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Wonder Ponder, Visual Philosophy for Children, is an imprint specialising in products for fun and engaging thinking. This website provides accompanying material to our Wonder Ponder boxes, including guides for children, parents and mediators, ideas for wonderpondering and fun games and activities. It is also a platform for sharing your very own Wonder Ponder content and ideas.

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Propuestas para pensar sobre la escuela: cuaderno gratuito descargable, imprimible y compartible de Wonder Ponder

Ellen Duthie

En Wonder Ponder queríamos celebrar la vuelta al cole por todo lo alto. ¡Por eso hemos preparado un cuaderno descargable, imprimible y compartible de forma gratuita para pensar sobre la escuela!

Diez páginas, ¡diez!, repletitas de preguntas y propuestas para pensar sobre la escuela dirigido especialmente a todos los niveles de primaria, ¡y a profes también! 

Una invitación a pensar sobre aprender, sobre las características de una buena profesora y de un buen alumno, sobre el patio perfecto, el aula perfecta, la escuela de nuestros sueños y la escuela de nuestras pesadillas, sobre amigos, amigas y otras criaturas escolares. Una propuesta de entrevistar al profesor o profesora, de escribir un cuento o una redacción o hacer un dibujo y de pensar sobre dilemas reales con los que nos topamos a veces en el cole.

Incluimos una página para que para que las lectoras y lectores añadan sus propias preguntas y dibujos. Pero se pueden añadir todas las páginas que se quieran. ¡Sí! ¡Este cuaderno también puede crecer!

¡Feliz vuelta al cole! Y tú, ¿qué piensas? Haz clic en la imagen o aquí para descargar. 

Este cuaderno está también disponible en inglés.

Wonder Ponder en Zaragoza este miércoles 6 de junio: ¡taller!, ¡presentación!, ¡firma!

Ellen Duthie

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El equipo completo de Wonder Ponder (la escritora Ellen Duthie, la ilustradora Daniela Martagón y la editora Raquel Martínez Uña), aterrizamos en Zaragoza este miércoles, 6 de junio, invitadas por la Feria del Libro de Zaragoza para disfrutar de una tarde repleta de actividad. 

Haremos un taller con ¡Pellízcame! para niños y familias (18:30-19:30), una presentación de ¡Pellízcame! para adultos (19:30-20:30) y firma en la caseta de Antígona (20:30- 21:30).  

¿Nos vemos en Zaragoza? 

 

Entrevista a Wonder Ponder en Radio M21

Ellen Duthie

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Ayer Raquel y Ellen estuvieron en Radio M21, del Ayuntamiento de Madrid. Les entrevistaron Sara Blanco y Samuel Alonso en el primer número de un programa que promete y mucho.
Nos preguntaron sobre la filosofía, sobre Wonder Ponder, sobre nuestra forma de trabajar, sobre nuestros planes de futuro y en general, pasamos un rato muy agradable charlando.  

El cuentahilos se retransmitirá todos los martes de 17 a 19 y podrá escucharse también en podcast.

¡No os perdáis el podcast del programa completo!

"Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente": Crónica de Wonder Ponder en México, 2ª parte

Ellen Duthie

Después de nuestra actividad frenética en Ciudad de México, el 31 de agosto, las tres socias de Wonder Ponder, Raquel, Ellen y Daniela, salimos rumbo a Querétaro.

Unos meses antes nos habían invitado al Hay Festival y teníamos una agenda de actividades variada y repleta para los siguientes días.

Llegamos a Querétaro ya de noche a un hotel donde dos bandas en vivo en dos restaurantes, uno a cada lado de la puerta de entrada, competían por la atención de los comensales, y de nuestros oídos. Lo primero que hicimos fue ir a comprarnos unos tapones. Lo segundo, cenar rica sopa azteca. Lo tercero, dormir.

Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente. El muro de la Casa Hogar Santa Rosa de Lima está repleto de pintadas decorativas y frases memorables. 

Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente. El muro de la Casa Hogar Santa Rosa de Lima está repleto de pintadas decorativas y frases memorables. 

