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Un año después... ¡2ª edición de "Lo que tú quieras"!

Ellen Duthie

Hace casi exactamente un año que lanzamos Lo que tú quieras, el tercer título de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, dedicado a la libertad. 

En ese momento, lo que nosotras queríamos era que lo quisiérais mucho, tanto como Mundo cruel y Yo, persona, los dos títulos anteriores de la serie. Y hoy venimos a daros las gracias a todos los lectores, libreros, bibliotecarios, maestros, niños y sus familias que habéis hecho posible que se nos agotaran toditos todos los ejemplares y hoy podamos anunciar la segunda edición. 

Lo que queríamos, lo que queríamos. 

Entretanto, también ha salido en Argentina, en ediciones iamiqué, y seguro que no tardará en salir por otros lugares.  

Se une a las 3 ediciones de Mundo cruel y 2 de Yo, persona que hemos hecho en español en España y a las ediciones de Món cruel, Jo, Persona y El que tu vulguis que hemos hecho en catalán, y de Cruelty Bites, I, Person y Whatever You Want que hemos hecho en inglés. 

Lo que queríamos nos permite hacer lo que queremos: trabajar con ilusión en futuros títulos. ¡Gracias y buen fin de semana!

Os dejamos con algunas de las cosas que han dicho de Lo que tú quieras en el último año y que nos han gustado especialmente: 

Echa un vistazo a Lo que tú quieras: 

¿Cómo mediar cuando no se tienen las respuestas?

Ellen Duthie

Autora: Ellen Duthie

Ellen Duthie en la conferencia presentada en las Jornadas Internacionales de Educación de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. 

Ellen Duthie en la conferencia presentada en las Jornadas Internacionales de Educación de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. 

Transcripción del texto de la conferencia presentada en mayo de 2017 en Santiago de Chile (Lecturas filosóficas con niños. ¿Cómo mediar cuando no se tienen las respuestas?) en la Universidad Católica de Chile. Parte de este texto también formó parte de la conferencia presentada en las Jornadas Internacionales de Educación de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en mayo de 2017 (¿Cómo preguntar para que te pregunten? El interrogante como motor de aprendizaje).   

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No tener las respuestas, por un lado, y no tener control sobre las posibles respuestas que nos puedan dar los niños a una determinada pregunta, por otro lado, nos puede poner nerviosos en el aula, en la biblioteca, en familia.

Yo propongo que una forma - ¡no la única! - es olvidarse por un momento de las respuestas, y centrarse en el disfrute de la pregunta.

Y me propongo, como forma de arrancar esta charla, que experimentéis a lo que me refiero en vuestras propias carnes.

Para ello, os voy a presentar algunas de las escenas que aparecen en el último libro de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, editado también por Ediciones iamiqué en Argentina: Lo que tú quieras. Es una invitación a explorar y reflexionar sobre la libertad. De momento solo os pido una cosa. Qué miréis, que escuchéis y que os dejéis inundar de preguntas. Pero no tratéis de responderlas, porque no vais a poder. Relájense, pues. ¿Listos? Bien.

Disfrutemos la pregunta

[Lectura de escenas de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños  a modo de Recital de Filosofía visual]

portada LQTQ.png

LO QUE TÚ QUIERAS

¡LO QUE TÚ QUIEEEEERAAAAAS!

 

 


escena gaitero.png

“¡Ouiiiiiinn! ¡Ouiiiiiinn! ¡Turiruriruroooooo!”.  

¡Una gaita! ¡Una gaita! Es el ruido más horrible que conozco. ¡Odio las gaitas! Sí, soy escocesa. Pero ¡odio las gaitas! El ruido te penetra en el oído y no hay manera de sacárselo.

“¡Ouiiiiiinn! ¡Ouiiiiiinn! ¡Turiruriruroooooo!” suena la gaita del gaitero, que toca contentísimo él, a todo pulmón. Mirad al pobre niño. Si el ruido de la gaita es una de las cosas más horrorosas del mundo, ¡imaginaos lo que es despertarse con el ruido de la gaita!

¡No hay derecho! ¡Quiero dormiiiiir! Dice el niño.

“¡Ouiiiiiinn! ¡Ouiiiiiinn! ¡Turiruriruroooooo!” repite el gaitero, entregado al fragor de su instrumento.

¿Tiene derecho el gaitero a tocar? ¿Tiene derecho el niño a dormir? ¿Cuál de los dos derechos es más importante, el del gaitero o el del niño? ¿Por qué? ¿Se te ocurre alguna solución para que tanto el gaitero como el niño puedan hacer lo que quieren? ¿Tiene que haber normas? ¿Quién debe ponerlas? ¿Y cómo podemos hacer que se cumplan? Imaginad que el día anterior el niño despertó al gaitero jugando con una pelota contra la pared. Poc, poc, poc. ¿Cambiaría esta información nuestra opinión sobre la escena? ¡De repente, se convertiría en una escena de venganza! ¿Puede todo el mundo hacer lo que le da la gana al mismo tiempo?

Y tú ¿qué piensas?


escena cena.png

Una escena de cine. El niño no quiere verlo. Pero no puede evitarlo y echa un vistacito. Enseguida vuelve a taparse los ojos. No quiere verlo. Pero tiene que mirar. No quiere verlo, quiere verlo, no quiere verlo, quiere verlo.

“¡Gronch, cras, plas, glub! ¡Aaarg!”

¿Alguna vez te has sentido así? Si nada obliga al niño a seguir mirando, ¿por qué no deja de mirar? ¿Somos libres de mirar a donde queremos mirar y de no mirar a donde no queremos mirar? ¿Todas las personas deberían ser libres de decidir qué películas ven? En la fila de atrás hay un niño engullendo palomitas. ¿Alguna vez has querido dejar de comer algo y, sin embargo, no has podido? Si es así, ¿qué te ha impedido parar? ¿Es posible no querer hacer una cosa y querer hacer la misma cosa al mismo tiempo?

Y tú ¿qué piensas?


escena esclavos.png

“Esclavos en oferta. ¡Precios nunca vistos!”.

Ha llegado justo hace un rato, aquí afuera, un furgón de venta de esclavos. Es un día especial, y están de oferta. Están muy bien de precio. Incluso el futbolista, que cuesta 1 millón de dólares, ayer mismo lo vendían por 22 millones. Los demás, todos muy asequibles, desde 8 dólares hasta 65. Para todos los bolsillos.

Si tuvieras que elegir a tres de los esclavos para quedártelos tú, ¿a cuáles elegirías y por qué? ¿A qué crees que se debe la diferencia de precios? ¿Por qué cuesta más el bebé que la niña? ¿Hay alguna diferencia entre comprarse un perro y comprarse una persona? ¿Podemos ser propietarios de otras personas? ¿Los hijos son propiedad de sus padres? ¿Los padres son propiedad de sus hijos? ¿La esclavitud es mala en sí misma? ¿Por qué? ¿Podría haber un esclavo que tuviera más libertad que una “persona libre”? ¿Tú eres esclavo o esclava de alguien o de algo?
Y tú ¿qué piensas?


escena lector de pensamientos.png

A este niño parece que le han llevado al médico. ¿Qué tipo de médico será? ¿Será el otorrino? ¿Será el neurólogo?

Dice la doctora: “Este aparato es un lector de pensamientos. Tranquilo, solo pita si detecta algo malo”. “Piiiiiiiiii, piiiiiiiiii, PIIIIIIIIIII”.

