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Wonder Ponder, Visual Philosophy for Children, is an imprint specialising in products for fun and engaging thinking. This website provides accompanying material to our Wonder Ponder boxes, including guides for children, parents and mediators, ideas for wonderpondering and fun games and activities. It is also a platform for sharing your very own Wonder Ponder content and ideas.

Juego-entrevista, cuarta parte

Esta es la cuarta parte del juego-entrevista a Wonder Ponder que nos fue presentado por primera vez en el lanzamiento del sello y presentación de nuestro primer título, Mundo Cruel, el 20 de noviembre de 2014, por Gustavo Puerta Leisse y Aitana Carrasco Inglés.

Puedes leer la primera parte, sobre la definición y la clasificación del proyecto aquí

Puedes leer la segunda parte, ¿Filosofía para niños?, aquí

Puedes leer la tercera parte, sobre Wonder Ponder en talleres y en el aula aquí

 

CUARTA PARTE

RIESGOS

JUEGO PRESENTACION LAMINA 3, Q1.jpg

No. Para que tenga sentido leer y discutir Wonder Ponder es necesario querer jugar (querer pensar). Ni certezas dogmáticas ni "Síes" y "Noes", o "Porquesíes" y "Porquenoes" van a dar mucho juego. En el proyecto de filosofía en preescolar de Ellen, una de las primeras cosas que los niños y niñas entienden rápidamente (seguramente muy a pesar de algunos padres y madres) es que, en filosofía "porque sí" y "porque no" no valen. Aunque se tratara de responder con certezas dogmáticas, el juego pide justificación o al menos explicación de esas "certezas". Y eso ya puede ser el inicio del juego, del diálogo. Pero efectivamente, habrá personas a las que no le apetezca justificar ni explicar, jugar ni pensar. Entonces, Wonder Ponder no será para ellos. 

JUEGO PRESENTACION LAMINA 3, Q2.jpg

No se trata de convencer, ni de imponer un punto de vista sobre otro. En las discusiones que suscita Wonder Ponder lo mejor es que el participante sienta que los puntos de vista de los demás entren en juego con los suyos, haciéndole cuestionarse, ver el asunto bajo otro prisma, aunque al final del camino pueda en algunos casos acabar reafirmando en lo básico su punto de vista original.  Lo ideal cuando se juega a Wonder Ponder es que se tomen todas las ideas, se pongan sobre la mesa y se analicen entre todos. No se trata de puntos de vista que compiten entre sí, sino de ir construyendo nuestros puntos de vista alimentándose de los de los demás. La conclusión propia puede que no sea compartida por el resto, pero idealmente habrá sido alimentado y matizado por el resto de los puntos de vista y argumentos.  

Con respecto a la primera mitad de la condición, "Si alguien considera Wonder Ponder como un material educativo para futuros líderes..", ojalá Wonder Ponder pudiera formar parte de la formación de los "líderes" de mañana en el marco de un sistema educativo que les permitiera desarrollar un pensamiento crítico, una independencia de juicio, una reflexión pausada y ordenada y una consciencia de la existencia de matices, tonalidades de gris y otras complejidades, junto con la capacidad para afrontarlos.  Pero en cuanto añadimos la segunda mitad de la condición, "que los prepara en el desarrollo de aquellas destrezas retóricas necesarias para vencer en la argumentación y rebatir los argumentos opuestos.." la cosa cambia. A diferencia del enfoque característico de un cierto tipo de debate basado en la confrontación, en el que hay dos puntos de vista contrapuestos a defender y el objetivo es que uno se imponga al otro, las cajas de Wonder Ponder instan al diálogo y a la deliberación. El diálogo no parte de posturas opuestas necesariamente. Claro que mediante el diálogo pueden desarrollarse destrezas retóricas además de argumentativas, incluso que te permitan rebatir argumentos opuestos, pero a diferencia del debate del tipo mencionado, el objetivo no es confrontar puntos de vista para vencer, sino más bien, como hemos dicho en la pregunta anterior, hacer aflorar puntos de vista, ver cómo encajan, cómo dejan de encajar, y ser conscientes del máximo número posible de piezas del puzzle. Las preguntas al dorso de las escenas están muy conscientemente no jerarquizadas ni dirigidas a fin de no centrar el diálogo en una defensa de una de dos posturas polarizadas, y evitar que se convierta en una partida de ping pong. El objetivo es más bien abrir el máximo número de posibilidades, ángulos y visiones para al menos ser conscientes de los ingredientes que debe contener una posible verdad. Contestando a la pregunta, creemos que alguien que busca un material que enseñe a vencer en la argumentación y rebatir argumentos, es probable que eligiera otro material donde las cuestiones a debatir se plantearan de forma más polarizada.      