A la mañana siguiente tocaba nuestro estreno en el Hay Festival: nuestra visita a la Casa Hogar Santa Rosa de Lima. Durante las semanas previas, habíamos estado en contacto con LEO, la Asociación Queretana de Promoción de la Lectura, que, en asociación con el Hay Festival había organizado parte de la programación infantil del festival. Les habíamos enviado nuestro último título, Lo que tú quieras, para que las niñas de la Casa Hogar se familiarizaran con él y con nuestro trabajo antes de que llegáramos. Alexandra fue nuestro vínculo con las chicas de la Casa Hogar y Graciela nuestro contacto directo.  

Llegamos y nos encontramos con un muro repleto de pintadas decorativas y frases memorables, como la de la imagen. Pasamos la mañana y parte de la tarde con diez chicas de entre 11 y 19 años. Ya habían visto Lo que tú quieras con Alexandra, de LEO, que habitualmente acude a la Casa Hogar para leer con ellas y conversar con ellas sobre sus lecturas. 

Cuando llegamos, estaban varias voluntarias de LEO, interesadas en observar el taller con las chicas. Organizamos las sillas en un círculo para nosotras y las niñas y un semicírculo exterior, a cierta distancia, para que pudieran observar las integrantes de LEO. 

En lugar de empezar por que las niñas se presentaran, pedimos que nos entrevistaran ellas a nosotras, que nos hicieran todas las preguntas que se les ocurrieran. Nos preguntaron todo tipo de cosa, desde preguntas personales hasta preguntas muy detalladas acerca de nuestro proceso de trabajo. Respondimos a todas sus preguntas, sin excepción y les enseñamos los otros títulos que no conocían: Mundo cruel y Yo, persona

Una vez que nos habían "desnudado" a nosotras, nos contaron un poco ellas. Algunas viven ahí todo el tiempo, otras vuelven a casa de familiares los fines de semana. Cuatro de ellas son recién llegadas.

Antes de la sesión de diálogo en sí, exploramos qué tipo de pregunta interesa a los filósofos y cada una de las niñas sacó de una bolsa una pregunta que habíamos preparado previamente. Exploramos brevemente cada pregunta para entender mejor este tipo de pregunta: cómo responderlas y cómo plantearlas.

Hablamos de lo que hace falta para ser feliz: "un novio, una familia, salud". Pero pronto empezamos a cuestionar nuestros requisitos para la felicidad. ¿Se puede ser feliz sin novio? Rotundamente sí. Distinguimos entre querer tener novio y no poder ser feliz sin tener novio. ¿Se puede ser feliz sin familia? Esto dio lugar a un diálogo sobre la definición de familia. ¿Las hermanas de la Casa Hogar son familia? "Es parecido pero no es igual", dijo una de las asistentes. ¿Es posible hacerse una nueva familia si pierdes o te alejas de la tuya? Vimos distintos casos en los que parecía que quizás sí. ¿Es posible ser feliz estando enfermo? Aunque no es lo ideal, la mayoría reconoció que sí que es posible ser feliz estando enfermos. Hablamos también de la percepción del paso del tiempo en relación al nivel de felicidad. "¿No os habéis parado a pensar en lo rápido que pasa el tiempo cuando estamos felices y en lo leeeeeeeento que pasa cunado estamos tristes?", preguntó una de las chicas.

Hablamos del valor de las personas. ¿Hay personas más valiosas que otras? Hablamos de mandar. ¿Quién tiene derecho a mandar? ¿A quién y por qué?  Preguntamos si estaba mal mentir. ¿Siempre, siempre? Preguntamos si podíamos saber con total seguridad que Ellen no era un robot. Preguntamos si podíamos saber seguro que no estábamos soñando en este preciso instante. Si nos podemos fiar de lo que nos cuentan nuestros ojos. Si tiene que haber normas. 

Una vez que nos habíamos familiarizado un poco con el tipo de pregunta que se aborda desde la filosofía, por fin tuvimos una sesión de diálogo sobre dos de las escenas de Lo que tú quieras, en la que pensamos en preguntas propias a partir de las escenas. A ellas les pareció muy llamativa la escena de la cárcel de mujeres, donde aparece una mujer embarazada y una niña dentro de la cárcel. Nunca se les había ocurrido que eso podía pasar. Y también les llamó mucho la atención la escena de los esclavos. Practicamos el arte de hacer buenas preguntas. Reformulamos las que se podían formular mejor, profundizamos en las más interesantes y lo disfrutamos mucho. Antes de comer, explicamos cómo íbamos a hacer el gran mural sobre la libertad, para el que Daniela, la ilustradora, había preparado papel kraft en el suelo.   