¿Por qué crees que le estarán leyendo los pensamientos? ¿Qué pensamientos crees que habrá detectado el lector? ¿Qué harías si los demás pudieran leer tus pensamientos? ¿Puedes controlar lo que piensas? ¿Hay cosas que se pueden pensar, pero no decir? ¿Hay cosas que se pueden pensar, pero no hacer? Si pudieras leer los pensamientos de alguien, ¿de quién los leerías y por qué? Imagina que este aparato lector de pensamientos existiera de verdad. ¿Quién debería poder usarlo, con quién y para qué?
 

Y tú ¿qué piensas?

[LECTURA DE 4 ESCENAS MÁS]


Estas imágenes se usan con niños de todas las edades, con personas de todas las edades, desde preescolar hasta universitarios y más allá, en muchos contextos diferentes.

Hay muchas formas distintas de mostrar y leer este libro y no todas son tan rápidas ni bombardean con preguntas de esa manera. De hecho, una de las formas más habituales de leer los libros de la serie de filosofía visual para niños sería casi lo contrario de lo que acabo de hacer. Se toma una sola escena, se observa atentamente, se analiza, se interpreta, se cuestiona, se dialoga y se reflexiona. Tranquilamente, lentamente. Porque la reflexión requiere tiempo. Y una sola escena da para mucho.

Pero hemos comprobado que esta manera tan rápida y efusiva de leer, sin dejar casi ni respirar, y no digamos ya reflexionar, entre pregunta y pregunta, tiene un efecto muy interesante cuando justo después mostramos otras imágenes que también pertenecen al libro, pero que no se incluyeron en esa lectura rápida.

Preguntas formuladas por los niños

Por ejemplo, ésta:

adivina.png

Dice la adivina al padre del bebé:

“Veo cosas malas, muy malas. ¿Está seguro de que desea conocer el futuro de su hijo?

Y el efecto que tiene, lo que pasa, cuando se muestran estas nuevas imágenes justo después de ese bombardeo de preguntas y de mostrar esas escenas anteriores sobre la libertad, es que se entra en una especie de frenesí interrogatorio.

Levanta la mano Iker, de 8 años, emocionado. ¡Tengo una! ¡Tengo una! ¿Qué cosas malas ha visto la adivina? Sara, de 10 años, añade otra ¿Por qué habrá ido el padre a la adivina? ¿Había visto ya algo que iba mal con el bebé? Diego de 6 años pregunta preocupado:¿Dónde está la mamá? y Alba de 10 pregunta suspicaz que ¿Cómo sabemos que no estamos viendo una obra de teatro? Y añade, posiblemente como prueba de su sospecha: ¿Por qué tiene el padre el pelo azul? Laura tiene 15 años y le preocupa otra cosa bien distinta: ¿Tiene derecho el padre a curiosear en el futuro de su hijo? ¿O sería una invasión de su intimidad? Raúl, de 9 años, plantea ponerse en el lugar: ¿Qué harías tú si fueras el padre del bebé? ¿Querrías conocer su futuro? ¿Por qué? Esther, de 11 años pone el foco en la adivina: ¿Cómo adquirió la adivina sus poderes? ¿Le vienen de nacimiento o los aprendió? y Javier, de 7 años mantuvo el foco ahí: ¿Cómo sabemos que la adivina está diciendo la verdad y que no le está engañando?

Poco a poco, nos vamos alejando un poco de la literalidad de la imagen y vamos haciendo preguntas más grandes:

Iker quiere respuestas: ¿Es posible conocer el futuro?

Esther añade: ¿El futuro está escrito?

Y Raúl salta, emocionado por completar la pregunta de Esther con una posibilidad muy interesante. “Si el futuro estuviera escrito, ¿alguien lo podría borrar?”

Sara pregunta: “Si se pudiera conocer el futuro, ¿querrías conocerlo?”

Y Laura añade un matiz de complejidad: Si se pudiera conocer el futuro, ¿seríamos más libres si no lo conociéramos?

"¡Eso no es libertad! ¡Eso es engañarse!" exclama Sara. "¡Pero eso no es una pregunta!", le redirige Raúl, de 7.

Esther recuerda una pregunta del bombardeo anterior y piensa que se aplica también muy bien a esta escena: "¿Hay alguna diferencia entre ser libre y sentirse libre?"

Sara, de 11 años, levanta la mano con otra pregunta: "¿Prefieres vivir consciente o inconsciente?"

Entre varios, consiguen formular esta otra pregunta: "Si se pudiera conocer el futuro, ¿querrías saberlo todo o solo algunas cosas? Si solo algunas, ¿cuáles y por qué? ¿Y por qué no las otras?"

Alba tiene otra: "¿Qué es mejor no saber o saber?"

Esther y Sara siguen el hilo: "¿El conocimiento puede hacernos infelices? Si tuvieras una enfermedad grave, ¿querrías saberlo?"

Y de nuevo, entre varios, formulan estas otras preguntas: "¿Vivirías tu vida de forma diferente si supieras que ibas a morir pronto? Si la respuesta es sí, ¿qué cosas cambiarías? Y añaden una realmente difícil: ¿Y por qué no las cambias ahora?"

A Diego le preocupa el aburrimiento: "Si supiésemos todo lo que va a pasar, ¿sería aburrida la vida?"

Y entonces, Laura da con dos grandes preguntas: “Si conociéramos el futuro, ¿seríamos libres? ¿Tendría sentido la vida?”


Estas son algunas de las preguntas reales que han surgido con niños de distintas edades (no todas en la misma sesión, ni tan narrativamente hiladas, pero todas literales). 

Pero en ese bombardeo inicial que a veces les hacemos y que os he hecho a vosotros al inicio, aunque hay muchas preguntas formuladas con palabras, el mecanismo de provocación de preguntas está en la imagen. Ese es realmente nuestro reto. Que las imágenes en sí y por sí solas provoquen preguntas en torno a determinadas cuestiones.

Les hemos bombardeado con preguntas verbales, pero todas ellas han surgido de preguntas visuales, por así decirlo.

Nuestras imágenes están diseñadas y pensadas para que, al mirarlas, se disparen preguntas y reflexiones. Realmente, las preguntas que acompañan a cada escena son una especie de apoyo al mediador o al lector si le apetece leerlas, pero la idea es que las imágenes por sí solas provoquen preguntas interesantes.

Y ese bombardeo de preguntas visuales también resulta contagioso, como vemos en estas escenas concebidas y diseñadas por niños en torno al tema de la libertad, para provocar preguntas y pensamiento en cualquiera que las mire.

Preguntas visuales para hacer pensar a los demás, ideadas y dibujadas por niños. 

Aquí tenemos una escena de Andrea, de 11 años. Ha jugado con uno de los muchos elementos que usamos en la Filosofía visual para niños para provocar preguntas, que es invertir roles. Esto permite introducir sorpresa, asombro y humor como mecanismos para enganchar y hacer pensar sobre la realidad.

Y lo consigue muy bien.


Aquí, la autora, de 9 años, ha querido explorar la relación entre propiedad y libertad. 

Y el padre les dice a los niños: “Tiraos por la ventana”. “Ahora”, añade la madre.

Ha querido acompañar la escena de preguntas. ¿Todas las personas son propiedad de sus padres? ¿Tienes que obedecer siempre a tus propietarios? Si tus padres te dijeran algo en lo que tú no estás de acuerdo, ¿lo harías? ¿Tenemos que hacer lo que las personas mayores digan? ¿Las personas mayores a quién obedecen? ¿Los adultos tienen que obedecer a las personas más mayores que ellos?


