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Filtering by Tag: Mundo cruel

Libros necesarios y libros no tan necesarios. Ellen Duthie se pregunta si es más necesario hablar sobre la crueldad que sobre la imaginación, la realidad y los sueños

Ellen Duthie

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Hace unos meses nuestra autora Ellen Duthie fue invitada a hablar en una de las cálidas, ricas y *necesarias* Tardes de Altamira organizadas por Ediciones Ekaré.

Ellen tituló su charla “En defensa de lo innecesario” y esbozó algunas ideas que le venían rondando la cabeza dede hacía un tiempo.

Las hemos querido compartir aquí, aunque sigan en forma de esbozo, porque pensamos que dan que pensar interesantemente. Se trata de una transcripción, no exacta y con ligeras variaciones de edición, de lo que dijo Ellen.


[…] Este espacio que habéis generado en las Tardes de Altamira es de verdad un lujo, porque justamente es el tipo de espacio donde una se siente que puede hablar de lo que quiera, incluso de cosas de las que no he hablado antes y meterme en berenjenales como tener que prepararme esto a toda prisa. Y es un lujo esa libertad, de no tener que hablar de esto o de aquello, de no estar hablando al servicio de nada, de no tener que asegurarse de incluir una cosa u otra… no te olvides de decir esto, no vayas a decir eso otro…  Se podría decir incluso que con las Tardes de Altamira habéis creado un espacio necesario.

Un espacio adonde se puede venir a hablar de lo que te guste, aunque no sea estrictamente necesario, y aunque de lo que se quiera hablar sea de lo innecesario.

Y quiero señalar, antes de arrancar, que es significativo que haya elegido la palabra “innecesario” en el título en lugar de “inútil”.

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Sobre la utilidad de lo inútil hay mucho que leer. Pero de partida recomiendo este librito chiquito que seguro que más de uno conocéis y que te lleva a innumerables lugares dentro de la reflexión sobre lo inútil: La utilidad de lo inútil. Un manifiesto, de Nuccio Ordine.

Pero no solo lo recomiendo yo. En la página de Acantilado, recogen citas sobre el libro de otros autores y de reseñas:

“Un libro necesario…”, dice Roberto Saviano.

“Inteligente y necesario. Imprescindible…” dice Fulgencio Argüelles.

«Un libro oportuno, oportunísimo diría yo, incluso necesario.”, dice Manuel Arranz.

“Un texto combativo, necesario”, añade Emiliano Molina.

¿Quedó claro, no?

En su libro, Ordine advierte que la palabra “Utilidad” en su título “no es la misma en cuyo nombre se consideran inútiles los saberes humanísticos y, más en general, todos los saberes que no producen beneficios”, sino más bien se refiere a la utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista.

“En el universo del utilitarismo”, dice Ordine, “en efecto, un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: porque es fácil hacerse cargo de la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la música, la literatura o el arte”.

Y habla del saber como fin en sí mismo: “Existen saberes que son fines por sí mismos y que – precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada, alejada de todo vínculo práctico y comercial – pueden ejercer un papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y cultural de la humanidad. En este contexto, dice, considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores.” A este punto volveré más adelante.

Pero quería aclarar que aunque hablaré también sobre lo inútil además de sobre lo innecesario, el foco de la charla no es la inutilidad de lo bello, ni la literatura como algo que no debe ser “para” nada excepto para sí misma, aunque no garantizo que no caiga un comentario sobre ello.

No es una charla sobre la mercantilización del saber, sobre la pragmatización de la educación a costa de las humanidades por el bien del futuro laboral de los estudiantes. No es exactamente eso, digo, y sin embargo, algo tiene que ver también.

[…] ponemos el foco en “lo necesario”, en términos de alimento moral, espiritual y en menor medida, mental.
Este “en menor medida” es importante. 

Aunque lo que me interesa sí guarda cierta relación con la vieja tensión entre lo útil y lo inútil, o con la idea que subyace al progresivo desfinanciamiento y desaparición de las humanidades en determinadas universidades y escuelas, no es la misma tensión. La tensión entre lo necesario y lo innecesario de la que yo quiero hablar esta tarde, creo que es de alguna manera el producto de un intento de realineación de prioridades, donde las personas biempensantes -entre las que me incluyo y me atrevo a incluir bastantes de los que estamos aquí- huimos de la idea de medir el valor de las cosas por su utilidad, en términos económicos o en términos de beneficio inmediato y cuantificable y en cambio ponemos el foco en “lo necesario”, en términos de alimento moral, espiritual y en menor medida, mental. Este “en menor medida” es importante. 

Lo que hace tiempo que vengo pensando es que ese foco en “lo necesario” puede ser problemático, tramposo quizás. Y eso es lo que voy a tratar de plantear aquí.

Y mi planteamiento es tentativo, como una reflexión, un tanto apresurada, en voz alta.

Mi planteamiento es el siguiente.

¿Quiénes de los que estamos aquí pensamos que la filosofía debería volver a la escuela en España?

¿Quiénes de los que estamos aquí abogaríamos por más y mejor arte en las escuelas, más y mejor música, más y mejor literatura -lectura y escritura-?

Es decir, en el sentido mercantil, estamos todos muy a favor de lo inútil.

Y lo que sugiero que ha pasado es que puede que no todos nosotros, pero sí muchos, tan a favor de lo inútil, hemos sustituido la idea de “útil” por la de “necesario”.

Un libro “necesario”. “Imprescindible” incluso.

Una película “necesaria”.

A menudo hay una determinada expresión en el rostro que acompaña ese “necesario”, o esa “necesaria”. Bajamos los parpados y los mantenemos un par de segundos más de lo estrictamente necesario para el parpadeo, al tiempo que pronunciamos la palabra: “Es una película [bajada de párpados y pausa] necesaria. ¿No?

Y en general cuando se dice “necesario”, se piensa que ese “necesario” está precisamente en las antípodas del “útil” que tanto nos espanta.

¡El saber no es esclavo de nada! Sobre todo no del capital.

Pero lo que quiero sugerir es que está bastante más cerca de lo “útil” e incluso del capital, de lo que quizás pueda parecer a primera vista.

Y de hecho voy a arrancar hablando de lo útil y lo inútil para luego hablar de lo necesario e innecesario y para que se comprenda mi elección de palabra y que no es el mismo debate, aunque a veces todos los caminos llevan a un sitio parecido.

En mi vida, yo he tenido una relación muy estrecha con lo inútil.

“Un fondo de información inútil” con su nieta.   (No hace falta que hablemos del gorrito, pero el libro es  The School , de John Burningham del que escribí amorosa y necesariamente en   Lo leemos así  .

“Un fondo de información inútil” con su nieta.

(No hace falta que hablemos del gorrito, pero el libro es The School, de John Burningham del que escribí amorosa y necesariamente en Lo leemos así.

Mi abuela paterna se refería a sí misma como “a fund of useless information”. Un fondo de información inútil. Claro, lo decía bastante encantada consigo misma. Era de las pocas personas (creo que la única), que he conocido que “hablaba” Latín. Lo había aprendido e incorporado en su cerebro cual lengua viva, al ladito del francés, del malayo que aprendió porque destinaron a mi abuelo a Malasia unos años, y del nada desdeñable poquito de español que aprendió en sus viajes a España. Cuando yo la visitaba de adolescente, habiendo ya empezado a estudiar yo Latín en el instituto, a veces me la soltaba, esa conversación latina, a la hora del desayuno para ver cómo iba. Y efectivamente, aunque en ella no estuviera muerto, el Latín a la hora de desayunar servía mal de vehículo de comunicación. Me preguntaba que qué tal el huevo pasado por agua en latín ”ovum sapidum est?” o algo por el estilo, y yo le miraba, poniéndole ojitos de esfuerzo cognitivo inútil. Efectivamente, era un ejercicio bastante inútil pero me intrigaba y me fascinaba que pudiera charlar en Latín como si nada. En cierto sentido, me parecía inútil pero deseable. Inútil pero “cool”. Guay.

También retenía, coleccionaba creo, nombres, datos, fechas, poemas enteros en inglés y en otros idiomas que no eran el suyo. ¿Y todo ello para qué? Ella misma lo decía, y se reía. ¿Para qué? Y entonces me parecía divertido también.

Otro día, yo tendría unos 11 años, mis abuelos me preguntaron para qué creía yo que servían los abuelos. No los veía mucho y siempre había una extraña formalidad en la relación. Cuando hablaban con los nietos era más como someternos a una entrevista que como mantener una conversación. En esa ocasión, a mí la verdad es que los abuelos me parecían como la literatura; no me parecían el tipo de cosa, la categoría, que entrara en elementos que “sirven”; que eso lo reservaba yo para objetos como sartenes y sacacorchos. Y se lo dije. Pero enseguida me ayudaron: los abuelos sirven para enseñar a morir. Oh! Dije yo. Que… ¿bien? Debo decir que en aquel momento ninguno de los dos estaba remotamente cerca de la muerte. Y quizás esa fue mi primer contacto con una acepción de “utilidad” no utilitarista.

Aparte de mi abuela, tengo la suerte de haber nacido en un hogar donde todo el mundo se dedicaba a cosas irremediable y gozosamente inútiles como escribir.