Escena de  Lo que tú quieras , de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de  Lo que tú quieras , de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Nos habían invitado a comer, así que compartimos también mesa y rica comida con ellas. Aquí la conversación continuó. Nos preguntaron sobre cómo era viajar en avión, dónde había dejado Ellen a su hijo (esto varias veces), si estábamos casadas... Compartimos nuestros respectivos gustos musicales. Nos preguntaron en qué tipo de casa vivíamos, si era nuestra o si la rentábamos. Se sorprendieron cuando le contamos que el España la hora era 7 horas más tarde. "Eso será porque en España el tiempo pasa muy rápido; aquí en la Casa Hogar todo pasa tan, tan lento". Y nos mimaron mucho a las tres invitadas. Nos hicieron sentir muy bienvenidas y como parte de la familia. 

Después de comer hicimos un gran mural, que titulamos: "¿Para qué queremos la libertad?" donde dibujamos, escribimos preguntas, frases y todo lo que se nos iba ocurriendo. Mientras íbamos dibujando y escribiendo, hablábamos de lo que nos iba surgiendo. El resultado podéis verlo en esta galería. Quedó fantástico. 

Fue un día fantástico, bonito, interesante y que nos marcó mucho. Cuando nos despedimos, sentimos cuánto nos habría gustado quedarnos un buen rato más.

Cuando nos fuimos, dimos las gracias a las chicas por abrirnos su casa y dejarnos entrar y quedarnos un rato en ella y con ellas, dimos las gracias también a las Hermanas de la Casa Hogar, por su trabajo con estas niñas. Y dimos las gracias a LEO por su trabajo con ellas y su labor de enlace entre nosotras y las niñas. 

Nos despedimos y nos fuimos para el hotel.

Estas experiencias son bonitamente duras o duramente bonitas, no se sabe el orden correcto de las palabras. Sobre todo, no dejan indiferente. 

Unos días más tarde, mientras aún estábamos en Querétaro, quisimos hablar con las voluntarias de LEO para proponerles algo para que esta visita no quedara en un relámpago, en una rápida apertura de una ventana, antes de volver a cerrarla. 

Así, poco a poco, se ha ido fraguando un nuevo proyecto de Wonder Ponder, en colaboración con LEO, que pronto podremos anunciar, pero del que algo os podemos ir adelantando: tendrá blog propio, tendrá algo que ver con correspondencia a la antigua y algo que ver con filosofía y mucho que ver con la vida (con la nuestra, con la de las niñas de la Casa Hogar y, esperamos, que con la de todos nuestros lectores, pequeños, medianos o grandes). Aquí la primera imagen del proyecto:  

La semana que viene, el resto de la crónica de nuestro viaje (que aún queda mucho). 

¡Buen fin de semana!

¿Tienen derecho las niñas y los niños a tener una vida privada que no conozcan sus padres?

Ellen Duthie

Uno de los temas que aparecen con frecuencia en talleres sobre la libertad con niños (con adolescentes, sí, pero también con niños más pequeños) es el tema de la privacidad. ¿Hay que contar todo a los padres o hay partes de la vida que nos podemos guardar para nosotros mismos? 

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"Mundo cruel" en "El Cultural" de El Mundo, con una reseña de Cecilia Frías

Ellen Duthie

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Reseña aparecida el 13.02.2015 en El Cultural, del diario El Mundo. 

Mundo cruel
Ellen Duthie y Daniela Martagón
Wonder Ponder, 17,95€. (A partir de 8 años)

Adentrarse en Mundo cruel es como enfrentarse a un espejo en el que no siempre gusta verse reflejado. Y todo a través de 14 láminas que representan una serie de escenas, inofensivas en apariencia. Pero solo hay que detener la mirada en cada imagen para descubrir situaciones que destilan crueldad. Así, la estampa de una niña machacando la cabeza de una hormiga con la punta de su lápiz, la de un padre que obliga a bañarse a su hijo aunque éste se deshaga en llantos o la de unos hermanos que hacen rabiar a un bebé enjaulado en su cuna cuando no se puede defender. Son solo una pequeña muestra, pero las preguntas que se plantean a la vuelta de cada escena darían para que reflexionásemos durante meses. ¿Es cruel obligar a hacer a alguien lo que no quiere? ¿Por qué a veces ser cruel puede resultar divertido? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Sirve de algo castigar la crueldad con más crueldad?