Libertad 5.jpg

Aquí han optado por una imagen más simbólica como disparador de preguntas. Que funciona muy bien también.

¿Quién habrá construido esa jaula?

 


 

"¿Por qué las madres mandan más que los padres?" nos pregunta Irene, junto a esta escala de mando con la mascota en la base, seguido por el hijo, la hija, el “bebé” – nótese que no es hijo ni hija, tan solo “bebé” y lo que está claro es que manda más que los hijos. Luego viene el padre y luego la madre.

Un retrato familiar interesante sin duda, y que da que pensar, sea como sea la escala de mando en nuestro caso.

 

 

 

 

 


 

 

 


 

Y la última escena que quiero mostrar, es ésta, de Sebastián, de 11 años, donde también hay una inversión de roles, con detalles muy interesantes.

Le dice la Señora Perra al Señor Perro: “Quiero ese, el rubito”. Y en la tienda de mascotas vemos ofertas de 2x1, “últimas unidades”, donde hay una anciana con un bastón.


Es interesante pararse a pensar cómo se han generado estas preguntas. 

¿Qué ha pasado aquí? Lo que hemos hecho es poner el foco en las preguntas. Ni más ni menos.

Por un lado, hemos conseguido que entráramos todos en un estado de curiosidad y de necesidad de preguntar, con el foco puesto en la generación de preguntas: en la pregunta como destino, como respuesta.

Hemos centrado toda nuestra atención en la pregunta.

Este es un ejercicio por lo general poco habitual. Incluso cuando se decide poner el foco en la pregunta, se suele poner con vistas a responderla. Por lo general quedarse en la pregunta nos pone muy nerviosos. 

Si os dais cuenta, la función del bombardeo inicial ha sido precisamente eliminar esos nervios. La intención ha sido que mirarais y simplemente os dejarais inundar de preguntas, que las disfrutarais, que no corrierais a contestarlas. Incluso escuchar el ritmo de las preguntas, cómo suenan, cómo se encadenan. Fijarse en todos los tipos diferentes de preguntas que se pueden hacer y en esa que puntúa a todas las demás: "Y tú, ¿qué piensas?". 

Luego, a la hora de generar preguntas propias, vemos que cada imagen provoca varios tipos distintos de pregunta: interpretativas (para tratar de comprender la imagen y asegurarse de que se tienen claros los matices), hipotéticas sobre el mundo de la escena (¿qué habrá pasado antes? ¿qué podría pasar después? ¿cómo será el mundo donde esa escena sea posible?), experienciales (relativas a nuestra propia relación con la escena desde la experiencia o desde imaginarse cómo actuaríamos nosotros en la situación) y otras más generales, abstractas o filosóficas, aplicables no solo a la escena, ni a nuestra experiencia, sino a todas las demás situaciones similares, categorizando esa similitud desde distintas perspectivas y llegando a preguntas cada vez más fundamentales. Lo más fácil suele ser empezar por las que están pegadas a la imagen, y luego ir haciendo preguntas cada vez más generales.

El foco sobre la pregunta puede ir más allá de simplemente emitirla. Se puede considerar con atención cada pregunta: ¿se entiende? ¿se podría formular con más claridad? Se pueden probar con compañeros para comprobarlo. Se puede comparar dos o tres formulaciones de la misma pregunta y pensar cuál está mejor formulada y por qué. Se pueden clasificar las preguntas por tipos (es siempre interesante proponer a los propios estudiantes que piensen en sus propias clasificaciones).

Este foco claro sobre la pregunta en sí, sobre su formulación, sobre su interés intrínseco, sin tratar de contestarlas, eleva la pregunta a la categoría de un posible fin en sí mismo, la sitúa como elemento de juego y nos propone una relación diferente con las preguntas, en las que no tienen por qué abrumar y mucho menos asustar, y en la que podemos disfrutar de ellas sin la presión de tener las respuestas. (Esto se aplica tanto a mediadores como a niños).

No es que explorar posibles respuestas no sea importante, pero lo podemos dejar para otro día. 

Claro que si ponemos el foco en la pregunta, estamos obligados a reflexionar sobre nuestras propias preguntas también. Las preguntas que hacemos a los niños y concretamente, sobre la calidad de nuestras preguntas.

¿Qué preguntas reciben los niños en el contexto educativo? 

¿Cómo viven los niños la pregunta en el aula? ¿Y cómo viven los docentes la pregunta en el aula?

Como siempre, habría más de una pregunta previa que abordar:

¿Qué es una pregunta? ¿Y qué no es una pregunta? ¿Para qué sirven las preguntas? ¿Y para qué sirve cada pregunta concreta que hacemos? ¿Para qué queremos preguntar a los niños? ¿Qué preguntamos a los niños? ¿Por qué preguntamos lo que preguntamos a los niños y no preguntamos otras cosas que nunca preguntamos a los niños? ¿Por qué hay preguntas que dan miedo? O quizás esta pregunta la podamos reformular: ¿Por qué dan miedo ciertas posibles respuestas a determinadas preguntas? ¿Cuántas de las preguntas que les hacemos a los niños son genuinas?

Creo que es significativo que cuando me encuentro con un grupo de niños por primera vez, mi primera labor -y puede ser larga y ardua- tiene que ver con reconstruir nuestra relación con la pregunta.

Reconstruir nuestra relación con la pregunta

Para poder trabajar con la pregunta de la manera en que lo hacemos, tenemos que trabajar para reconstruir una relación de confianza en torno a la pregunta. Primero, hay que reconstruir la confianza en que cuando se hace una pregunta, es una pregunta de verdad. Es decir, no busco una respuesta determinada, sino que me interesa de veras la respuesta, sea cual sea. Esto para muchos niños supone redefinir su experiencia de la pregunta, que, tras años de práctica, ellos muchas veces reciben más como una instrucción o una orden que como una invitación a indagar o a explorar. El receptor en este caso decodifica lo que el emisor quiere oír y se lo entrega, de forma bastante mecánica. No se siente particularmente interpelado ni siente que la pregunta sea para él y no para cualquier otro alumno ni siente que al profesor le interese genuinamente oír lo que tiene que decir. No se trata de eso. No va de eso la pregunta.

En general, la pregunta suele ser algo que hay que resolver y cuanto antes mejor. Hay que quitársela de encima, desde luego no entretenerse demasiado en ella. 

Me parece útil, para ponernos en situación, imaginar por un momento la relación que tienen los estudiantes, incluso de hoy, con las preguntas. ¿Qué tipo de pregunta recibe por parte de los docentes, por parte de los adultos en general? ¿Qué porcentaje de preguntas le llegan que se podrían considerar preguntas genuinas? Los estudiantes, desde preescolar hasta a veces incluso la universidad, están expuestos a un porcentaje altísimo de preguntas que lo son solo en apariencia y en nombre.

Muchas de estas preguntas nacen ya muertas por así decirlo. No tienen vida alguna, ni ganas de vivir. Son preguntas muchas veces sin recorrido o que acaban su recorrido nada más pronunciarse. Preguntas falsas, que realmente son afirmaciones con piel de pregunta (y que no pretenden ser retóricas). Preguntas cuya respuesta no nos interesa escuchar, sino meramente calificar. Preguntas que se agotan en sí mismas. Preguntas donde el interpelado, al oírlas o leerlas, entiende que cualquier respuesta va ya implícita en la pregunta, por lo que complace al que pregunta con la respuesta buscada y sigue con lo suyo, sin levantar la vista ni darse por verdaderamente interpelado. Preguntas que cierran mucho más de lo que abren.  