Cuando llegó la hora de solicitar plaza en universidades, yo llevaba dos años contestando robóticamente que iba a estudiar Derecho (inicialmente, lo confieso, por influencia de una serie de televisión: La Ley de los Ángeles, pero posteriormente simplemente por comodidad: así tenía una respuesta preparada que no generaba mucha charla posterior: ah, muy bien y ya, perfecto para el nivel de tolerancia a comentarios de una adolescente). Cuando llegó la hora, mis padres se sentaron conmigo y me preguntaron muy seriamente: ¿pero a ti qué te interesa? La filosofía, dije sin dudar ni un momento. ¡Pues estudia eso! Me recomendaron con deliciosa y lógica sensatez o irresponsable insensatez, según se mire.

Para toparme con la reacción de pensar que aquello era una irresponsable insensatez tenía que salir fuera de casa y no siempre venía de los adultos. Si decir que ibas a estudiar filosofía provocaba más de un arqueo de cejas, decir que ibas a estudiar Filosofía mental (así se llamaba en aquel entonces la carrera de filosofía en Edimburgo, desembocaba en un pitorreo sin miramientos. Sobre todo muchos comentarios en la línea de "¿y eso qué salidas tiene?" "¿y eso para qué sirve?" Esto es algo a lo que en general estamos acostumbradas las personas que optamos por estudiar filosofía: la visión de que es algo absolutamente alejado del mundo real y cualquier cosa menos urgente o necesario.  ¡Con la de cosas que hay que hacer! La filosofía, como mucho, sería un capricho para cuando todo está hecho. Y como nunca está hecho todo, pues ahí se queda y se va alejando poco a poco, desapareciendo del currículo educativo y de la vida pública para hacer sitio a lo útil, pero también a lo "absolutamente necesario e imprescindible".

Con estos antecedentes, lo normal sería que cuando en Wonder Ponder leemos descripciones de nuestros libros que incluyen las palabras "necesario" o "imprescindible", nos sintiéramos principalmente halagadas y vindicadas. Y aunque en cierto sentido efectivamente resulte halagador, en otros sentidos nos incomoda y nos deja insatisfechas. Trataré de explicar por qué.

Y aunque en cierto sentido efectivamente resulte halagador [que describan nuestros libros como “necesario” o “imprescindibles”],
en otros sentidos nos incomoda y nos deja insatisfechas. 

Hasta la fecha, hemos publicado cuatro títulos en la serie de Filosofía visual para niños y no tan niños de Wonder Ponder. Mundo cruel es una invitación a reflexionar sobre la crueldad, Yo, persona es una invitación a pensar sobre la identidad: quién somos y qué somos. Lo que tú quieras es una invitación a reflexionar sobre la libertad. Y Pellízcame, es una invitación a pensar sobre la realidad, la imaginación y los sueños. Las autoras de todos somos yo y la ilustradora Daniela Martagón.

Dos de ellos (Mundo cruel y Lo que tú quieras) invitan principalmente a reflexionar sobre cuestiones pertenecientes a las ramas filosóficas de la ética y otros dos (Yo, persona y ¡Pellízcame!) entrarían más en la rama de la metafísica, aunque en los cuatro casos haya ramificaciones de interconexión entre disciplinas, como suele ser el caso.

La idea es invitar a lectores de todas las edades a participar en una indagación en cada tema a partir de escenas pensadas y concebidas para provocar asombro, juicio, dudas y preguntas. Invitar a pensar.

 ¿Un proyecto necesario? Así en general, parecería que entraría en esa categoría. Un proyecto muy necesario.

 Pero aunque cuando en los medios y en los blogs se refieren al proyecto entero, a menudo salen las palabras “necesario” o “imprescindible”, si nos fijamos en cuáles de los libros concretos se suelen describir con estos adjetivos, encontramos un patrón curioso.

 ¿Cuáles de los cuatro títulos creéis que reciben mucho más habitualmente el adjetivo “necesario”?

 ¿CRUELDAD?

¿IDENTIDAD O PERSONAS O ROBOTS?

¿LIBERTAD?

¿O REALIDAD, IMAGINACION Y SUEÑOS?

 Con una diferencia considerable, Mundo cruel es el que con mayor frecuencia se describe como “necesario”, seguido de Lo que tú quieras. Los dos más éticos, en el caso de Lo que tú quieras algo de “político” también, se consideran “necesarios”. Los dos más metafísicos, como que un poquito menos.

Llevo un tiempo coleccionando instancias de descripciones de libros como “necesarios” y hay un índice apabullantemente alto de libros sobre la guerra, sobre refugiados, sobre género, sobre temas difíciles. Otros libros de otras temáticas reciben otros adjetivos. “Interesante”, “novedoso”…. Pero no necesariamente necesario. Entonces, si nos tomáramos al pie de la letra ese “necesario” y corriéramos a leérnoslos todos, nos pasaríamos el día leyendo sobre un número bastante reducido de temas. ¿Es posible que resulte limitador, sin pretenderlo, el adjetivo “necesario”?

 En el caso de Wonder Ponder, es probable que la explicación tenga varios otros factores. Por un lado, existe una relativa aceptación de la idea de ética para niños (quizás acompañada, aunque en mucho menor grado por la aceptación de la idea de la filosofía política para niños) y una más difícil aceptación de las ramas de la filosofía consideradas más elevadamente teóricas, como la epistemología, la metafísica o la lógica, pero también de la estética, considerada desde fuera más "difícil" o "abstracta". Y ¿por tanto? menos apta para niños.

Pero también hay un elemento de jerarquización de lo que nos parece más importante para el mundo y más importante compartir con niños que a mí me parece preocupante y que creo que empieza a retornar por el camino de lo útil frente a lo inútil.

Estoy convencida de que hay cierto sentido en que la razón de que Yo, persona y Pellízcame no sean descritos con tanta frecuencia como necesarios es porque la ética se considera más relevante, o más importante, que la metafísica.

Claro, no es nueva esta tensión entre filosofía pura y filosofía aplicada, la encontramos en Platón y Aristóteles la trata de resolver, apelando al valor intrínseco del saber. Lejos de ser nueva, realmente es otra formulación de lo útil / inútil, y esto es lo que me preocupa.

Wonder Ponder no es una editorial de ética visual para niños, sino de filosofía visual para niños (niños y niñas, sí). Pero aunque cuando se habla de filosofía, se nos llena la boca de “necesario”, a la hora de concretar qué filosofía nos parece más necesaria, parece que algunos lo tienen claro.

Y me parece preocupante porque si nos limitamos a dar a los niños lo que percibimos como “necesario” o “imprescindible”, excluimos el gozo por la literatura y el gozo por la filosofía. El placer de pensar. Se excluye, por ejemplo, el aspecto de juego que tienen algunos temas metafísicos. Es la tiranía de "lo necesario" o de "lo imprescindible". 

¿No tendrán derecho los niños a disfrutar de cosas totalmente prescindibles, aprender a distinguirlas de las imprescindibles por sí mismos, y aprender que si reducimos la vida a lo necesario e imprescindible, puede quitarle bastante alegría al asunto?

Esa sustitución de lo suciamente útil por lo elevadamente necesario no se sucede con facilidad. Y es fácil que ocurran estas cosas.

La ética para niños, por ejemplo, es más o menos integrable en el movimiento de la educación emocional o de la educación en valores (que prácticamente se han reducido la una a la otra -esto daría para otra conferencia-). Dicho de otro modo, desde ese movimiento, se ve la ética para niños como un amigo de la causa, como parte de lo "necesario" e "imprescindible" que debemos dar a nuestros niños en su educación.

Esa sustitución de lo suciamente útil por lo elevadamente necesario no se sucede con facilidad.

La moda de la educación emocional y de la inteligencia emocional, que en un principio surgió a partir de una constatación certera de que en la escuela el aspecto del desarrollo emocional y social de los niños estaba enteramente supeditado al desarrollo académico, medible y convertible  en fichas-píldora tras el cual todos los agentes podían  sacudirse las manos -hemos cumplido-, se ha convertido ahora, habiendo sido engullido por el mismo sistema que lo ignoraba y vertido en una tras otra serie de fichas o fórmulas más, en el principal enemigo de la diversidad y creatividad en los contenidos y materiales educativos, y en los libros -la literatura- que se ofrecen a los niños.  

Las emociones han sido secuestradas e incorporadas a un sistema que las considera necesarias y que las ha convertido en un mercado boyante. Ahí está de nuevo el capital.

Y en ese proceso es donde se ve envuelto nuestro Mundo cruel, pobrecito, tan necesario e imprescindible. Porque, se entiende, que es muy importante hablar de ética con los niños, como parte de su educación emocional. 

En esa sustitución de lo útil por lo necesario, enseguida el mercado lo fagocita y lo convierte en único. Toma esto y un poquito más de esto. Uno de los peligros de ir solo a por lo necesario.

 ¿Será “necesario” el nuevo “útil”?

Hagamos por que no lo sea.
Primero, no usemos el adjetivo en vano.

O reduzcamos su uso de forma que lo alejemos de lo útil, de lo santurrón y de lo susceptible de ser secuestrado comercialmente. ¿Quizás baste con recurrir a una variedad más amplia de adjetivos?

Se aceptan sugerencias. Gracias.

Gracias, Mundo Cruel

Ellen Duthie

Querido MUNDO CRUEL:

Gracias por todo lo que nos has dado (y por lo que te queda por darnos, estamos seguras).

Recientemente estamos tan emocionadas con la nueva colección que a veces se nos olvida la segunda cosa importante que está pasando estos días.

¡Te reimprimimos por quinta vez, querido MUNDO CRUEL (¡quinta)!