Que no haya una única respuesta o una respuesta correcta no quiere decir que cualquier respuesta valga. Que todo sea argumentable no quiere decir que todo sea concluíble. Creemos que la forma en que se plantean las preguntas y la relación de las preguntas entre sí consigue evitar la precipitación de una respuesta concluyente. Wonder Ponder invita a abrir posibilidades, no tanto a zanjar cuestiones. La respuesta está relacionada con la primera pregunta sobre el dogmatismo. Tanto el dogmatismo como el relativismo se centrarían en la respuesta. Wonder Ponder se centra especialmente en la pregunta. 

Invita a tener en cuenta la existencia del máximo número posible de piezas del puzzle o incógnitas, y a ser conscientes de que a veces podemos hacer encajar las piezas "más o menos", pero dejamos una o dos piezas fuera, que son difíciles de encajar. Y podemos cerrarlo, incluso nos puede quedar bien, pero sabemos cuáles son esas piezas de puzzle y sabemos que en algún momento tendremos que descomponerlo entero para tratar de volverlo a encajar. No es que cualquier respuesta pueda ser válida. Es que muy pocas son realmente candidatas a serlo. 

De todos los posibles materiales al alcance de alguien que quiera convencer de certezas dogmáticas, ideológicas y religiosas, dudamos muchísimo de que los libros-juego de Wonder Ponder fueran su elección. Resulta difícil, quizás imposible, jugar a Wonder Ponder sin cuestionar las certezas propias y las de los demás.  

El juego está concebido para que los jugadores lo jueguen como les apetezca. Un diálogo entre niños sin guía adulto se diferenciará en varios sentidos de un diálogo guiado por un adulto con experiencia en la facilitación de este tipo de diálogo. ¿Será uno mejor que otro? Dependerá de nuestro objetivo, aunque no nos convence la palabra "mejor" aquí. Serán experiencias distintas. Un adulto con experiencia en la facilitación de este tipo de diálogo tendrá herramientas para detectar donde está la "chicha filosófica" y ordenar el diálogo para que sea más profundo y provechoso desde un punto de vista de la riqueza filosófica del diálogo. Pero un diálogo entre niños sin guía adulto puede resultar muy divertido y también muy interesante y con chicha. En cualquier caso, en caso de que haya un guía adulto, tenga o no experiencia, resulta fundamental que intervenga y juegue también. Y que no sea una impostura, sino que realmente indague con los niños. 

 

En cuanto al riesgo de que los niños den por válidas las opiniones de sus padres y maestros, efectivamente es necesario hacer un esfuerzo inicial para establecer una relación de indagación compartida y de duda compartida. Es tan fácil como mostrar las dudas reales que tengamos los adultos, que las tendremos. Enseguida se percibe una relajación, un agradecimiento por soplo de aire fresco y un empoderamiento también del niño o de la niña ante la posibilidad de indagar en igualdad o práctica igualdad de condiciones con el adulto. 

 

En cualquier caso, especialmente a ciertas edades, y teniendo en cuenta las pocas oportunidades reales de diálogo intergeneracional que existen en nuestra sociedad, puede resultar más liberador dialogar sobre ciertas cosas con personas con las que no se tiene una relación familiar o de autoridad de cualquier tipo. Esto describe a la perfección el taller soñado que Ellen lleva intentando organizar sin éxito desde hace un par de años ya. Una serie de sesiones de diálogo filosófico con un pequeño grupo de niños y niñas y un pequeño grupo de adultos sin relación entre sí. ¿Los temas? Nada típicamente intergeneracional. Que los asistentes no sean personas de determinada edad. Que sean simplemente personas. Y que hablemos sobre crueldad, sobre inteligencia artificial, sobre la naturaleza de las emociones, sobre la percepción cognitiva o sobre la libertad y el sentido de la vida. Pero ¿qué padres y qué madres apuntarían a sus hijos a un taller con adultos desconocidos? No está siendo fácil. ¡Pero lo conseguiremos! 

 

Lee la siguiente y última parte de la entrevista aquí

Puedes leer la primera parte de este juego-entrevista, sobre la definición y la clasificación del proyecto aquí

Puedes leer la segunda parte, ¿Filosofía para niños?, aquí

Puedes leer la tercera parte, sobre Wonder Ponder en talleres y en el aula aquí