Así son la mayoría de las preguntas que llegan a los niños en la escuela, desde libros de texto, sí, pero también desde muchos libros informativos que no son “de texto” y desde muchos libros considerados como de ficción. La mayoría de los libros que se utilizan para “trabajar” determinados temas en el aula (hay que compartir, todos somos iguales, hay que cuidar la naturaleza) y para supuestamente “reflexionar” sobre estos temas en realidad dan una respuesta ya hecha, que por mucho que a veces pueda venir con signos de interrogación (¿hay que compartir?), se parece mucho más a un mandamiento que a una invitación a pensar sobre la cuestión.

Una parte importante de la razón por la que las preguntas que llegan a los niños son de este tipo, tiene que ver con un determinado concepto de infancia y un determinado concepto de educación bancaria que sigue muy presente. Pero muchas veces tiene que ver con la poca práctica que tenemos en el arte de hacer buenas preguntas. A veces es evidente que hay una intención de hacer buenas preguntas, pero algo falla. No se piensa lo suficiente en para qué hacemos las preguntas: qué queremos conseguir con ellas en general y con cada pregunta en concreto. No se presta suficiente atención tampoco a la redacción de las preguntas. A veces en cambiar muy ligeramente la formulación de una pregunta puede estar la diferencia entre matarla y darle vida, darle recorrido y conseguir una interpelación y una comunicación real.

Redacción/formulación exacta de las preguntas

En la última formación de docentes que hicimos yo y mi compañera de Wonder Ponder, Daniela Martagón en Madrid, por ejemplo, pedimos a los asistentes que pensaran en una pregunta que les apetecía que exploraran sus alumnos. Eran profesores de infantil y de primaria. Una profesora de infantil dijo que le gustaría explorar la siguiente pregunta con sus alumnos de 5 años:

¿Es bueno tener hermanos?

Entre todos, pensamos en formas mejores de formular la misma pregunta para que tuviera más recorrido.

¿Qué ventajas tiene tener hermanos? ¿Qué desventajas tiene tener hermanos?

Aunque de la primera pregunta (¿Es bueno tener hermanos?) podrían surgir finalmente las mismas ideas, la segunda forma de formularla lleva a los niños a buscar de inmediato ventajas y desventajas en lugar de plantearse directamente si es bueno o no, sin la reflexión previa. La segunda no se puede responder con un encogimiento de hombros, o es más difícil que se haga.

Pequeños cambios, pero grandes resultados.

Es necesario prestar atención a nuestras preguntas. Reflexionar sobre ellas y tratar de mejorarlas. Hay que tratar de hacer preguntas que despierten las ganas de buscar mentalmente la respuesta, no de responder automáticamente con una idea preconcebida.

Más reconstrucción

Este esfuerzo por romper la relación de inmediatez con la pregunta, de querer contestar enseguida, es también parte de ese proceso al que me refería al inicio de reconstruir, redefinir la pregunta.

Como lo es también romper con las ganas de los alumnos de complacer, que también hemos mencionado antes y que va de la mano de romper con la tentación como educadores de formular preguntas que son en realidad lecciones o afirmaciones disfrazadas.

Porque realmente es difícil hacer preguntas de verdad. Y realmente es difícil ponerse en actitud de exploración conjunta y dejar a un lado el querer transmitir valores u opiniones que uno desearía que mágicamente se implantasen en las mentes de nuestros niños.

Es difícil formular preguntas genuinas, en las que el preguntador no sabe o le interesa genuinamente la respuesta del que contesta. Preguntas que vienen de la curiosidad, de las ganas de comprender mejor cómo funciona el mundo, cómo funcionamos o cómo debemos funcionar nosotros en él o simplemente qué piensa la otra persona. Sin más agenda ulterior que la de explorar juntos. Pero nos cuesta, nos cuesta mucho deshacernos de la tentación de “transmitir” valores, argumentos, respuestas, a los niños.

Preguntas que piquen

Las preguntas filosóficas, pero también las buenas preguntas en general deben picarnos. Deben ser difíciles, para el niño y para el adulto. Son preguntas a las que no sabemos qué contestar porque realmente tenemos ideas encontradas e incluso contradictorias al respecto y necesitamos reflexionar con atención y cuidado antes de siquiera atrevernos a aventurar una respuesta.

Y esto es así tanto para los adultos como para los niños.

Hay que hacer preguntas valientes, que nos piquen a los adultos también. No se trata de preguntar si debemos salvar a un ser humano que se está ahogando, es preguntar a quién de entre dos seres humanos debemos salvar si sólo podemos salvar a uno y en base a qué tomaremos la decisión. No es plantearse si hay que amar a los animales, sino plantearse si algo que aceptamos generalmente en nuestra sociedad, como por ejemplo, tener a un perro en un piso, es o no es éticamente aceptable y por qué. Las buenas preguntas son impertinentes, incómodas, sacuden, hacen tambalear cimientos y nos exige volverlos a construir mejor.

Es importante tratar de pensar en más preguntas y temas: 

  • Sobre los que compartamos incertidumbre y curiosidad con los niños.

  • Que nos hagan pensar y dudar a nosotros también.

Y es importante siempre pararse a pensar:

  • Sobre el objetivo de nuestra pregunta: ¿Para qué? ¿Qué pretendemos conseguir con ella? ¿Y por qué nos hemos puesto ese objetivo?

  • También es importante hacerse la pregunta: ¿Me interesa a mí la pregunta? ¿Es una pregunta interesante

  • Y preguntarse si desde el punto de vista de los niños, ¿sentirán que el objetivo es indagar en la pregunta por el gusto de hacerlo y por la importancia de la pregunta o sentirán que hay un objetivo ulterior escondido?

Hasta aquí la reflexión sobre las preguntas que hacemos a los niños.

 Pero también cabe una reflexión importante sobre las preguntas que hacen los niños. Las que vienen de facto, las que nos gustaría que vinieran, las que esperamos que vengan y qué se puede hacer con ellas.

Entre las razones que suelen dar los alumnos por que hacen tan pocas preguntas, hay varias. Algunas tienen que ver con la poca atención que se les presta cuando hacen preguntas. Con la cantidad de veces que se consideran un desvío de la dirección. Con la vergüenza de hacer una pregunta que se vaya a considerar “de tontos”. Entre los retos provocados por el enviciamiento de la pregunta en el aula y fuera del aula está también que estemos todos cómodos con la tontería y que analicemos con seriedad también las tonterías.

Por otra parte es fácil constatar que los niños apenas preguntan, o sí preguntan en un principio pero pronto lo dejan, o bien siguen preguntando pero sus preguntas no nos llegan por el motivo que sea. Sería deseable reflexionar sobre cómo se podrían generar las circunstancias adecuadas para que sus preguntas sí nos llegaran.

Y aquí la reflexión en la que me interesa detenerme es en la diferencia entre hacer preguntas y generar preguntas.

Tras haber hablado de lo importante que es hacer buenas preguntas, ahora me voy a atrever a sugerir que hay algo incluso mejor que hacer buenas preguntas, y es generar buenas preguntas.