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No nos hemos parado a contar cuántos ejemplares se han impreso de ti en todo el mundo, pero contando los de España en español, en catalán y en inglés, los de Argentina con ediciones iamiqué, los de México con Editorial Sexto Piso, los de Brasil con Boitempo, los de Corea del Sur con Marubol y los de Alemania con Moritz Verlag (gracias a nuestra querida agente Claudia Bernaldo de Quirós), nos atrevemos a decir que unos pocos de miles.

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Hoy queremos celebrarte un poquito y para ello queremos compartir la primera reseña que tuviste (Receta para ser crueles a conciencia, de Germán Machado) y la última que has tenido (¿Cuándo ha hecho daño a la democracia un cuidadano crítico?, de Thomas Linden), y algunas otras que nos gustaron especialmente también, como esta, de Nuria Barrios, que apareció a los pocos días de tu primera publicación en Babelia , esta, de Laia Jufresa, que apareció en Letras Libres, o esta reseña-entrevista de Adolfo Córdova en su blog Linternas y Bosques..

Y nos despedimos con un vídeo dedicado enterito a ti, donde Ellen Duthie habla de los mecanismos que operan en ti.

A las personas fisgonas que estén leyendo esta correspondencia privada, les recomendamos verlo atentamente para sacarle el máximo jugo a vuestros mundos crueles:

¿Cuándo ha hecho daño a la democracia un ciudadano crítico?

Ellen Duthie

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"En el mundo de la literatura infantil, la realidad moral de nuestra vida cotidiana rara vez se toma en cuenta de manera tan directa y consecuente".

Más noticias estupendas desde Alemania. Thomas Linden reseña nuestro Grausame Welt? (Mundo cruel en alemán) nada menos que en la Philosophie Magazin, una señora revista de filosofía con una sección especial para Libros infantiles presidida por el gusanito de la imagen.

Aquí va la reseña completa traducida (con una frase final que nos gusta especialmente):

"¿Qué es más cruel: tener a un niño en una jaula o un animal? ¿Son los padres los dueños de sus hijos? ¿Puede resultar a veces gracioso portarse mal? Las preguntas de Ellen Duthie lo tienen todo. En ¿Mundo cruel? explora junto a la ilustradora Daniela Martagón la actitud ética de los niños. Estas exploraciones se llevan a cabo en 14 tarjetas temáticas ilustradas. Al dorso de cada tarjeta hay preguntas sobre la dignidad, el miedo, la responsabilidad y la indiferencia. En el mundo de la literatura infantil, la realidad moral de nuestra vida cotidiana rara vez se toma en cuenta de manera tan directa y consecuente. Si los niños pueden manejar un concepto como la crueldad y distinguirlo de, por ejemplo, la violencia, está por ver. Pero los niños no son sentimentales: por este motivo sí que pueden entender un instrumento afilado como este brillante catálogo de preguntas que les permite encontrar y defender su propia posición. No hay respuestas incorrectas. Uno sospecha, sin embargo, que estas preguntas harán emerger rápidamente las contradicciones de nuestra sociedad. Pero los ciudadanos críticos nunca le han hecho daño a la democracia."

https://philomag.de/

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Pregunta una lectora: ¿Podemos considerar "Mundo cruel" una obra de literatura infantil?

Ellen Duthie

Nos llega una pregunta de una lectora en Brasil que nos hacen con frecuencia y llevamos tiempo queriendo abordar en este blog. Es también una oportunidad para abrir un diálogo al respecto. Os invitamos a hacerlo en forma de comentario en este blog, o bien en nuestra página de Facebook (@wonderponderonline).

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PREGUNTA:
¿Podemos considerar el libro Mundo cruel como una obra de literatura infantil? ¿En qué categoría incluyen el libro? Lo pregunto porque al defender mis argumentos de investigación de tesis de doctorado (sobre filosofía para niños a partir de la literatura), utilicé su libro como ejemplo y posibilidad para ese trabajo, pero fui cuestionada en cuanto a lo literario.

RESPUESTA DE ELLEN DUTHIE:

"No sé si importa lo que digan las autoras para que alguien considere un libro literatura o no. También debe importar, quizás más, cómo se relacionan los lectores con las obras. Y aquí sin duda, cualquiera que haya usado uno de nuestros libros con niños coincidirá en que la relación que se establece con ellos es sin duda literaria, y en más de un sentido.

Ese es un motivo importante para considerar Mundo cruel y todos los demás libros de la colección de Filosofía visual para niños literatura. Pero también desde el punto de vista de los mecanismos y trabajo de creación, que es también literario en más de un sentido. Las imágenes que creamos son narrativas y literarias. Son como especies de instantáneas de posibles historias. De todos los tipos de imágenes que a menudo se usan como trampolín para pensar (imágenes protesta, satíricas, poéticas, metafóricas), nosotras elegimos crear imágenes narrativas y ficcionales. A pesar de que podamos categorizar los libros como de “no ficción”, para mí no cabe duda de que son también de ficción. ¿Pueden ser ambas cosas? ¿Por qué no?

Comparto un breve texto que formó parte de la presentación de nuestro último título, ¡Pellízcame! donde recojo no solo esa pregunta, sino la contraparte, que también nos hacen con frecuencia: ¿Mundo cruel es filosofía?

"Me gustaría recoger dos preguntas que nos han hecho con cierta regularidad desde distintos ángulos, por distintos motivos, y no siempre como crítica. 

Una de ellas es ¿Pero esto es literatura? 

Y otra de ellas es ¿Pero esto es filosofía? 

Bien, más que dar dos grandes lecciones de lo que es la Filosofía y de lo que es la Literatura, me parece interesante plantear directamente en qué sentido es Filosofía Wonder Ponder y en qué sentido es Literatura Wonder Ponder y cómo conviven e incluso se alimentan las dos en Wonder Ponder. 

¿Es filosofía?

Yo creo que Wonder Ponder es filosofía en el sentido de que invita a mirar, preguntar y reflexionar sobre las imágenes primero y luego sobre el mundo y sobre nosotras mismas en el mundo, a partir de esas imágenes, en contraste con esas imágenes o en consonancia con ellas. Con Wonder Ponder de alguna manera se entrena la mirada filosófica, la actitud filosófica, se adquieren hábitos filosóficos. De exigir buenas razones. De sospechar de las razones pobres. De no conformarnos con nuestra primera reacción. De rascar, remover. De cogerle el gusto a la sensación de desestabilización que provoca remover certezas que creíamos sólidas. En este sentido es filosofía Wonder Ponder. 

¿Es literatura?

Y Wonder Ponder es literatura en el sentido de que crea mundos. Crea un mundo en cada caja. Un mundo que leer, un mundo al que interrogar, al que reaccionar, con el que identificarse, contra el que rebelarse, con el que soñar. Cada escena de las 14 que vienen en cada caja es también un mundo independiente, una historia que transcurre en un mundo, con un antes, un después, un personaje que actúa, que decide, que reacciona, al que reaccionamos. Mundos posibles, mundos imposibles, todos mundos que dan que pensar sobre nuestro mundo. Yo creo que eso es literatura. En este sentido es literatura Wonder Ponder.

¿Y cómo se relacionan, cómo se entremezclan las dos en Wonder Ponder?

Yo me atrevería a decir que toda la buena literatura es filosóficamente interesante, explorable. Esta es parte de la conexión que nos interesa desde Wonder Ponder. Crear literatura que opere como posible detonante de preguntas sobre uno mismo, sobre el mundo. Lo que ocurre en nuestro caso es que al recoger todas estas escenas literarias en cajas unidas por un hilo conductor temático, también se está invitando a leer la literatura bajo un prisma filosófico. Un prisma que responde a un concepto filosófico aunque los mecanismos de las imágenes sean literarios. De alguna manera invitamos a leer literatura con ojos filosóficos. No solo, y no pasa nada si quieres leerlo de alguna otra manera que tú quieras. Pero ahí está la posibilidad. Y esa posibilidad nos interesa, nos mueve, nos fascina. De hecho, uno de nuestros juegos favoritos que se ha ido desarrollando con las nuevas cajas es sacar una tarjeta de una caja y meterla en otra y ver qué pesa. De repente una escena literaria que estabas leyendo bajo el prisma de la realidad se te presenta bajo el prisma de la crueldad, por ejemplo. ¿Cómo cambia la escena? La literatura sigue siendo la misma, pero el prisma filosófico ha cambiado.”

¿Qué os parece? ¿Alguna idea al respecto? Compártela en forma de comentario en este blog o en nuestra página de Facebook: @wonderponderonline

La crueldad, declarada adecuada para niños

Ellen Duthie

Ayer publicaron esta estupenda reseña de Kim Kindermann en la radio pública alemana Deutschlandfunk Kultur la edición de Mundo cruel que acaba de salir en el editorial Moritz Verlag, Grausame Welt?

A continuación, una traducción de la reseña, que nos ha encantado. ¡Larga vida a Mundo cruel en alemán!

Lejos del típico libro de lecturas para niños:  Mundo cruel , de Ellen Duthie y Daniela Martagón, enfoca el tema de forma lúdica. (Moritz Verlag / imago / Westend61)

Lejos del típico libro de lecturas para niños: Mundo cruel, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, enfoca el tema de forma lúdica. (Moritz Verlag / imago / Westend61)

Deutschlandfunk Kultur

 LESART. 26.02.2019

Kim Kindermann

 Situaciones y escenas crueles, descritas y dibujadas por dos autoras: Con Mundo cruel se invita a los niños a pensar sobre el bien y el mal. Un libro muy logrado sobre un tema difícil, en opinión de nuestra crítica.

