Madre: ¿Qué está haciendo la niña?
Niño: Está matando una hormiga con un lápiz puntiagudo.
Madre: ¿Te parece cruel?
Niño: Sí, porque es una manera muy bruta. Así: "cha cha cha".
Madre: ¿Por qué te parece bruta la manera de matar a la hormiga?
Niño: Porque la niña tiene la cara un poco bruta. Está poniendo cara de mala.
Madre: ¿Tú has matado alguna vez una hormiga?
Niño: Sí, pero no de esa manera bruta, bruta.
Madre: ¿Cómo la has matado tú?
Niño: Pues con el dedo, o con el pie, sin querer.
Madre: ¿Nunca queriendo?
Niño: Sí, una vez maté una hormiga queriendo con el dedo, pero era un poco sin querer también. Le puse el dedo encima para ver qué pasaba y la maté. No pensaba que fuera tan fácil matarla. Estaba muy blanda, yo creía que eran más duras.
Madre: ¿Y fuiste cruel?
Niño: Creo que un poco, sí.
Madre: ¿Te acuerdas que la semana pasada descubrimos un pequeño hormiguero en la terraza de la cocina? ¿Y que lo "limpiamos"? Matamos a muchas hormigas. ¿Te pareció cruel?
Niño: Bueno, un poco, porque se murieron, pero creo que no es igual que la niña. Tú las mataste para proteger nuestra comida. Pero la niña es muy mala. Está matando a la hormiga como riéndose, para divertirse.
Madre: ¿Y te parece más cruel matar por diversión que matar por necesidad -o porque se piensa que se tiene necesidad-?
Niño: Sí, porque matar por diversión no sirve para nada, solo para divertirte con algo que en realidad no es muy divertido. Pero matar para proteger la comida o si te pica un bicho, para que no te pique más, eso es diferente.
Madre: ¿Y si, por ejemplo, viviéramos en el campo y viniera un perro a tratar de robarnos la comida? ¿Estaría justificado matarlo?
Niño: ¿Un perro? ¡No! Si viniera un perro, llamamos a su dueño. Y reñimos al dueño, porque no sabe controlar a su perro, como cuando hacen caca en la calle y no lo recogen o cuando los dejan sueltos en parques y asustan a los niños.
Madre: ¿Y si no tuviera dueño, si fuera un poco salvaje?
Niño: (breve pausa) ¡Ah! Ya sé. ¡Podríamos llamar a una perrera!
Madre: ¿Por qué te parece diferente matar un perro y matar una hormiga?
Niño: El perro es muy grande. Matarlo sería demasiado cruel.
Madre: ¿Es por el tamaño, entonces? ¿Cuanto más grande más cruel matarlo?
Niño: Sí, matar a los animales grandes es muy cruel.
Madre: ¿Entonces te parece peor matar un elefante que un caniche?
Niño: Mmmmm. No. No, las dos cosas son crueles.
Madre: Pero te parece más cruel matar un caniche que una hormiga.
Niño: Sí.
Madre: ¿Y por qué crees que te parece más cruel?
Niño: Pues un perro... es más parecido a una persona.
Madre: ¿En qué se parece más a una persona?
Niño: En los ojos. A un perro, si le miras a los ojos, parece que te habla. Con una hormiga, no pasa eso.
Madre: ¿Crees que los perros son más inteligentes que las hormigas?
Niño: Sí, mucho más inteligentes. Por eso.
Madre: ¿Entonces no es tanto cuestión de tamaño como de inteligencia?
Niño: Bueno, las dos cosas. Porque si un elefante tuviera una inteligencia de mosquito, también sería cruel matarlo.
Madre: ¿Crees que la hormiga sufre?
Niño: No lo sé.
Madre: ¿Crees que la hormiga tiene miedo?
Niño: No lo sé tampoco, pero creo que sí.
Madre: ¿Por qué lo crees?
Niño: Porque si pones un dedo cerca de una hormiga, sale corriendo. Sabe que hay un peligro.
Madre: ¿Crees que la niña merece un castigo?
Niño: Sí.
Madre: ¿Qué castigo crees que sería apropiado?
Niño: Que todas las hormigas fueran y le mordieran.
Madre: Y si es en un colegio, ¿el profesor debería ponerle un castigo?
Niño: Sí.
Madre: ¿Y cuál sería el castigo que tú le pondrías si fueras el profesor?
Niño: Decirle a las hormigas que muerdan a la niña.
Madre: ¿Eso te parecería lo más justo?
Niño: Sí, es el castigo que se merece. "Si tú matas a mi amiga, te muerdo a ti. ¡Mala!"
Madre: Si tú te encontraras a una niña o a un niño haciendo lo que está haciendo la niña, ¿qué harías?
Niño: Le diría: "¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Que los lápices son para dibujar! ¡No para matar!"
Madre: ¿Te ha gustado mirar esto y hablar conmigo?
Niño: Sí, pero ahora te quiero preguntar yo...
Madre: Adelante.
Niño: ¿Y a tí? ¿Te parece cruel la niña? ¿Por qué?
[y continuó la conversación...]
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