Los vientos desatados se traducen en este torrente de preguntas que no siempre encontrará respuestas unívocas pero que, mediante estas situaciones cotidianas nos harán tomar conciencia de los recovecos de la conducta humana, de cómo cualquiera se puede convertir en víctima, de cómo la venganza, la diversión o la curiosidad nos pueden llevar a comportamientos crueles, o meditar si la crueldad contra animales tiene menos importancia. Una obra de “filosofía visual” que invita al diálogo y a la confrontación de posturas. Una caja-libro que debería ser de lectura obligatoria, pues nada tan estimulante como la invitación que figura en su tapa: “Abre, mira, piensa.”. CECILIA FRÍAS

Receta para ser crueles a conciencia. Wonder Ponder y la primera entrega de Filosofía Visual para Niños: “Mundo cruel”

Ellen Duthie

Publicado el 26 de noviembre, 2014 por Germán Machado en el blog Garabatos y Ringorrangos.

En 1963, cuando Hannah Arendt quiso explicar el carácter y la mentalidad de uno de los protagonistas de la barbarie que se desarrolló durante la segunda guerra mundial, acuñó una idea: la de “la banalidad del mal”. Con ello no quería decir que los responsables de los actos de barbarie (torturas, asesinatos, violaciones, exterminio masivo) fueran inocentes y no debieran de ser juzgados y condenados. Quería señalar, en todo caso, que esos actos no respondieron a una capacidad excepcional de crueldad humana, y que, en definitiva, las acciones criminales se habían llevado a cabo en el marco de un sistema: un régimen industrial y burocrático del asesinato en masa, orientado a la exterminación del ser humano.

Los responsables de la barbarie habían actuado en cumplimiento de órdenes, de planes y de reglas, sin pararse a pensar, sin reflexionar, sin cuestionarse sobre lo que hacían ni sobre sus responsabilidades. De algún modo, encontraban sus prácticas como algo “normal”. El “mal” no era, así, un asunto humano, sino un resultado sistémico: un engranaje, una pieza de ingeniería, un conjunto de pautas de acción sin necesidad de ser legitimadas.

Planteando el problema de “la banalidad del mal”, Hanna Arendt, que fue muy criticada por esta idea, rompía radicalmente con los conceptos de una “naturaleza humana” buena (Rousseau y el “buen salvaje”) o mala (Hobbes y “el hombre como un lobo para el hombre”), y subrayaba la complejidad de unas condiciones históricas, sociales, culturales, políticas (la condición humana) para alertar luego sobre la necesidad de estar muy atentos a la banalización del mal y evitar, entonces, que se repitiera.

70 años después del final de la segunda guerra mundial, una hora de telediario nos alertará sobre el hecho de que “la banalidad del mal” no solo no se ha detenido, sino que se ha agudizado. Por su lado, la participación en ámbitos de socialización de la infancia también nos dejará ver que, en distintos grados, con distintas implicancias, sin la carga de aberración que comportó (y aún hoy comporta) la guerra, niños y niñas pueden desarrollar actos de crueldad que resultan banales.

¿Por qué las sociedades humanas no pueden detenerse a reflexionar sobre este asunto de la crueldad? ¿Por qué a los humanos nos resulta tan difícil pensar en todos aquellos actos que cometemos a diario, voluntaria o involuntariamente, donde la crueldad se manifiesta de manera más o menos dañina? ¿Y cómo se podría hacer para reflexionar sobre estos temas junto con las nuevas generaciones, allí cuando, de un modo u otro, niños y niñas desarrollan o anticipan actos de crueldad de diversos grados y en distintas modalidades?

Ya sé que no es comparable el acto de torturar a una persona hasta la muerte y la “travesura infantil” de hacer fumar a un sapo hasta que reviente o de aplastar hormigas, pero pienso que si los humanos vamos a ser crueles, es mejor que al menos seamos conscientes de que lo somos, y de qué manera. Quizás eso ayude a corregirnos.

“¡Te pillé!”, lámina con escena de crueldad incluida en “Mundo cruel”, Filosofía visual para niños, de Wonder Ponder.

En esa dirección, me gustaría presentar hoy una propuesta que apunta a tomar conciencia sobre la crueldad y sus formas. Visualizar el problema. Hablar de ello. Pensar en ello. Reflexionar sobre ello.