 "Probemos con un pellizco muy, muy fuerte. ¿Alguna reacción?", dice la tarjeta, que muestra a un niño atado a una mesa. Los científicos que experimentan son ratas. En otra, un hombre ha sido encerrado en un sótano por unos niños. "¡Ahora te quedas aquí y piensas bien en lo que acabas de hacer!", dicen. Y en otra, una niña se muerde su propio brazo.

 Tres escenas, tres tarjetas. Tres de un total de 20. Todas son cuadradas. Por un lado, vemos una situación cruel: una niña mata a unas hormigas, unos leones se comen una cabra, unos padres sirven una sopa hecha de carne de gato, unos niños le tiran del pelo a una niña, un padre sostiene con fuerza bruta a su hijo para ducharlo. Y al dorso de cada tarjeta, vemos preguntas sobre el tema.

 ¡Fuera las gafas de color de rosa!

 La filósofa Ellen Duthie en realidad no ofrece respuestas sobre qué es la crueldad. Pregunta dónde comienza la crueldad, qué pasa con las víctimas y los agresores, y si un acto es menos grave si no dura demasiado.

 Paso a paso te invita a analizar la situación. El foco está siempre en la pregunta: ¿Qué encuentras cruel? ¿Has experimentado una situación parecida?

 Es exigente. Ellen Duthie no solo les pide a los niños que lidien con este difícil problema, sino que también les dice que existe la crueldad. Así que fuera las gafas de color de rosa. El mundo no solo es bello.

 ¿Pero hay que preguntar a los niños? Sí, ¡hay que hacerlo! Porque los niños viven en este mundo, con todas sus sombras; los niños ven e incluso experimentan situaciones que no son fáciles. Y cuanto antes aprendan a clasificar las situaciones, a darles un nombre claro y a conocer sus propios sentimientos, antes tratarán de evitar ser crueles. Y aquí, eso ocurre porque se les permite experimentarlo de una manera lúdica.

 Intercambio y argumentación sobre la violencia

Pero también porque las tarjetas invitan a comentar. A diferencia del típico libro de lecturas, aquí se establece intercambio y razonamiento. Eso es bueno. El formato también contribuye a esto.

Las tarjetas permiten que varios niños dialoguen sobre diferentes aspectos de la violencia a la vez y razonen entre ellos. Duthie logra que te apetezca hablar de un tema que muchos prefieren evitar.

 Las ilustraciones de Daniela Martagón son también todo un acierto. Por un lado, son sencillas, en blanco y negro sobre fondo de color, y recuerdan a los dibujos animados. Por otro lado, juegan con el absurdo como mecanismo de distancia. Como las ratas, que tienen enjaulados a los niños como animales de experimentación. O la niña que se muerde a sí misma, y cuyos enormes dientes afilados parecen más los de un gato, como el que está de pie frente a ella con la piel erizada.

 Ilustraciones que no pasan nada por alto

Las ilustraciones en sí no tienen nada de bonito ni de dulce, están claramente centradas en el contenido cruel. Esta sensación se acentúa con los colores fuertes de los fondos: rosa, naranja, azul, verde o amarillo. Actúan como una señal: ¡Atención, esto es importante!

 Y, sí, es importante este libro de tarjetas. Que quede claro: debemos tomar en serio a los niños. Podemos y debemos hablar de temas como la crueldad con ellos, filosofar con ellos. 

Además, podemos comenzar pronto, tranquilamente: Mundo cruel es ideal para preescolares y niños en edad de primaria. Qué está bien y qué está mal, dónde están los límites y en qué medida pueden ser difíciles de fijar. Nunca es demasiado pronto para empezar a hablar de todo esto.

Ellen Duthie, Daniela Martagón: Mundo cruel
Edición alemana traducida del español por Paula Peretti 
Moritz Verlag, Frankfurt / Main 2019 

 Reseña original en alemán aquí.

Entrevista a Ellen Duthie en el programa Caminos de Tiza de la TV Pública Argentina

Ellen Duthie

En el reciente viaje a Argentina, Uruguay y Chile de Ellen Duthie, autora de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, le entrevistaron en el programa Caminos de Tiza, de la TV Pública Argentina. ¿Hay temas inconvenientes que no se deberían tratar en la literatura infantil? Ellen contestó a estas y a otras preguntas y habló sobre su libro Mundo cruel, que edita en Argentina Ediciones Iamiqué y distribuye en Chile Zig-Zag y en Uruguay Ludosóficos.

Lo que tú quieras, de la misma serie de Filosofía visual para niños editada en España por Wonder Ponder, también está editado en Argentina por Ediciones iamiqué. 

El programa completo puede verse aquí

Wonder Ponder llegará a México y Colombia con la Editorial Sexto Piso

Ellen Duthie


Traje de lobo SL, propietaria del sello Wonder Ponder y de su serie de Filosofía visual para niños, ha vendido los derechos para México y Colombia de la obra Mundo cruel, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, a la editorial Sexto Piso.

Claudia Bernaldo de Quirós, de la Agencia Literaria CBQ, negoció los derechos en representación de las autoras.  

Raquel Martínez Uña, la editora de Wonder Ponder, se alegra de que sea precisamente Sexto Piso quien publique Mundo cruel para México y Colombia: 

"Admiro su trayectoria editorial y su catálogo y me parece que Mundo cruel estará en excelente compañía. Además, Sexto Piso tiene ese punto atrevido, comprometido y entusiasta que tan bien le sienta a Wonder Ponder. Pero sobre todo, me alegro de que sean Sexto Piso porque a ellos les gusta. Ya antes de pensar en hacerlo han seguido y apoyado el proyecto, y que lo publique alguien al que le gusta mucho es lo mejor que le puede pasar a un libro-caja de filosofía visual para niños. Yo estoy feliz con la noticia, y espero que ellos disfruten acompañándolo y difundiéndolo en México y Colombia. Y ojalá que vaya muy bien."

Este acuerdo con Sexto Piso le sigue a los contratos negociados con ediciones iamiqué en Argentina y con Marubol Publications en Corea del Sur, para la publicación de las versiones argentina y surcoreana de Mundo cruel en 2016. 

En 2017, saldrá asimismo el segundo título de la serie, Yo, persona en Corea del Sur y Lo que tú quieras en Argentina.

Además, al cierre del año 2016, Traje de lobo firmó un contrato de venta de derechos con la editorial turca Düsün para la publicación de Mundo cruel en turco.

Al equipo de Wonder Ponder, una de cuyas integrantes, la ilustradora Daniela Martagón, es mexicana, le hace especial ilusión que los libros vayan a llegar a México y en tan buenas manos. Esta noticia supone poder dar respuesta a una demanda ya existente en dos países que, desde el inicio, han mostrado mucho interés por la Filosofía visual para niños de Wonder Ponder.

¡Un gran regalo de Reyes! 


Sobre Mundo cruel

Mundo cruel, publicado también en inglés con el título Cruelty Biteses el primer título de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder. 

Escrito por Ellen Duthie e ilustrado por Daniela Martagón, se trata de un libro-juego presentado en una caja que invita a lectores de ocho años en adelante (¡y también a adultos!) a pensar sobre la crueldad y acerca de nuestra relación con la crueldad de un modo que es a la vez serio y seriamente divertido.

Los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder:  Mundo cruel ,  Yo, persona  y  Lo que tú quieras , invitaciones a pensar sobre la crueldad, sobre la identidad y sobre la libertad, respectivamente. 

Los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder: Mundo cruel, Yo, persona y Lo que tú quieras, invitaciones a pensar sobre la crueldad, sobre la identidad y sobre la libertad, respectivamente. 

Sobre la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder

La serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder acerca a lectores de ocho años en adelante a algunas de las grandes preguntas de la filosofía de forma divertida y atractiva. Escenas curiosas y preguntas intrigantes invitan a la reflexión y al diálogo, estimulando el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado en cada título.

Para leerse a solas o en compañía, las cajas Wonder Ponder están diseñadas para mirarlas, leerlas y pensar sobre ellas en contextos familiares, lúdicos o educativos.

La serie incluye hasta el momento tres títulos que acercan a niños y adultos a algunas de las grandes preguntas de la filosofía de forma divertida y atractiva, ayudándoles a desarrollar un pensamiento crítico, creativo y sobre todo, propio. El proyecto incluye la edición de al menos tres títulos más que se irán publicando en los próximos años (sobre realidad, imaginación y sueño, sobre posibilidad e imposibilidad y sobre el sentido de la vida). 

Mundo cruel y Wonder Ponder en los medios

Desde su publicación en noviembre 2014, Mundo cruel y Wonder Ponder en general ha recibido mucha atención en prensa y en blogs especializados.

Nuria Barrios, en Babelia (El País) escribió: "Si Mundo cruel resulta tan impactante y divertido, si combina tan sabiamente lo lúdico y el horror, si se mueve con tanta facilidad de un ámbito a otro, es porque sus autoras miran el mundo desde los ojos de los niños".

Laia Jufresa, en un amplio artículo en Letras Libres titulado "La ficha negra también juega", decía: “Regalaría esta caja porque le veo otros, grandes y duraderos regalos brotándole por las ramas: el regalo de aprender a articular las ideas propias y luego evaluarlas con transparencia; el de fortalecer la confianza en su capacidad de razonar y de resolver desacuerdos y dudas a través de la palabra; el de fomentar la empatía por las experiencias y circunstancias ajenas y el respeto a las opiniones diversas.”

