ojos de los niños.

Ellen Duthie, Daniela Martagón y Raquel Martínez eligieron el 20 de noviembre, Día Mundial de la Filosofía, para publicar Mundo cruel en español y en inglés: Cruelty Bites. Le seguirán otros títulos sobre la identidad personal y las diferencias entre personas y robots, sobre lo posible y lo imposible, sobre la libertad; sobre la realidad, la imaginación y el sueño, y sobre la felicidad y el sentido de la vida. 

¿Quién se atreve a no adoctrinar?

Ellen Duthie

La primera caja de Wonder Ponder, Mundo cruel, que saldrá a la venta el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Mundial de la Filosofia, pretende proporcionar un mapa visual de la crueldad a partir del cual los lectores puedan ir formándose su propio mapa filosófico de la crueldad. ¿Qué cosas pertenecen a la categoría de crueldad y qué cosas pertenecen a una categoría distinta? ¿Cómo definimos crueldad? ¿Qué elementos es necesario tener en cuenta para evaluar la crueldad de una acción? ¿Es un fenómeno exclusivamente humano?

Las pocas imágenes de Mundo cruel que hemos ido mostrando en las redes sociales, sin ninguna selección consciente, han resultado ser escenas que suscitan preguntas acerca de la crueldad animal en alguna de sus variantes. Y nos han interesado algunos de los comentarios que hemos recibido, que se han referido al proyecto como “ecologista” “pro-derechos de los animales”, “de concienciación vegetariana” o incluso “pro-vegano”.

El motivo por el que nos han resultado interesantes estos comentarios es porque parecen asumir que todo el material para niños, incluso el que se enmarca a sí mismo dentro de la categoría de “filosofía para niños”, tendría la intención de inculcar determinadas ideas o valores en ellos. En un contexto en el que incluso los que están en contra del adoctrinamiento imperante, acaban proponiendo lo que suele convertirse en un adoctrinamiento alternativo, parece difícil de concebir una posición no adoctrinadora. Pero Wonder Ponder pretende precisamente eso. 

De las catorce escenas que contiene la caja Mundo cruel (más otras dos en blanco con las que el lector puede contribuir al proyecto, ideando e ilustrando sus propias escenas de crueldad), unas seis representan imágenes de crueldad animal de algún tipo.

Está la escena de la familia sentada a la mesa a punto de servirse una rica sopa de gato y la escena de una niña matando una hormiga con cierto deleite. Hay una escena de un niño enjaulado, al lado de animales varios también en jaulas, mientras un alienígena se zampa un helado y se dispone a visitar el zoo. Hay también una escena de realidad invertida donde una rata grande y científica estudia a un niño postrado sobre una camilla.

Para un proyecto que pretende presentar una suerte de mapa de la crueldad, podrá decirse que seis de catorce escenas dedicadas a cuestiones animales son muchas, sí, pero el caso es que dentro del fenómeno de la crueldad, la variante de la crueldad animal es una de las más frecuentes y filosóficamente interesantes que hay. La crueldad animal plantea preguntas sobre nuestras definiciones de “persona”, de “responsabilidad”, y también sobre el derecho de las personas sobre las vidas de las no-personas, entre otras muchas más.   

Pero la caja también contiene otras escenas en las que los animales no son protagonistas. Por ejemplo, la escena de un padre que obliga a su niño a bañarse mientras éste grita y patalea. “Cuanto antes dejes de patalear, antes terminamos”, le dice el padre al niño mientras su hermano espera aterrado al fondo del cuarto de baño. ¿Existe la crueldad “por nuestro propio bien”?

Zoom de la escena de un padre bañando a su hijo. 

También hay escenas que representan acciones de crueldad realizadas bajo mandato, por obediencia a la autoridad. ¿Cómo afecta nuestra valoración de una acción de crueldad el que haya sido mandada por una autoridad o que se le haya ocurrido al agresor solito?

Hay escenas de castigo que suscitan preguntas sobre la posible justificación o no de la crueldad. ¿Puede justificarse alguna vez?

Hay una escena de crueldad en un patio de colegio que plantea preguntas sobre la responsabilidad de todos los actores, también de los que observan: 

Zoom de la escena de crueldad de patio. 

Muchas de las escenas contienen también acciones secundarias, paralelas a la principal, que plantean más cuestiones o añaden complejidad a la cuestión principal. En total, son muchas las preguntas filosóficas sobre la crueldad que puede suscitar la caja. 

Las cajas Wonder Ponder buscar suscitar preguntas y diálogos sobre las posibles resuestas a esas preguntas, sin intención de dirigir el diálogo a ninguna postura determinada. La caja Mundo cruel no es ecologista, no es pro-vegetariana ni noi pro-derechos de los animales. Sí es cierto que, entre otras muchas preguntas, susctia algunas que pueden llevar a reflexiones sobre nuestros hábitos de comer carne de animales, sobre la existencia de zoos, sobre la importancia (o no) de la vida de una hormiga. Pero lo que buscan las cajas es suscitar preguntas genuinas en el lector, que tratará de responder a ellas y de argumentar su respuesta de la forma que mejor le parezca en base a su reflexión. 

Otro comentario que hemos recibido ha sido que parece un material perfecto para la “educación en valores”. Pero… “¿no hay respuestas?”, han añadido enseguida, algo sorprendidos. “Esto va a poner muy nerviosos a los padres o profesores”.

No, la caja no viene con respuestas. (Sí viene con un mapa visual filosófico de la crueldad que puede servir de guía para niños, familias, profesores y mediadores).

Tampoco partimos de ningún concepto, idea, opinión ni valor que deseemos inculcar en los niños lectores de nuestra caja Mundo cruel.

No tenemos un punto de llegada al que deban dirigirse los lectores.

Sí ofrecemos un punto de partida de observación, de indagación y de cuestionamiento real de nuestro mundo, nuestra vida, nuestros hábitos y nuestras actitudes.

Sí ofrecemos una pequeña sacudida a la inercia de nuestras razones por las que hacemos las cosas.

Pero no tenemos contenidos que insertar en el lector ni valores concretos y “correctos” que transmitirles.

Nos interesa mucho más la profundidad, la complejidad y la autenticidad de los valores y posturas cuando son el resultado de un proceso de reflexión libre sin censura en lugar de un proceso de adoctrinamiento, imposición o suave influencia en la dirección "adecuada".  

En caso de que haya mediador (nuestras cajas están hechas para que los niños las lean y miren y piensen a solas o en compañía), solo le pedimos una cosa: que se atreva a no adoctrinar. ¿Y eso cómo se hace? Pensamos que mediante un acompañamiento genuino en el proceso de la indagación. Las preguntas que propone Mundo cruel no sabemos cómo contestarlas la gran mayoría de los adultos y aquellos que sí pensamos que las sabemos contestar es muy probable que nos beneficiáramos de una reflexión sobre nuestras razones y justificaciones. 

Wonder Ponder presenta la filosofía como un juego que dificulta premeditadamente el adoctrinamiento. Mediadores, jueguen ustedes también y atrévanse a no adoctrinar. 

 

Texto de Ellen Duthie, ilustraciones de Daniela Martagón. 
(c) Wonder Ponder (Un sello de Traje de Lobo, S.L.).