La primera entrega del proyecto de “Filosofía visual para niños” de Wonder Ponder nos ofrece una receta para esto: incluso cuando, estamos avisados, no hay recetas.

Ingredientes:

– una caja de 17 x 17 cms.

– 14 láminas con escenas que contienen un breve relato ilustrado acerca de la crueldad y muchas preguntas sobre el tema

– 3 láminas para crear escenas propias

– 1 lámina con propuestas de uso e ideas para “wonderponderear” (de “wonder”: preguntarse y asombrarse; y de “ponder”: reflexionar).

– 1 lámina con una breve guía de conceptos esenciales para condimentar el conjunto

– 1 poster desplegable para colgar en el dormitorio y mirar mientras hacemos la digestión

Vídeo presentación del proyecto Wonder Ponder. 

Modo de preparar:
En un lateral de la caja indica: “Abre, mira, piensa”. De todos modos, supongo que se puede variar el modo de cocinar los ingredientes. Por ejemplo: mirar, abrir, pensar. O pensar, mirar, abrir. O abrir, pensar, mirar… Y así, sucesiva y alternadamente, a gusto de los invitados.

De mi parte, antes de abrir la caja, me percaté que el asunto está muy bien diseñado, cosa que luego verifiqué al abrirla y al encontrar los ingredientes antes enumerados. Hay aquí una línea de diseño que pone en juego un proyecto entero de comunicación: idea, concepto, textos, imágenes, ilustraciones, dinámicas de uso, propuestas de apropiación, modalidades de compartir, objetivos, destinatarios y preguntas: una cantidad de preguntas, arriba de 100 preguntas más o menos abiertas.

Y que conste: lo de poner en juego no está dicho como una metáfora. La caja de “Mundo cruel” puede ser utilizada como si se tratara de un juego de mesa. Y está bien, porque hay mucho de juego aquí. Pero enseguida nos daremos cuenta de que este “Mundo cruel” también tiene algo de libro, y no solo por el ISBN que figura en una de las láminas destinada a la información sobre las autoras y sobre el proyecto, sino también por todo el trabajo de edición con el que se ha ofrecido este proyecto de “filosofía visual para niños”: se trata de un libro en el que las páginas no están cosidas para facilitar así que el lector pueda definir y alterar cualquier orden de lectura.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

Las láminas presentan escenas de crueldad muy diversas, que van desde la imagen de un león devorando a un cabrito hasta la de una niña aplastando hormigas, pasando por una escena de acoso escolar. Las escenas se conforman con unas ilustraciones de carácter expresionista, con un toque naíf, muy en la línea de los fanzines punk de los años 80. Entiendo que la ilustración, trabajo de Daniela Martagón, es muy apropiada para niños, sobre todo cuando se espera de ellos que se involucren en la creación de nuevas escenas de crueldad. Debajo de las escenas ilustradas, un breve texto (de una línea o dos), hace hablar a algunos de los personajes ilustrados, reforzando con las palabras el acto de crueldad que se ilustra.

En el reverso de la lámina, un conjunto de preguntas muy directas, lo suficientemente próximas al mundo y a la vida diaria de los niños, desordenadas a propósito en torno a globos que no pretenden sistematizar ningún discurso, preguntas que buscan disparar una discusión amplia y profunda sobre el acto de crueldad que se ilustró en el anverso. Una discusión que al modo socrático fomente la conversación y la escucha, que permita expresar el acuerdo y el desacuerdo, que motive a dar razones para justificar la opinión:

¿Los castigos funcionan? ¿Crees que los castigos son crueles siempre o a veces están bien? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Pueden ser crueles los animales? ¿Alguna vez se ha reído alguien de ti cuando te has caído o has tenido un accidente? ¿Te gustaría vivir en un zoo? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte: el cazador o la reina? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Hay alguna diferencia entre comer pollo y comer gato? ¿Alguna vez has matado algo sin querer? ¿Cómo te sentiste? ¿Podemos ser crueles con nosotros mismos? ¿Cuándo deja algo de ser un juego y se convierte en crueldad?