En Reino Unido, el influyente blog Playing by the Book lo eligió entre sus libros favoritos de 2015 y la editora Anna Ridley dedicó una amplia reseña al proyecto de Wonder Ponder en su blog The Look Book.

A finales de 2016, Wonder Ponder apostó por el mercado en lengua catalana con la edición de sus dos primeros títulos en catalán (Món cruel y Jo, persona). El Mundo recogía la noticia en sus páginas con un aquí

 


Entrevista a Ellen Duthie sobre Mundo cruel en el programa de Franco Torchia, No se puede vivir del amor

Ellen Duthie

Franco Torchia entrevista a Ellen Duthie en su programa No se puede vivir del amor (La Once Diez, Argentina) sobre el libro Mundo cruel (que ha sido editado en Argentina por Ediciones Iamiqué). 

Dice Ellen: "Ha sido una entrevista larga y pausada, fantásticamente bien preparada por el entrevistador. Un entrevistador que prueba el material no se encuentra a menudo. Fue un verdadero gustazo, ¡aunque en Madrid fuera la una de la mañana!"

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Lecturas de domingo: Entrevista, reseña, noticia, mercado.

Ellen Duthie

¡Semana intensa en Wonder Ponder! Justo enfrascadas en la fase final de la producción de nuestro tercer título, Lo que tú quieras, que saldrá en el mes de mayo, la semana arrancó con una amplia entrevista, acabó con una estupenda reseña y justo a mitad de la semana, pudimos celebrar la salida al mercado de la edición argentina de Mundo cruel, en Ediciones Iamiqué. 

Esta semana, uno de los blogs de referencia en español sobre literatura infantil, Anatarambana Literatura infantil, de la especialista Ana Garralón, nos ha prestado mucha, mucha atención. 

El lunes, publicaba esta amplia entrevista, en la que las tres integrantes de Wonder Ponder lo contamos todito todo

Y justo en medio de la semana, pudimos celebrar la publicación de la edición argentina de Mundo cruel, en Ediciones Iamiqué. Nos encanta cómo quedó y nos resultó muy simpático el cambio de portada. Había sido una las opciones que habíamos barajado nosotras en su día para la portada, pero finalmente optamos por la de la familia a punto de comerse una rica sopita de gato. Nos gustan mucho las dos. 

Esta es la segunda edición de Mundo cruel que se publica fuera de Europa. La primera, fue hace unos meses en Corea del Sur. 

Y a los que estáis en Madrid, si aún no tenéis suficiente, podéis visitarnos hoy en el Mercado de motores, en el Museo del Ferrocarril (Paseo de las Delicias 61). Estaremos allí hasta las 22 horas, en el puesto de Libri e Altro (ubicación: Andén izquierdo, puesto 112). ¡Os esperamos allí!

¿Humanos en zoos?

Ellen Duthie

Una de las escenas de Filosofía visual para niños de nuestro libro Mundo cruel muestra un zoo alienígena con varias criaturas terrestres enjauladas -entre ellas un niño humano-.

 

La escena por sí sola siempre provoca un diálogo interesante y animado, pero se puede enriquecer aún más combinándolo con fotografías e historias reales de humanos en los zoos y exposiciones de los siglos XIX y primera mitad del XX. 

La fotografía de arriba muestra a Ota Benga, un hombre pigmeo a quien se expuso en el Zoo del Bronx durante dos semanas en septiembre de 1906, en la jaula de los primates. The New York Times contó la noticia así:

Un bosquimano comparte jaula con los monos del Zoo del Bronx

Algunos se ríen con sus gracias, pero muchos están disgustados.

En ocasiones el cuidador le deja en libertad.

Entonces, con arco y flecha, el pigmeo congoleño se echa al bosque.

Ayer en el Parque Zoológico del Bronx hubo una exposición que provocó a muchos de los visitantes algo más que simples risas. Es cierto que risas no faltaron, pero había algo que devolvía la seriedad a los visitantes pensantes. Incluso aquellos que se reían, se marchaban con una expresión en sus rostros como la que se nos queda después de ver una obra de teatro con final triste o un libro en el que el héroe o la heroína salen mal parados.

“Hay algo que no me gusta”: así lo expresaba un hombre.

La exposición era la de un hombre en una jaula de monos. Resulta que el ser humano en cuestión era un bosquimano, uno de una raza a la que los científicos no sitúan muy arriba en la escala humana, pero para la persona media, no científica, que conformaba la multitud de visitantes, había algo de la exposición que resultaba desagradable.

El ser humano enjaulado era el pequeño hombre negro, Ota Benga, a quien trajo recientemente a este país de las junglas centroafricanas el explorador S.P. Verner. El Prof. Verner entregó recientemente a Benga  al Zoológico de Nueva York para que le cuidaran y se hicieran cargo de él. Ayer, cuando se le permitió salir de su jaula, tenía constantemente un cuidador que le vigilaba. A Benga parece gustarle su cuidador. Es probable que sea algo positivo que Benga no sea capaz de pensar con demasiada profundidad. Si lo hiciera, es improbable que se sintiera demasiado orgulloso de sí mismo cuando se despertó por la mañana y se encontró bajo el mismo techo que los orangutanes y los monos, porque ahí es donde realmente se encuentra.

La noticia de que el pigmeo estaría expuesto hizo que en la tarde de ayer acudieran al parque zoológico más visitantes que otras tardes de sábado. La casa de los monos – o, mejor dicho, primates- es el centro de la familia de animales del Director Hornaday.

Para hacer las vidas de los orangutanes más interesantes y hacer más visibles sus acciones para los visitantes, se ha construido una jaula de acero en el extremo sur de la casa de los primates. En los días más frescos de la semana pasada los chimpancés evitaron esta jaula abierta. Son muy sensibles al frío y prefirieron meterse debajo de la paja en el interior de la casa de los monos.

Como sus compañeros de casa, los orangutanes y los monos, Benga tiene una habitación dentro del edificio. Como las demás, la puerta da a una jaula pública.

Una multitud que oscilaba entre 300 y 500 personas vieron al pequeño hombre negro divertirse a su manera ayer. No le gustan las multitudes, especialmente los niños, que le incordian. Así que tejió hamacas y alfombras, que sabe hacer, habló con el loro, traído de la jungla junto a él, y disparó con su arco y flecha a varios puntos marcados dentro de la amplia jaula. Para lo último, los trabajadores del zoo habían dispuesto montones de paja contra un lado de la jaula. Los niños se lo pasaron muy bien con esto, especialmente cuando fallaba, que ocurrió muy pocas veces. Luego les ponía caras.

Un poco después del mediodía, se permitió a Benga salir al bosque. Un cuidador le observaba a distancia. Es improbable que nadie haya visto un mortal más feliz. Agarrando su arco y flecha, se adentró saltando en el bosque y corrió de un lado para otro.

En libertad, Benga parecía estar de vuelta en África. Escudriñaba el interior cada tronco hueco y observaba los árboles y arbustos en busca de pájaros y ardillas. Pero las multitudes no tardaban en encontrarle y entonces tenía que volver a moverse. Al final el cuidador tuvo que devolverle a la casa de los monos.

Pero no era fácil mantenerle ahí. Con frecuencia aparecía en la puerta, y con una mirada muy fácil de entender para los cuidadores, les decía que prefería estar entre los árboles y los arbustos. Le soltaron de nuevo y se fue caminando hacia el restaurante. El cuidador le siguió. Parece que Benga ha adquirido una costumbre civilizada desde que llegó. Le encantan los refrescos.

Benga se pagó el refresco con el dinero que le dio el fotógrafo del zoo para quien había posado antes.

No ha habido ninguna intención de dar a Benga una apariencia grotesca. Lleva pantalones blancos y una chaqueta caqui. Lo único que lleva desnudo son los pies.

Publicado el 9 de septiembre de 1906. Copyright © The New York Times

Esta otra fotografía muestra a una niña pequeña congoleña, expuesta y posiblemente siendo alimentada por un miembro del público, en la Expo 1958, la Feria Mundial de Bruselas, como parte del 'poblado' congoleño expuesto para el interés de los visitantes. 

Tanto que pensar....

¿Y tú? ¿Practicas el adoctrinamiento bienintencionado?

Ellen Duthie

Una postura generalizada en el mundo educativo y en el mundo editorial infantil es que es conveniente/deseable/nuestra-responsabilidad-como-adultos inculcar en los niños una serie de valores o formas de ver el mundo. 

La mayoría de los adultos acusaremos de adoctrinamiento a los esfuerzos por inculcar valores que no compartimos y en cambio consideraremos "educación como debe ser" aquellos esfuerzos por inculcar valores que sí compartimos o que creemos que deberíamos compartir.  

Mosaico de partes de escenas de  Mundo cruel . Un conjunto de 14 escenas de crueldad que dan que pensar y a las que puede añadir el joven lector/pensador, dibujando las suyas propias y planteando sus propias preguntas.

Mosaico de partes de escenas de Mundo cruel. Un conjunto de 14 escenas de crueldad que dan que pensar y a las que puede añadir el joven lector/pensador, dibujando las suyas propias y planteando sus propias preguntas.

En Wonder Ponder, el adoctrinamiento de posturas que no compartimos nos produce rechazo -como a todos-, pero el adoctrinamiento de posturas que sí compartimos también nos da dolor de cabeza y nos incomoda profundamente. Este tipo de adoctrinamiento no suele ser un adoctrinamiento declarado, sino que con frecuencia va disfrazado de "reflexión". Pero reflexión es otra cosa.  