Que conste que sigo pensando que hacer buenas preguntas es muy, muy importante.

Vivimos en una cultura de la respuesta. Pero lo curioso es que es una cultura de la respuesta que apenas tiene en cuenta a Mamá. ¿Dónde está la mamá? Preguntaba aquel niño preguntado frente a la escena de la adivina, el padre y el bebé. ¿Dónde están las preguntas? Me pregunto yo. Hace tanto que no nos planteamos cuál fue la pregunta y por qué nos interesa hacer esa pregunta, que incluso nos hemos olvidado de la pregunta. Solo nos quedan certezas flotantes. Los niños llegaron tarde al planteamiento de preguntas; llegaron ya en las respuestas.

Para cuando ellos entran en el aula, en muchos casos, alguien ya ha decidido qué es lo importante. Lo importante se suele definir en función de los contenidos que se considera que los niños deben conocer como parte de su formación. Lo interesante no forma realmente parte de la ecuación, aunque tan a menudo coincidan o puedan coincidir lo importante con lo interesante.

¿No sería fundamental invitar a los niños a la fiesta?

Ver qué preguntas tienen ellos, qué les despierta curiosidad, qué les interesa y entusiasma y partir de ahí.

Si nosotros hacemos buenas preguntas, sin duda, esto ayudará mucho para despertar curiosidad. Pero es importante la distinción entre una pregunta recibida y una pregunta construida.  

Puedo llegar al aula y poner una pregunta en la pizarra (Si pudieras conocer tu futuro, ¿querrías conocerlo?, por ejemplo) y plantear un debate en torno al tema. O puedo mostrarles la escena de la adivina de Lo que tú quieras y hacer que ellos se construyan para sí mismos sus preguntas, que muy probablemente incluya esa porque lo que hacemos es crear las circunstancias adecuadas y los estímulos adecuados para que una serie de preguntas brote de ellos.

La vinculación con una pregunta que ha brotado de uno mismo, frente a una que se nos hayan dado, aunque sea la misma pregunta, es muy diferente. El camino cognitivo que nos lleva a la pregunta en el segundo caso es más seguro. Y sentimos la pregunta más nuestra.

Se trata de mostrar cosas y mostrarlas de una manera que despierte duda, que mueva a indagar, a preguntar.

Si somos capaces de experimentar con formas de generar preguntas de esta manera, jugando nosotros también como docentes, habremos iniciado un camino positivo en este sentido.

La distinción entre preguntas que hacemos o que recibimos y las que brotan de nosotros es fundamental también en otro sentido importante.

Cuando pensamos en las preguntas en un entorno educativo, solemos pensar en ellas como un acto de comunicación que tiene un emisor y uno o varios receptores. Tienen un destinatario y se plantean a ese destinatario por diversas razones, con diversos propósitos. Por lo general, las preguntas en la educación son un medio para un fin. Rara vez se erigen en un fin válido. Es distinto buscar una pregunta que se tiene en pie por si sola y que vale la pena en sí misma que buscar una pregunta para satisfacer las condiciones de otra persona.

Esas otras preguntas, que brotan de nosotros, seamos niños o seamos adultos y nos impulsan a una indagación que no se agota en la respuesta que nos pueda dar una persona, sino que va más allá y genera una cadena de preguntas adicionales, de curiosidad profunda, son importantísimas.  

De estas hay muy pocas en el sistema educativo pero son precisamente las que son más necesarias son para que ocurra un aprendizaje significativo y haya un enganche genuino con las materias. 

Son preguntas que se tienen en pie incluso sin destinatario. Esperan a que alguien se la encuentre y no duda nunca de su interés. Son irresistibles.

A veces nos preguntan cómo logramos desde Wonder Ponder tocar tan bien las fibras de los niños. Y la respuesta es clara. Partimos de nuestra propia fascinación y pensamos en cómo podemos provocar esa fascinación en los demás.

Es un truco muy antiguo, pero que es fácil olvidar. Ser modelo funciona muy bien.  

No es una pregunta que te hago porque te viene bien. No es una pregunta con lo que quiero sacarte nada. Es una pregunta con la que quiero contagiarte un interés.

Para que una pregunta enganche genuinamente no debe formularse por una persona que ya no la necesita o a la que ya no interesa para una persona a la que le viene bien pensar en ella.

Así trabajamos por ejemplo, cuando nos propusimos provocar preguntas y reflexión sobre la libertad. Empezamos haciendo un mapa con conceptos, palabras, cosas a tener en cuenta del tema que nos apetece abordar. Una vez que estamos satisfechas con el mapa, empezamos a pensar en casos o ejemplos o situaciones que nos provocan especial incomodidad o que nos remueven. Trabajamos con niños para explorar los conceptos y detectar qué tipo de casos, ejemplos y reflexiones aparecen a menudo.  

Todo parte de nosotros en un principio, pero enseguida también de los niños.

Poniendo la pregunta bajo el foco, y sin la presión de contestar, formular buenas preguntas se convierte en un reto, y mejorarlas, se convierte si no no en una responsabilidad, al menos en una posibilidad. Lanzar las preguntas al ruedo, prestándoles a todas atención por sí mismas, no en función de la respuesta, sino en función de su potencial para interesar, es poderoso.  

Mediar cuando no se tienen las respuestas. 

Pero dije al principio que olvidarse de las respuestas no era la única forma de mediar cuando no se tienen las respuestas. También se puede mediar cuando no se tienen las respuestas, y nos atrevemos a explorar desde nuestro no saber.

No siempre, ya lo dije antes, leemos estos libros con ese estilo de bombardeo de preguntas del inicio. La forma más habitual de leer los libros de la serie de filosofía visual para niños es leerlo tranquilamente, tomándonos nuestro tiempo, escena por escena y dialogar, problematizar, profundizar en cada pregunta que va apareciendo. Quizás una escena por sesión o dos.

Pero los libros que hacen preguntas sin proporcionar respuestas despiertan dudas e inseguridades en muchos adultos.

En el caso de los libros de Filosofía visual que desarrollo junto a la ilustradora mexicana Daniela Martagón, incluimos preguntas a modo de guía, más para el mediador realmente que para los niños y nos llegan testimonios de muchos docentes diciendo lo mucho que aprecian que estén las preguntas porque esa es una de las partes que más cuesta, ya lo hemos visto antes. No es fácil formular buenas preguntas.   

Pero ¿Cómo gestionar ese diálogo? ¿Cómo no dirigirlo en una dirección determinada, por ejemplo? 

En un sistema educativo y en general en una sociedad donde a veces tratamos a los niños como recipientes en los que podemos verter lo que más nos interesa o lo que creemos que le interesa a ellos; donde se opera desde el convencimiento de que podemos controlar lo que entra en el niño, como adulto no es fácil ni cómodo bajarse de ese pedestal de autoridad, donde tan seguros y tan a gusto nos encontramos, para caminar con el niño y –de verdad- indagar junto a él en las posibles respuestas a una pregunta. Reconocer que él o ella te puede iluminar a ti, al igual que tú a ella. Abrirse a que te haga una pregunta cuya respuesta desconoces y poder decir: “no lo sé, pensémoslo juntos” y luego pensarlo juntos de verdad, y no desde la superioridad adulta, esto no es fácil tampoco.  Y la filosofía, y libros como el que hemos visto al inicio, demanda justamente eso. Le dicen al mediador, ¡eh tú! ¡Juega tú también! ¡Piensa tú también, que no lo tienes tan claro!