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Como decía, el proyecto tiene un diseño muy pensado. Es claro que refleja y recoge una larga experiencia de trabajo con niños en torno a ese afán de poner la filosofía al alcance de los más pequeños, justamente, a lo que se dedica una de las autoras de “Mundo cruel”, la escritora Ellen Duthie, quien además viene poniendo su trabajo al alcance de todos desde hace dos años, a través de uno de sus blogs: Filosofía a la de tres.

Es claro, también, que se recoge aquí un trabajo de la autora muy inserto en lo mejor de la Literatura Infantil, lo que la aleja de confundir la literatura con la autoayuda, o la autoayuda y la “alfabetización emocional” (sic) con esta propuesta de acercar la reflexión filosófica a los más pequeños, para jugar pensando, para pensar jugando, para invitar a la reflexión y al diálogo sin el afán de adoctrinar, buscando estimular “el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado”, como bien dice debajo de la caja del juego, o sea, en la contratapa del libro.

A mi gusto, esta propuesta de filosofía visual con niños (está recomendado a partir de los 8 años, aunque pienso que se puede ofrecer a niños más pequeños) facilitará la puesta en escena de los distintos temas que se pretenden abordar: al tema de la crueldad, que es el de esta primera entrega, sucederán los temas de la identidad personal, lo posible y lo imposible, la libertad, la realidad y la imaginación, la felicidad y el sentido de la vida. Vale decir, con “Mundo cruel” se da inicio a un proyecto ambicioso que, así lo creo, prosperará, pues contagia entusiasmo y atiende a una necesidad de conversar con los niños, una necesidad cada vez más sentida en los hogares y en los ámbitos educativos.

Y por cierto, a mí este libro-juego me enganchó muchísimo, y no solo me quedé pensando largo en el asunto de la crueldad, sino que además ilustré y creé mi propia escena en una de las láminas que se incluyen para ello:

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Sí, sí, ya lo sé: no soy bueno dibujando, vale. Pero esto es para seguir con el tema, con el proyecto y con mi entusiasmo…

¿Quién se atreve a no adoctrinar?

Ellen Duthie

La primera caja de Wonder Ponder, Mundo cruel, que saldrá a la venta el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Mundial de la Filosofia, pretende proporcionar un mapa visual de la crueldad a partir del cual los lectores puedan ir formándose su propio mapa filosófico de la crueldad. ¿Qué cosas pertenecen a la categoría de crueldad y qué cosas pertenecen a una categoría distinta? ¿Cómo definimos crueldad? ¿Qué elementos es necesario tener en cuenta para evaluar la crueldad de una acción? ¿Es un fenómeno exclusivamente humano?

Las pocas imágenes de Mundo cruel que hemos ido mostrando en las redes sociales, sin ninguna selección consciente, han resultado ser escenas que suscitan preguntas acerca de la crueldad animal en alguna de sus variantes. Y nos han interesado algunos de los comentarios que hemos recibido, que se han referido al proyecto como “ecologista” “pro-derechos de los animales”, “de concienciación vegetariana” o incluso “pro-vegano”.

El motivo por el que nos han resultado interesantes estos comentarios es porque parecen asumir que todo el material para niños, incluso el que se enmarca a sí mismo dentro de la categoría de “filosofía para niños”, tendría la intención de inculcar determinadas ideas o valores en ellos. En un contexto en el que incluso los que están en contra del adoctrinamiento imperante, acaban proponiendo lo que suele convertirse en un adoctrinamiento alternativo, parece difícil de concebir una posición no adoctrinadora. Pero Wonder Ponder pretende precisamente eso. 

De las catorce escenas que contiene la caja Mundo cruel (más otras dos en blanco con las que el lector puede contribuir al proyecto, ideando e ilustrando sus propias escenas de crueldad), unas seis representan imágenes de crueldad animal de algún tipo.

Está la escena de la familia sentada a la mesa a punto de servirse una rica sopa de gato y la escena de una niña matando una hormiga con cierto deleite. Hay una escena de un niño enjaulado, al lado de animales varios también en jaulas, mientras un alienígena se zampa un helado y se dispone a visitar el zoo. Hay también una escena de realidad invertida donde una rata grande y científica estudia a un niño postrado sobre una camilla.

Para un proyecto que pretende presentar una suerte de mapa de la crueldad, podrá decirse que seis de catorce escenas dedicadas a cuestiones animales son muchas, sí, pero el caso es que dentro del fenómeno de la crueldad, la variante de la crueldad animal es una de las más frecuentes y filosóficamente interesantes que hay. La crueldad animal plantea preguntas sobre nuestras definiciones de “persona”, de “responsabilidad”, y también sobre el derecho de las personas sobre las vidas de las no-personas, entre otras muchas más.   