Para reflexionar sobre esto, y entender mejor nuestra postura al respecto, os invitamos a leer este artículo de Yorokobu, titulado Filosofía visual para niños como alternativa al adoctrinamiento.     

Y para completarlo, podéis leer estos dos posts de nuestro blog:
¿Quién se atreve a no adoctrinar? 
Y
Por qué nunca haríamos un título sobre la bondad o la aceptación de la diversidad

¡Agotada la primera edición de Mundo cruel! ¡La segunda en camino!

Ellen Duthie

¡Primera edición agotada, segunda en camino!

¡Primera edición agotada, segunda en camino!

¡La primera edición de Mundo cruel en español ha VOLADO!

Desde aquí, queremos dar las gracias a todas las estupendas librerías y tiendas que han apostado por Wonder Ponder y la Filosofía visual para niños. Han hecho una labor de ventas espectacular. Hay algunas en concreto que han vendido "mundos crueles" como auténticos churros. Ellas saben quiénes son. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! 

Pero las buenas noticias no acaban aquí. ¡La semana que viene nos llegará la segunda edición de Mundo cruel, acompañada de nuestro nuevo título Yo, persona!

Las librerías y tiendas en España interesadas pueden hacer ya sus prepedidos de Yo, persona y de la nueva edición de Mundo cruel a nuestro distribuidor Roberto Masi (Libri e Altro) por email a info@libriealtro.com o por teléfono +34 600 214 481. 

"La ficha negra también juega": Mundo cruel en Letras Libres, por Laia Jufresa

Ellen Duthie

zoo.jpg

"La ficha negra también juega": una fantástica, detallada, observadora, pensada y amorosa reseña de Mundo cruel, por Laia Jufresa en Letras Libres. Realmente nos están conmoviendo algunas de las reseñas que van saliendo sobre Mundo cruel y Wonder Ponder en general. Ésta es una de las que más:  http://www.letraslibres.com/blogs/simpatias-y-diferencias/la-ficha-negra-tambien-juega

Reseña en Buk Magazin

Ellen Duthie

Publicado el 3 febrero, 2015, en Buk Magazin  Por María Asuero
Mundo CruelProyecto Wonder Ponder Ellen Duthie & Daniela Martagón

Hace un par de meses nacía Wonder Ponder, un proyecto de filosofía visual para niños. El primer número, «Mundo Cruel», es una cajita negra donde se recogen catorce tarjetas con ilustraciones distintas y donde se reflejan catorce escenas, relacionadas directa o indirectamente con la crueldad (además añade un glosario de conceptos para reflexionar, instrucciones de uso, un mapamundi de la crueldad y tarjetas para que el lector dibuje sus propias escenas de «Mundo Cruel»)

Entre las diversas ilustraciones, encontramos a una niña matando hormigas con un lápiz, un padre que obliga a su hija a bañarse, una familia comiendo sopa de gato o unas señoras que se ríen de un hombre que no sabe que se le han bajado los pantalones. Cada tarjeta viene acompañada de una serie de preguntas: ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Alguna vez has sentido pena por lo que había en tu plato? ¿Sienten dolor las hormigas? ¿Sienten miedo? ¿Importa?

Tarjeta de  Mundo cruel . Wonder Ponder. 

Tarjeta de Mundo cruel. Wonder Ponder. 

El lector/jugador arrojará sus pensamientos, reflexiones y experiencias. Porque lo más interesante y lo más valioso de este proyecto es que no hay respuestas válidas, ni mejores repuestas, ni respuestas correctas o incorrectas. No intenta adoctrinar, ni intentar que el lector se enmarque en una línea de pensamiento. Lo que se pretende es que el lector procese esta información y, sobre todo, que reflexione: ¿cuándo la crueldad queda justificada? ¿Quién traza esa línea? ¿Es la crueldad inherente a la vida?

Ante esta explosión de ideas y ante este grandioso proyecto, lo que verdaderamente me interesaba era descubrir qué respuestas suscitaban en los niños. ¿Sería tan interesante para mis alumnos como me parecía a mí?

Lógicamente, lo primero que hicieron los niños fue relacionar las imágenes con sus experiencias personales, con situaciones análogas a las que las ilustraciones mostraban. Ningún niño se había planteado en ningún momento de su vida que los humanos fuésemos crueles con los animales, pero al ver las imágenes sentían haber presenciado algún momento parecido.

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Llamaba la atención cómo distinguían, por ejemplo, entre bichos y animales. No habían pensado anteriormente si matar bichos era cruel y casi todos se habían sentido «crueles» cuando les atacaban. Sin embargo, «matar animales era otra cosa» y justificaban en este caso la crueldad porque nos servían de alimento.

Les pareció chocante la inversión de roles al ver a animales y a humanos expuestos igualmente en un zoológico en un mundo extraterrestre, o ver que las ratas experimentaban con humanos. Llegaron, por ello, a un importante punto de inflexión: ¿por qué la vida humana estaba por encima de la animal? ¿No éramos los humanos los que estábamos destrozando el planeta?

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Ilustración de uno de los niños participantes en el proyecto. 

Los humanos eran, sin duda alguna, los más crueles de todos. Entre los humanos, los adultos estaban por encima de los niños, pues casi siempre estaban mandando, castigando y diciendo lo que estaba bien y lo que no. Se pensaban conocedores de todo, ordenando desde una superioridad que ellos consideraban errónea. Se veían muy reflejados cuando el humor rozaba la crueldad y les parecía imposible no reírse ante una caída, o situación ridícula accidental. Aquello «era humano» e inevitable.

En general, la mayoría de los niños estaban de acuerdo en que el ser humano era el único que se divertía siendo cruel. Los animales mataban o atacaban por instinto, pero nunca de manera racional y consciente. Decían que viviríamos en un mundo mejor si usásemos la crueldad por necesidad. «No habría guerras, porque no pelearíamos por dinero ni poder».

No queda duda alguna de que esta prueba piloto demostró que a los niños no solo les gustaba «hacer filosofía», sino que les servía para la vida. En palabras de los niños, esta experiencia les «hacía pensar en cosas que nunca antes se habían planteado». En un sistema educativo (aquí hago una crítica desde dentro) donde la información se retiene, se vomita para rápidamente olvidarla y donde en pocos casos se dan las herramientas para aprender a digerirla, se hacen imprescindibles la inclusión de este tipo de proyectos donde los niños puedan preguntarse (wonder) y reflexión (ponder).

Wonder Ponder anuncian en su web (que invito a visitar www.wonderponderonline.com) nuevos temas como Yo, persona (identidad personal); ¿Será posible? (posible e imposible); De pies y manos (libertad);¡Pellízcame! (realidad, imaginación y sueño); ¿Pero para qué? (felicidad y sentido de la vida).

Los esperaremos impacientes. Larga vida a Wonder Ponder.

Receta para ser crueles a conciencia. Wonder Ponder y la primera entrega de Filosofía Visual para Niños: “Mundo cruel”

Ellen Duthie

Publicado el 26 de noviembre, 2014 por Germán Machado en el blog Garabatos y Ringorrangos.

En 1963, cuando Hannah Arendt quiso explicar el carácter y la mentalidad de uno de los protagonistas de la barbarie que se desarrolló durante la segunda guerra mundial, acuñó una idea: la de “la banalidad del mal”. Con ello no quería decir que los responsables de los actos de barbarie (torturas, asesinatos, violaciones, exterminio masivo) fueran inocentes y no debieran de ser juzgados y condenados. Quería señalar, en todo caso, que esos actos no respondieron a una capacidad excepcional de crueldad humana, y que, en definitiva, las acciones criminales se habían llevado a cabo en el marco de un sistema: un régimen industrial y burocrático del asesinato en masa, orientado a la exterminación del ser humano.

Los responsables de la barbarie habían actuado en cumplimiento de órdenes, de planes y de reglas, sin pararse a pensar, sin reflexionar, sin cuestionarse sobre lo que hacían ni sobre sus responsabilidades. De algún modo, encontraban sus prácticas como algo “normal”. El “mal” no era, así, un asunto humano, sino un resultado sistémico: un engranaje, una pieza de ingeniería, un conjunto de pautas de acción sin necesidad de ser legitimadas.

Planteando el problema de “la banalidad del mal”, Hanna Arendt, que fue muy criticada por esta idea, rompía radicalmente con los conceptos de una “naturaleza humana” buena (Rousseau y el “buen salvaje”) o mala (Hobbes y “el hombre como un lobo para el hombre”), y subrayaba la complejidad de unas condiciones históricas, sociales, culturales, políticas (la condición humana) para alertar luego sobre la necesidad de estar muy atentos a la banalización del mal y evitar, entonces, que se repitiera.

70 años después del final de la segunda guerra mundial, una hora de telediario nos alertará sobre el hecho de que “la banalidad del mal” no solo no se ha detenido, sino que se ha agudizado. Por su lado, la participación en ámbitos de socialización de la infancia también nos dejará ver que, en distintos grados, con distintas implicancias, sin la carga de aberración que comportó (y aún hoy comporta) la guerra, niños y niñas pueden desarrollar actos de crueldad que resultan banales.

¿Por qué las sociedades humanas no pueden detenerse a reflexionar sobre este asunto de la crueldad? ¿Por qué a los humanos nos resulta tan difícil pensar en todos aquellos actos que cometemos a diario, voluntaria o involuntariamente, donde la crueldad se manifiesta de manera más o menos dañina? ¿Y cómo se podría hacer para reflexionar sobre estos temas junto con las nuevas generaciones, allí cuando, de un modo u otro, niños y niñas desarrollan o anticipan actos de crueldad de diversos grados y en distintas modalidades?