Aquí creo que hay un punto fundamental, que tiene que ver con entender qué tipo de pregunta requiere que tengamos las respuestas y qué tipo de pregunta pertenece a otra categoría: una categoría en la que no se trata de tener las respuestas, sino de explorar todas las posibles respuestas, de aportar en la construcción de posibles respuestas, de explorar posibilidades; no de zanjar cuestiones.

A esta categoría pertenecen las preguntas filosóficas, pero también otro tipo de pregunta, quizás no estrictamente filosófica, pero sí abierta al desacuerdo. Estas preguntas no son preguntas que se puedan responder con un “sí” o con un “no” y darlas por zanjadas. No son preguntas que se puedan contestar con información tampoco, como “¿Cómo se llamaba la persona que inventó el teléfono?”. No son preguntas que se puedan contestar preguntándole a un experto tampoco (diferentes expertos te darán respuestas distintas y todas podrían ser “buenas respuestas” y al mismo tiempo que ninguna sea “la correcta” porque nunca habrá “la correcta”).

La respuesta a una pregunta filosófica está abierta al desacuerdo, y a menudo trae consigo más preguntas y a menudo, mucha más reflexión de la que uno piensa en un principio.

No se trata tanto de llegar a una respuesta concreta. La idea es más bien, que uno solo o en compañía, busque todas las posibles respuestas para cada pregunta y analice cuál puede ser la mejor y por qué. Es posible que no se alcance una conclusión clara. Pero nos podemos preguntar: ¿Aprendí algo de los demás? ¿Los demás aprendieron algo de mí? ¿Cambié de opinión? ¿O reforcé mi opinión original sobre la cuestión? ¿Construimos una buena respuesta juntos? ¿Pensamos de forma interesante? Y, sobre todo, ¿fue divertido?

Comprender qué espera una pregunta de ti como mediador es muy útil para poder relajarse con la sensación de no tener las respuestas.

Pero entonces, si no hay respuestas ¿cualquier respuesta vale?

Esta es una pregunta que nos hacen a menudo en nuestra formación para docentes…

Y respondemos: rotundamente ¡NO! Cualquier respuesta no vale. Ni mucho menos.

Una cosa es que la caja no venga con respuestas y otra es que no haya respuestas. Que no haya una única respuesta o una sola respuesta correcta no quiere decir que cualquier respuesta valga. Que todo sea argumentable no quiere decir que todo sea concluible. Creemos que la forma en que se plantean las preguntas y la relación de las preguntas entre sí consigue evitar la precipitación de una respuesta concluyente. Se trata de invitar a abrir posibilidades, no tanto a zanjar cuestiones. De centrarse especialmente en la pregunta, en el proceso del pensamiento, en el disfrute de pensar en todas las posibilidades y medir cuáles se tienen mejor en pie y cuáles se tambalean con más facilidad y por qué.  

Es como un puzle en el que lo primero que hay que hacer es pensar en cuáles pueden ser todas las piezas e ir poniéndolas sobre la mesa. ¿Qué cosas hay que tener en cuenta cuando pensamos en la crueldad? Una vez que tengamos todas las piezas que se nos ocurran sobre la mesa, podemos tratar de encajarlas. A veces parecerán encajar bien, otras será más difícil. A veces podremos hacer encajar las piezas "más o menos", pero tendremos que dejar una o dos piezas fuera, que son difíciles de meter. Y podemos cerrarlo, incluso nos puede quedar bien, pero al menos sabremos cuáles son esas piezas de puzle y sabremos también que en algún momento tendremos que descomponerlo entero para tratar de volverlo a encajar. No es que cualquier respuesta pueda ser válida. Es que muy pocas respuestas son candidatas a ser válidas.

Así que en estos libros de Filosofía visual y en cualquier diálogo de este tipo que se quiera abordar a partir de cualquier libro o cualquier estímulo, no vale todo, no. Vale muy poco y lo divertido es intentar buscarlo aunque no lo lleguemos a encontrar.  

Llevo muchos años dedicada específicamente a estudiar y crear modos de provocar y generar preguntas y a reflexionar sobre maneras de construir una cultura de la pregunta en el aula, en el hogar, a nuestro alrededor. Y como buena experta en preguntas, después de todo este tiempo, sigo teniendo muchas más preguntas que respuestas, pero espero que algo de lo que haya compartido haya sido útil para ustedes.

Muchas gracias.

Transcripción de texto de conferencia presentada en mayo de 2017 en Santiago de Chile (Lecturas filosóficas con niños. ¿Cómo mediar cuando no se tienen las respuestas?) en la Universidad Católica de Chile. Parte de este texto también formó parte de la conferencia presentada en las Jornadas Internacionales de Educación de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en mayo de 2017 (¿Cómo preguntar para que te pregunten? El interrogante como motor de aprendizaje). 

¿Cómo se dice "Lo que tú quieras" en catalán? El que tu vulguis!

Ellen Duthie

Hoy lunes 27 de marzo sale a la venta en catalán El que tu vulguis, la versión catalana de Lo que tú quieras

El que tu vulguis / Lo que tú quieras es el tercer título de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños. Se trata de un libro-juego presentado en una caja que invita a jugar y a pensar sobre la libertad.

¿Ser libre es poder hacer todo lo que queramos? ¿Puede todo el mundo hacer lo que le da la gana al mismo tiempo? ¿Hay alguna diferencia entre tener que obedecer siempre y la esclavitud? ¿Tú eres esclavo de alguien o de algo? ¿Poder volar te haría más libre? ¿Es posible ser feliz sin ser libre? ¿Qué es ser libre? ¿Y para qué queremos ser libres?

Como todos los títulos de la serie Wonder Ponder de Filosofía visual para niños, Lo que tú quieras está concebido para que niños y niñas puedan mirarlo y leerlo solos, acompañados, en grupo, en un contexto educativo, lúdico o familiar.

CONTENIDO: · 14 láminas con escenas ilustradas · Más de 100 preguntas formuladas cuidadosamente para suscitar una reflexión rica y bien orientada sin dirigirla a ninguna conclusión predeterminada · 3 láminas libres que invitan a dibujar escenas filosóficas y a plantear preguntas propias. · Guía de acompañamiento a la lectura para niños y adultos. · Propuestas de uso · Póster "La Casa de la Real Gana" (A3).

Con traducción de Bel Olid, el título de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder dedicado a la exploración del tema de la libertad, sale al mercado en catalán, tras la edición el pasado mes de octubre de los dos primeros títulos de la serie Món cruel y Jo, persona

Con este lanzamiento, los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder están disponibles en español, catalán e inglés.

En Argentina, la serie se está publicando en ediciones iamiqué, donde se acaba de editar Lo que tú quieras. Pronto podremos ver también en el mercado las ediciones mexicana y brasileña de Mundo cruel. Asimismo, Mundo cruel y a no mucho tardar, Yo, persona, está disponible en Coreano en la edición de Marubol para Corea del Sur.

Descubre más sobre Lo que tú quieras en este vídeo: 

 

 

¿Wonder Ponder en ESO y Bachillerato? ¡Oh, sí!

Ellen Duthie

Nuestra autora Ellen Duthie regresó el pasado viernes de pasar un par de días apasionantes en el Centro Educativo Gençana de Valencia, donde participó como invitada en el fabuloso Carnaval Literario que organiza el colegio y que se celebra este año por vigésimo octavo año. Os animamos a echar un vistazo al programa aquí para haceros una idea y os dejamos a Ellen para que cuente la experiencia. 