Pero la caja también contiene otras escenas en las que los animales no son protagonistas. Por ejemplo, la escena de un padre que obliga a su niño a bañarse mientras éste grita y patalea. “Cuanto antes dejes de patalear, antes terminamos”, le dice el padre al niño mientras su hermano espera aterrado al fondo del cuarto de baño. ¿Existe la crueldad “por nuestro propio bien”?

Zoom de la escena de un padre bañando a su hijo. 

También hay escenas que representan acciones de crueldad realizadas bajo mandato, por obediencia a la autoridad. ¿Cómo afecta nuestra valoración de una acción de crueldad el que haya sido mandada por una autoridad o que se le haya ocurrido al agresor solito?

Hay escenas de castigo que suscitan preguntas sobre la posible justificación o no de la crueldad. ¿Puede justificarse alguna vez?

Hay una escena de crueldad en un patio de colegio que plantea preguntas sobre la responsabilidad de todos los actores, también de los que observan: 

Zoom de la escena de crueldad de patio. 

Muchas de las escenas contienen también acciones secundarias, paralelas a la principal, que plantean más cuestiones o añaden complejidad a la cuestión principal. En total, son muchas las preguntas filosóficas sobre la crueldad que puede suscitar la caja. 

Las cajas Wonder Ponder buscar suscitar preguntas y diálogos sobre las posibles resuestas a esas preguntas, sin intención de dirigir el diálogo a ninguna postura determinada. La caja Mundo cruel no es ecologista, no es pro-vegetariana ni noi pro-derechos de los animales. Sí es cierto que, entre otras muchas preguntas, susctia algunas que pueden llevar a reflexiones sobre nuestros hábitos de comer carne de animales, sobre la existencia de zoos, sobre la importancia (o no) de la vida de una hormiga. Pero lo que buscan las cajas es suscitar preguntas genuinas en el lector, que tratará de responder a ellas y de argumentar su respuesta de la forma que mejor le parezca en base a su reflexión. 

Otro comentario que hemos recibido ha sido que parece un material perfecto para la “educación en valores”. Pero… “¿no hay respuestas?”, han añadido enseguida, algo sorprendidos. “Esto va a poner muy nerviosos a los padres o profesores”.

No, la caja no viene con respuestas. (Sí viene con un mapa visual filosófico de la crueldad que puede servir de guía para niños, familias, profesores y mediadores).

Tampoco partimos de ningún concepto, idea, opinión ni valor que deseemos inculcar en los niños lectores de nuestra caja Mundo cruel.

No tenemos un punto de llegada al que deban dirigirse los lectores.

Sí ofrecemos un punto de partida de observación, de indagación y de cuestionamiento real de nuestro mundo, nuestra vida, nuestros hábitos y nuestras actitudes.

Sí ofrecemos una pequeña sacudida a la inercia de nuestras razones por las que hacemos las cosas.

Pero no tenemos contenidos que insertar en el lector ni valores concretos y “correctos” que transmitirles.

Nos interesa mucho más la profundidad, la complejidad y la autenticidad de los valores y posturas cuando son el resultado de un proceso de reflexión libre sin censura en lugar de un proceso de adoctrinamiento, imposición o suave influencia en la dirección "adecuada".  

En caso de que haya mediador (nuestras cajas están hechas para que los niños las lean y miren y piensen a solas o en compañía), solo le pedimos una cosa: que se atreva a no adoctrinar. ¿Y eso cómo se hace? Pensamos que mediante un acompañamiento genuino en el proceso de la indagación. Las preguntas que propone Mundo cruel no sabemos cómo contestarlas la gran mayoría de los adultos y aquellos que sí pensamos que las sabemos contestar es muy probable que nos beneficiáramos de una reflexión sobre nuestras razones y justificaciones. 

Wonder Ponder presenta la filosofía como un juego que dificulta premeditadamente el adoctrinamiento. Mediadores, jueguen ustedes también y atrévanse a no adoctrinar. 

 

Texto de Ellen Duthie, ilustraciones de Daniela Martagón. 
(c) Wonder Ponder (Un sello de Traje de Lobo, S.L.).