Ya sé que no es comparable el acto de torturar a una persona hasta la muerte y la “travesura infantil” de hacer fumar a un sapo hasta que reviente o de aplastar hormigas, pero pienso que si los humanos vamos a ser crueles, es mejor que al menos seamos conscientes de que lo somos, y de qué manera. Quizás eso ayude a corregirnos.

“¡Te pillé!”, lámina con escena de crueldad incluida en “Mundo cruel”, Filosofía visual para niños, de Wonder Ponder.

En esa dirección, me gustaría presentar hoy una propuesta que apunta a tomar conciencia sobre la crueldad y sus formas. Visualizar el problema. Hablar de ello. Pensar en ello. Reflexionar sobre ello.

La primera entrega del proyecto de “Filosofía visual para niños” de Wonder Ponder nos ofrece una receta para esto: incluso cuando, estamos avisados, no hay recetas.

Ingredientes:

– una caja de 17 x 17 cms.

– 14 láminas con escenas que contienen un breve relato ilustrado acerca de la crueldad y muchas preguntas sobre el tema

– 3 láminas para crear escenas propias

– 1 lámina con propuestas de uso e ideas para “wonderponderear” (de “wonder”: preguntarse y asombrarse; y de “ponder”: reflexionar).

– 1 lámina con una breve guía de conceptos esenciales para condimentar el conjunto

– 1 poster desplegable para colgar en el dormitorio y mirar mientras hacemos la digestión

Vídeo presentación del proyecto Wonder Ponder. 

Modo de preparar:
En un lateral de la caja indica: “Abre, mira, piensa”. De todos modos, supongo que se puede variar el modo de cocinar los ingredientes. Por ejemplo: mirar, abrir, pensar. O pensar, mirar, abrir. O abrir, pensar, mirar… Y así, sucesiva y alternadamente, a gusto de los invitados.

De mi parte, antes de abrir la caja, me percaté que el asunto está muy bien diseñado, cosa que luego verifiqué al abrirla y al encontrar los ingredientes antes enumerados. Hay aquí una línea de diseño que pone en juego un proyecto entero de comunicación: idea, concepto, textos, imágenes, ilustraciones, dinámicas de uso, propuestas de apropiación, modalidades de compartir, objetivos, destinatarios y preguntas: una cantidad de preguntas, arriba de 100 preguntas más o menos abiertas.

Y que conste: lo de poner en juego no está dicho como una metáfora. La caja de “Mundo cruel” puede ser utilizada como si se tratara de un juego de mesa. Y está bien, porque hay mucho de juego aquí. Pero enseguida nos daremos cuenta de que este “Mundo cruel” también tiene algo de libro, y no solo por el ISBN que figura en una de las láminas destinada a la información sobre las autoras y sobre el proyecto, sino también por todo el trabajo de edición con el que se ha ofrecido este proyecto de “filosofía visual para niños”: se trata de un libro en el que las páginas no están cosidas para facilitar así que el lector pueda definir y alterar cualquier orden de lectura.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

“Mundo cruel”. Filosofía visual para niños. Proyecto de Wonder Ponder. Textos de Ellen Duthie. Ilustraciones de Daniela Martagón. Editorial Traje de Lobo, España, 2014.

Las láminas presentan escenas de crueldad muy diversas, que van desde la imagen de un león devorando a un cabrito hasta la de una niña aplastando hormigas, pasando por una escena de acoso escolar. Las escenas se conforman con unas ilustraciones de carácter expresionista, con un toque naíf, muy en la línea de los fanzines punk de los años 80. Entiendo que la ilustración, trabajo de Daniela Martagón, es muy apropiada para niños, sobre todo cuando se espera de ellos que se involucren en la creación de nuevas escenas de crueldad. Debajo de las escenas ilustradas, un breve texto (de una línea o dos), hace hablar a algunos de los personajes ilustrados, reforzando con las palabras el acto de crueldad que se ilustra.

En el reverso de la lámina, un conjunto de preguntas muy directas, lo suficientemente próximas al mundo y a la vida diaria de los niños, desordenadas a propósito en torno a globos que no pretenden sistematizar ningún discurso, preguntas que buscan disparar una discusión amplia y profunda sobre el acto de crueldad que se ilustró en el anverso. Una discusión que al modo socrático fomente la conversación y la escucha, que permita expresar el acuerdo y el desacuerdo, que motive a dar razones para justificar la opinión:

¿Los castigos funcionan? ¿Crees que los castigos son crueles siempre o a veces están bien? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? ¿Pueden ser crueles los animales? ¿Alguna vez se ha reído alguien de ti cuando te has caído o has tenido un accidente? ¿Te gustaría vivir en un zoo? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte: el cazador o la reina? ¿Hay vidas que valen más que otras? ¿Hay alguna diferencia entre comer pollo y comer gato? ¿Alguna vez has matado algo sin querer? ¿Cómo te sentiste? ¿Podemos ser crueles con nosotros mismos? ¿Cuándo deja algo de ser un juego y se convierte en crueldad?

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Anverso (ilustración) y reverso (preguntas) de una de las 14 láminas con escenas de “Mundo Cruel”

Como decía, el proyecto tiene un diseño muy pensado. Es claro que refleja y recoge una larga experiencia de trabajo con niños en torno a ese afán de poner la filosofía al alcance de los más pequeños, justamente, a lo que se dedica una de las autoras de “Mundo cruel”, la escritora Ellen Duthie, quien además viene poniendo su trabajo al alcance de todos desde hace dos años, a través de uno de sus blogs: Filosofía a la de tres.

Es claro, también, que se recoge aquí un trabajo de la autora muy inserto en lo mejor de la Literatura Infantil, lo que la aleja de confundir la literatura con la autoayuda, o la autoayuda y la “alfabetización emocional” (sic) con esta propuesta de acercar la reflexión filosófica a los más pequeños, para jugar pensando, para pensar jugando, para invitar a la reflexión y al diálogo sin el afán de adoctrinar, buscando estimular “el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado”, como bien dice debajo de la caja del juego, o sea, en la contratapa del libro.

A mi gusto, esta propuesta de filosofía visual con niños (está recomendado a partir de los 8 años, aunque pienso que se puede ofrecer a niños más pequeños) facilitará la puesta en escena de los distintos temas que se pretenden abordar: al tema de la crueldad, que es el de esta primera entrega, sucederán los temas de la identidad personal, lo posible y lo imposible, la libertad, la realidad y la imaginación, la felicidad y el sentido de la vida. Vale decir, con “Mundo cruel” se da inicio a un proyecto ambicioso que, así lo creo, prosperará, pues contagia entusiasmo y atiende a una necesidad de conversar con los niños, una necesidad cada vez más sentida en los hogares y en los ámbitos educativos.

Y por cierto, a mí este libro-juego me enganchó muchísimo, y no solo me quedé pensando largo en el asunto de la crueldad, sino que además ilustré y creé mi propia escena en una de las láminas que se incluyen para ello:

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Mi propia escena de “Mundo cruel”: “Pero si yo solo te insulté”, y del lado de atrás, algunas preguntas: ¿Qué es más cruel: insultar o golpear?; ¿Está bien responder al insulto con un buen puñetazo?; ¿Cómo te sientes cuando te insultan?; ¿Cómo te sientes cuando le pegas a alguien?; ¿Se justifica, a veces, golpear a alguien?

Sí, sí, ya lo sé: no soy bueno dibujando, vale. Pero esto es para seguir con el tema, con el proyecto y con mi entusiasmo…

Crítica de Mundo cruel en El País (Babelia), 13.12.2014

Ellen Duthie

El PAÍS. BABELIA. 13.12.2014.
ESPECIAL LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL / Crítica

¿Matar hormigas es cruel?
Un libro-caja indaga, mediante el juego y preguntas inofensivas, en torno a la crueldad

Mundo cruel
Ellen Duthie & Daniela Martagón. Wonder Ponder. Madrid, 2014. 17,05 euros.
Por Nuria Barrios

La crueldad es un tema habitual de la literatura infantil: niños abandonados, lobos hambrientos, padres violentos, madrastras sanguinarias, hermanos celosos… Es normal: nacemos, vivimos, gozamos y sufrimos en un mundo cruel y los niños ven el mundo como es, y lo entienden igual que nosotros lo entendemos: es decir, no mucho. Pero en la oscuridad brillan las pequeñas luces, y una filósofa, una ilustradora y una editora acaban de lanzar su propuesta para hablar sobre la crueldad, jugando. Se llama Mundo cruel y funciona como una modernísima caja de Pandora, repleta de preguntas diminutas e inofensivas: ¿matar hormigas te parece cruel? ¿Es cruel obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer? (como bañarse). ¿Debería permitirse a los extraterrestres tener a humanos en jaulas? ¿Qué te haría sentir más culpable, matar a  un perro o a un caracol por accidente? Si el cazador matara a Blancanieves, ¿quién sería responsable de su muerte? ¿El cazador o la reina?... Preguntas que provocan reflexiones nada inocentes: ¿hay vidas que valen más que otras? ¿Tiene sentido castigar la crueldad con más crueldad? ¿Matar forma parte de la vida? ¿Es posible ser cruel sin proponérselo? ¿Hay veces en las que ser cruel puede resultar divertido? ¿Son a veces necesarios los castigos? ¿Cómo decidimos lo que es aceptable y o que no es aceptable como castigo? …

"Abre, mira, piensa”, dice un lateral de la caja que contiene Mundo cruel. Falta añadir, pues está presente desde la propia presentación: “¡juega!” La narración sale de su formato, se abre, fragmenta y fluye, creando una nueva y apasionante secuencia narrativa. En 14 láminas se dibuja una cartografía de la crueldad a partir de escenas cotidianas en la vida de un niño; es decir, en la vida de todos nosotros. Como si fuesen las cartas de una baraja, cada lámina ilustra una escena y por detrás, en bocadillos negros como en los cómics y tebeos, plantea varias preguntas. Situaciones frecuentes, como dejar al perro solo en casa durante todo el día, dan pie a cuestiones muy sencillas que contienen temas muy complejos: ¿es cruel hacer vivir a un perro grande en un apartamento? Llamamos a las personas que tienen mascotas sus “dueños”, ¿pueden ser dueñas unas personas de otras?, ¿los padres son dueños de sus hijos?...