Cuando me invitaron al Carnaval Literario de Gençana me hizo especial ilusión porque había oído hablar mucho tanto del carnaval como de la escuela y me apetecía mucho vivirlo de cerca. Además de tener la oportunidad de disfrutar del espectáculo y de la compañía del titiritero Rodorín, del Circo de Pulgas de Dominique Kerignard y de los demás invitados, me gustó mucho la idea de trabajar más con secundaria, ya que hacia tiempo que me apetecía probar un par de cosas con estas edades. Tuve sesiones con grupos desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato y resultó realmente apasionante.

Fueron sesiones cortas en su mayoría (de unos 50 minutos), centradas principalmente en conseguir que entráramos todos en un estado de curiosidad y de necesidad de preguntar, con el foco puesto en la generación de preguntas: en la pregunta como respuesta. El profesor de filosofía me comentaba la dificultad que a veces encontraba para hacer que las preguntas brotaran de ellos y eso nos propusimos. 

Escena de Mundo cruel, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

Escena de Mundo cruel, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

¿El mecanismo? Empezamos con un recital de filosofía visual, en el que iban apareciendo escenas de Wonder Ponder en la pantalla mientras escuchaban un recital, compuesto principalmente de preguntas, guionizado previamente y adornado con anécdotas, un poco de dramatismo, humor y comentario. Pero principalmente una efusión de preguntas con las que dejarse inundar la mente.

Inmediatamente después del Recital de Filosofía visual, mientras seguíamos en ese estado de semi-hipnosis interrogatoria, mostramos escenas nuevas y propusimos a los alumnos que fueran ellos quien se encargaran de las preguntas.

Desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato, los resultados fueron muy interesantes y la participación excelente, con una naturalidad en la búsqueda de buenas preguntas como respuestas que interesó mucho al profesor.   

Nuestras imágenes están diseñadas y pensadas para que, al mirarlas, se disparen preguntas y reflexiones. Realmente, las preguntas que hay detrás de cada escena son una especie de apoyo al profesor o al lector si le apetece leerlas, pero la idea es que las imágenes por sí solas provoquen preguntas interesantes.

Las imágenes que hacemos son bastante únicas en este sentido. A menudo, cuando se piensa en imágenes que dan que pensar, se nos ocurren imágenes poéticas, abiertas, donde cabe una multitud de interpretaciones, o imágenes metafóricas. Otras veces se usan imágenes denuncia, donde se muestra una realidad ante la cual se pretende hacer reaccionar al que las ve. Pero en Wonder Ponder, lo que tratamos de hacer en nuestro trabajo, en el que colaboramos muy estrechamente las tres integrantes del equipo-filósofa, ilustradora y editora-, es crear imágenes provoca-preguntas. Los mecanismos que usamos para provocar preguntas incluyen humor, tensión, exageración, intercambio de roles o el mundo al revés, identificación, sorpresa, asombro, mundos posibles, provocación de extrañeza, incredulidad, indignación, miedo, desconcierto, incomodidad, rechazo, atracción, gozo.

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

Cada imagen provoca varios tipos distintos de pregunta: interpretativas (para tratar de comprender la imagen y asegurarse de que se tienen claros los matices), hipotéticas sobre el mundo de la escena (¿qué habrá pasado antes? ¿qué podría pasar después? ¿cómo será el mundo donde esa escena sea posible?), experienciales (relativas a nuestra propia relación con la escena desde la experiencia o desde imaginarse cómo actuaríamos nosotros en la situación) y otras más generales, abstractas o filosóficas, aplicables no solo a la escena, ni a nuestra experiencia, sino a todas las demás situaciones similares, categorizando esa similitud desde distintas perspectivas y llegando a preguntas cada vez más fundamentales. Lo más fácil suele ser empezar por las que están pegadas a la imagen, y luego ir haciendo preguntas cada vez más generales.

Una de las cosas que más interesó al profesor es cómo una misma imagen, con los distintos grupos y las distintas edades llevaba a preguntas sobre un núcleo temático muy concreto, muchas veces muy similares. Para Wonder Ponder, eso es el mayor piropo: conseguimos lo que nos propusimos. Despertar sin dirigir. Con cada escena, y con todas ellas en su conjunto, buscamos provocar las circunstancias donde brota el asombro o la extrañeza para generar curiosidad y necesidad de comprender y analizar. 

Escena de Yo, persona, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

Escena de Yo, persona, de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder. 

La próxima vez que saques una caja de Wonder Ponder en el aula o en casa, con primaria o con secundaria, prueba a jugar a este juego de las preguntas. Podéis mostrar una escena de Wonder Ponder y proponer pensar en todas las buenas preguntas que se os ocurran relacionadas con la imagen (de todo tipo: interpretativas, experienciales, hipotéticas y filosóficas). Se puede considerar con atención cada pregunta: ¿se entiende? ¿se podría formular con más claridad? Centrar el ejercicio en la generación de buenas preguntas, sin tratar de contestarlas, eleva la pregunta a la categoría de un posible fin en sí mismo, la sitúa como elemento de juego y nos propone una relación diferente con las preguntas, en las que no tienen por qué abrumar y mucho menos asustar, en la que podemos disfrutar de ellas sin la presión de tener las respuestas.

No es que explorar posibles respuestas no sea importante, pero lo podemos dejar para otro día. 

Entrevista a Wonder Ponder en Radio M21

Ellen Duthie

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Ayer Raquel y Ellen estuvieron en Radio M21, del Ayuntamiento de Madrid. Les entrevistaron Sara Blanco y Samuel Alonso en el primer número de un programa que promete y mucho.
Nos preguntaron sobre la filosofía, sobre Wonder Ponder, sobre nuestra forma de trabajar, sobre nuestros planes de futuro y en general, pasamos un rato muy agradable charlando.  

El cuentahilos se retransmitirá todos los martes de 17 a 19 y podrá escucharse también en podcast.

¡No os perdáis el podcast del programa completo!

El curso "El diálogo y la pregunta en aula" resumido en una imagen.

Ellen Duthie

¿Cómo se resume un curso de 12 horas, repartidos en cuatro intensas tardes, en una sola pizarra? Todo es más fácil si se cuenta con Daniela Martagón, coautora de Wonder Ponder y responsable, junto a su media naranja creadora, Ellen Duthie, de impartir el curso "El diálogo y la pregunta en el aula. Introducción a la práctica del diálogo filosófico a partir de la literatura infantil y de otros estímulos".

Un grupo de maestros de infantil y primaria asistieron a este curso en el Centro Territorial de Innovación y Formación de la Comunidad de Madrid. Ha sido un grupo estupendo, con muchas ganas de aplicar lo que íbamos viendo en el aula, y de contárnoslo luego al grupo.

Hay pocas cosas más emocionantes que ver a maestras (también vino un maestro) con ganas e interés y conscientes de que para hacer una diferencia en el aula no siempre hace falta hacer grandes aspavientos ni ambiciosos proyectos en todo un colegio.

Empezar por reflexionar sobre la propia práctica en el aula y sobre qué vicios vamos adquiriendo y cómo superarlos, de cómo podemos incorporar pequeñas rutinas y hábitos que nos ayuden a entusiasmarnos y a entusiasmar ya produce un cambio tangible e importante en la práctica diaria. 