Como si fuese un libro de páginas sueltas, las catorce láminas se pueden ordenar como cada cual desee. La caja contiene además tres láminas preparadas para que el lector cree sus propias escenas de Mundo cruel. Hay otra lámina en la que se propone al lector, entre otras cosas, convertirse en “reportero de la crueldad” y entrevistar a la abuela, al carnicero o a la novia del hermano para saber, por ejemplo, si piensan que la crueldad puede estar justificada. Y se incluye de regalo un cartel fantástico y extraordinario, que parece un moderno guiño a El jardín de las delicias, de El Bosco. La fantasía, decía Sendak, es el núcleo de toda la escritura para niños, de cualquier acto creativo, quizás del acto de vivir.

Las autoras de Mundo cruel, la filósofa, la ilustradora y la editora, lo llaman “filosofía visual para niños (y no tan niños)”. Este es el primer título de una colección a la que han bautizado con un nombre inglés, Wonder Ponder, que contiene los dos conceptos básicos del proyecto: asombrarse y reflexionar. Y, por supuesto, jugar. Las tres conciben el libro como un objeto transformable y transformador. Si Mundo cruel resulta tan impactante y divertido, si combina tan sabiamente lo lúdico y el horror, si se mueve con tanta facilidad de un ámbito a otro, es porque sus autoras miran el mundo desde los ojos de los niños.

Ellen Duthie, Daniela Martagón y Raquel Martínez eligieron el 20 de noviembre, Día Mundial de la Filosofía, para publicar Mundo cruel en español y en inglés: Cruelty Bites. Le seguirán otros títulos sobre la identidad personal y las diferencias entre personas y robots, sobre lo posible y lo imposible, sobre la libertad; sobre la realidad, la imaginación y el sueño, y sobre la felicidad y el sentido de la vida. 

¿Quién se atreve a no adoctrinar?

Ellen Duthie

La primera caja de Wonder Ponder, Mundo cruel, que saldrá a la venta el 20 de noviembre, coincidiendo con el Día Mundial de la Filosofia, pretende proporcionar un mapa visual de la crueldad a partir del cual los lectores puedan ir formándose su propio mapa filosófico de la crueldad. ¿Qué cosas pertenecen a la categoría de crueldad y qué cosas pertenecen a una categoría distinta? ¿Cómo definimos crueldad? ¿Qué elementos es necesario tener en cuenta para evaluar la crueldad de una acción? ¿Es un fenómeno exclusivamente humano?

Las pocas imágenes de Mundo cruel que hemos ido mostrando en las redes sociales, sin ninguna selección consciente, han resultado ser escenas que suscitan preguntas acerca de la crueldad animal en alguna de sus variantes. Y nos han interesado algunos de los comentarios que hemos recibido, que se han referido al proyecto como “ecologista” “pro-derechos de los animales”, “de concienciación vegetariana” o incluso “pro-vegano”.

El motivo por el que nos han resultado interesantes estos comentarios es porque parecen asumir que todo el material para niños, incluso el que se enmarca a sí mismo dentro de la categoría de “filosofía para niños”, tendría la intención de inculcar determinadas ideas o valores en ellos. En un contexto en el que incluso los que están en contra del adoctrinamiento imperante, acaban proponiendo lo que suele convertirse en un adoctrinamiento alternativo, parece difícil de concebir una posición no adoctrinadora. Pero Wonder Ponder pretende precisamente eso. 

De las catorce escenas que contiene la caja Mundo cruel (más otras dos en blanco con las que el lector puede contribuir al proyecto, ideando e ilustrando sus propias escenas de crueldad), unas seis representan imágenes de crueldad animal de algún tipo.

Está la escena de la familia sentada a la mesa a punto de servirse una rica sopa de gato y la escena de una niña matando una hormiga con cierto deleite. Hay una escena de un niño enjaulado, al lado de animales varios también en jaulas, mientras un alienígena se zampa un helado y se dispone a visitar el zoo. Hay también una escena de realidad invertida donde una rata grande y científica estudia a un niño postrado sobre una camilla.

Para un proyecto que pretende presentar una suerte de mapa de la crueldad, podrá decirse que seis de catorce escenas dedicadas a cuestiones animales son muchas, sí, pero el caso es que dentro del fenómeno de la crueldad, la variante de la crueldad animal es una de las más frecuentes y filosóficamente interesantes que hay. La crueldad animal plantea preguntas sobre nuestras definiciones de “persona”, de “responsabilidad”, y también sobre el derecho de las personas sobre las vidas de las no-personas, entre otras muchas más.   

Pero la caja también contiene otras escenas en las que los animales no son protagonistas. Por ejemplo, la escena de un padre que obliga a su niño a bañarse mientras éste grita y patalea. “Cuanto antes dejes de patalear, antes terminamos”, le dice el padre al niño mientras su hermano espera aterrado al fondo del cuarto de baño. ¿Existe la crueldad “por nuestro propio bien”?

Zoom de la escena de un padre bañando a su hijo. 

También hay escenas que representan acciones de crueldad realizadas bajo mandato, por obediencia a la autoridad. ¿Cómo afecta nuestra valoración de una acción de crueldad el que haya sido mandada por una autoridad o que se le haya ocurrido al agresor solito?

Hay escenas de castigo que suscitan preguntas sobre la posible justificación o no de la crueldad. ¿Puede justificarse alguna vez?

Hay una escena de crueldad en un patio de colegio que plantea preguntas sobre la responsabilidad de todos los actores, también de los que observan: 

Zoom de la escena de crueldad de patio. 

Muchas de las escenas contienen también acciones secundarias, paralelas a la principal, que plantean más cuestiones o añaden complejidad a la cuestión principal. En total, son muchas las preguntas filosóficas sobre la crueldad que puede suscitar la caja. 

Las cajas Wonder Ponder buscar suscitar preguntas y diálogos sobre las posibles resuestas a esas preguntas, sin intención de dirigir el diálogo a ninguna postura determinada. La caja Mundo cruel no es ecologista, no es pro-vegetariana ni noi pro-derechos de los animales. Sí es cierto que, entre otras muchas preguntas, susctia algunas que pueden llevar a reflexiones sobre nuestros hábitos de comer carne de animales, sobre la existencia de zoos, sobre la importancia (o no) de la vida de una hormiga. Pero lo que buscan las cajas es suscitar preguntas genuinas en el lector, que tratará de responder a ellas y de argumentar su respuesta de la forma que mejor le parezca en base a su reflexión. 

Otro comentario que hemos recibido ha sido que parece un material perfecto para la “educación en valores”. Pero… “¿no hay respuestas?”, han añadido enseguida, algo sorprendidos. “Esto va a poner muy nerviosos a los padres o profesores”.

No, la caja no viene con respuestas. (Sí viene con un mapa visual filosófico de la crueldad que puede servir de guía para niños, familias, profesores y mediadores).

Tampoco partimos de ningún concepto, idea, opinión ni valor que deseemos inculcar en los niños lectores de nuestra caja Mundo cruel.

No tenemos un punto de llegada al que deban dirigirse los lectores.

Sí ofrecemos un punto de partida de observación, de indagación y de cuestionamiento real de nuestro mundo, nuestra vida, nuestros hábitos y nuestras actitudes.

Sí ofrecemos una pequeña sacudida a la inercia de nuestras razones por las que hacemos las cosas.

Pero no tenemos contenidos que insertar en el lector ni valores concretos y “correctos” que transmitirles.

Nos interesa mucho más la profundidad, la complejidad y la autenticidad de los valores y posturas cuando son el resultado de un proceso de reflexión libre sin censura en lugar de un proceso de adoctrinamiento, imposición o suave influencia en la dirección "adecuada".  

En caso de que haya mediador (nuestras cajas están hechas para que los niños las lean y miren y piensen a solas o en compañía), solo le pedimos una cosa: que se atreva a no adoctrinar. ¿Y eso cómo se hace? Pensamos que mediante un acompañamiento genuino en el proceso de la indagación. Las preguntas que propone Mundo cruel no sabemos cómo contestarlas la gran mayoría de los adultos y aquellos que sí pensamos que las sabemos contestar es muy probable que nos beneficiáramos de una reflexión sobre nuestras razones y justificaciones. 

Wonder Ponder presenta la filosofía como un juego que dificulta premeditadamente el adoctrinamiento. Mediadores, jueguen ustedes también y atrévanse a no adoctrinar. 

 

Texto de Ellen Duthie, ilustraciones de Daniela Martagón. 
(c) Wonder Ponder (Un sello de Traje de Lobo, S.L.).