Ahora les queda hacer el trabajo final, donde tendrán que elegir un estímulo, justificar por qué eligieron ese estímulo en concreto y hacer una planificación para realizar una sesión de diálogo en torno al estímulo en su aula. Con muchas ganas de recibir y evaluar los trabajos. ¡No sabemos quién aprende más en estos cursos! 

Con muchas ganas también de hacer otro curso pronto. 

Si tienes interés en que te enviamos información sobre próximos cursos de formación y materiales que publiquemos en la web, ¡Suscríbete! 

"La filosofía es rebeldía". Lee la entrevista a Ellen Duthie en el nuevo número de El Culturista, dedicado a la filosofía

Ellen Duthie

En el nuevo número de El Culturista, dedicado a la Filosofía, reseñan Yo, persona en catalán, entrevistan a Ellen Duthie y proponen un juego wonderponderesco, entre muchas, muchas más cosas muy recomendables.  

Os dejamos el texto en español de la entrevista realizada por Núria Puyuelo. 

LA ENTREVISTA
ELLEN DUTHIE

¿Qué es para ti la filosofía?

La filosofía es rebeldía. Cuando filosofamos nos atrevemos a cuestionar todas las certezas que nos vienen dadas y las que creemos haber construido hasta el momento sobre el mundo y sobre nuestra relación con el mundo.

La filosofía es juego y como cualquier juego, es cosa seria. Cuando hacemos filosofía debemos asegurarnos primero de que tenemos todas las piezas del puzle sobre la mesa. Luego podemos ver cuáles encajan. Con las piezas que no encajan, debemos pensar si podemos prescindir de ellas o si debemos dejarlas a un lado para tratar de incorporarlas la próxima vez que juguemos a esa pregunta o puzle.

La filosofía es también búsqueda de sentido. La vida es extraña, el mundo es misterioso y los seres humanos estamos repletos de contradicciones. Partiendo del asombro que nos provoca esa extrañeza, la filosofía busca formular las preguntas precisas, ordenar las posibles respuestas a esas preguntas y someterlas a examen. Luego vemos con cuáles nos podemos ir quedando para construir sentido y cuáles hay que ir desechando. Curiosamente, en esa búsqueda de sentido, la filosofía se convierte también en fuente de sentido: filosofar es una de las cosas más humanas a las que nos podemos dedicar.

¿Para qué crees que sirve?

En cierto sentido, la filosofía, como la literatura, no “sirve” para nada, ¡y a mucha honra!

Pero la filosofía es muy valiosa por muchos motivos. Es valiosa porque interroga al mundo y a todas las demás disciplinas, formulando buenas preguntas y exigiendo respuestas pausadas y razonadas.

Es valiosa porque nos hace conscientes de que gran parte de lo que consideramos de sentido común, lejos de ser cierto, está basado en errores e imprecisiones. La filosofía nos obliga a someter a examen nuestras convicciones, creencias y prejuicios. Nos obliga a pensar sobre la calidad de nuestro razonamiento, a examinar nuestra propia mente y a conocernos mejor. Es valiosa porque nos exige pensar por nosotros mismos.  

La filosofía es valiosa también porque nos puede aportar un sentido de la perspectiva sobre qué es lo que importa y qué es lo que no importa tanto para nuestro mundo y para nuestra vida.  

¿Crees que como sociedad tenemos miedo a pensar?

Creo que lo que tenemos es poca práctica. Nos pasamos la vida practicando duro para no pensar. El sistema educativo dominante, desde hace mucho tiempo, ha eliminado cualquier rastro de reflexión sobre lo que se está aprendiendo, especialmente en las edades más tempranas. Si llevamos toda la vida practicando la irreflexión, es difícil de repente empezar a pensar en profundidad en las cosas y es normal que dé no sólo miedo, sino también pereza.

Puede resultar más incómodo o más trabajoso pensar por uno mismo que aceptar una verdad dada o dejar que otros decidan por ti. Hay también una sensación de que no es práctico, incluso de que no es realista, ponerse a pensar. ¿Quién tiene tiempo para esas cosas? Como si pensar fuera prescindible.

Por otra parte, hay cierta tendencia a imaginar que si pensamos profunda y seriamente sobre la vida, descubriremos inevitablemente una realidad terrible y nos sumiremos en la desesperación o en el abismo. O que si no se tiene una respuesta clara, la sensación será inaguantable. ¿Pero no es preferible seguir pensando, que conformarse con una respuesta que en realidad no nos convence? ¡Qué idea tan tremenda la de que para ser medianamente felices, más vale ir por la vida sin pensarla!

Lo que nos debería aterrorizar es el miedo a pensar.

¿Cómo crees que se debería enseñar la filosofía en la escuela para que no sea concebida como algo complicado e inalcanzable?

Creo que lo fundamental es lograr generar esas circunstancias de asombro y perplejidad que dan lugar a las preguntas filosóficas para que las mismas preguntas broten en las mentes del alumnado. Se trata de provocar desestabilización, dudas sobre certezas previas, confusión que les fascine, que les lleve a querer indagar. En el momento en que la pregunta surja de ellos o al menos entiendan cómo surgió en la mente de otra persona, están enganchados y la cuestión ya está a su alcance.

¿Cuál es la mejor metodología para introducirla en la escuela?

Creo que poner énfasis en el carácter dialógico de la filosofía es deseable por muchos motivos, entre ellos, porque implica al alumnado en las cuestiones, de modo que no son meramente receptores o, en el mejor de los casos, analistas de ideas y argumentos ajenos, sino que son parte activa de la indagación.

También creo que es positivo alejarse de la regurgitación escrita y centrarse en el género del ensayo desde pequeños, donde, a partir de lecturas y análisis de textos de filósofos y de diálogos en el aula, se presente una tesis propia, debidamente argumentada.

También es interesante introducir otros géneros de escritura y arte, como relatos de ciencia ficción por ejemplo, para explorar determinadas preguntas filosóficos, o proyectos de “exposiciones para hacer pensar” a compañeros. 

¿En qué consiste tu proyecto Wonder Ponder? ¿Qué objetivos persigue?

Es un proyecto de investigación de Filosofía visual para niños que combina una parte educativa, otra literaria y otra editorial. A partir de imágenes narrativas intrigantes y provocadoras, cada uno de nuestros títulos invita a reflexionar sobre un determinado tema desde muchos ángulos diferentes.

El trabajo que realizamos está basado en trabajo previo con niños y adultos de distintas edades, donde observamos y dialogamos con ellos para detectar algunas de las preguntas y temas que más atraen a los asistentes y probamos las imágenes para ver en qué medida despiertan una reflexión rica. Luego, hay un trabajo lento y arduo de edición en el que participamos yo, la ilustradora Daniela Martagón y la editora Raquel Martínez.

Wonder Ponder busca abrir espacios de reflexión y diálogo, donde podamos compartir nuestro “no saber” y construir posibles respuestas. Busca ofrecer oportunidades para pararse a pensar, en un mundo en el que nos paramos poco y a pensar, menos. Busca también hacer de la reflexión un proceso al mismo tiempo riguroso y juguetón y sobre todo, al que uno pueda habituarse.

¿Qué libro recomendarías a los padres para acercar la filosofía a sus hijos y para ellos?

Cualquier libro-juego de Wonder Ponder, ¡qué voy a decir yo!

Mundo cruel, para pensar sobre la crueldad, Yo, persona, para pensar sobre qué somos y quién somos, y Lo que tú quieras para pensar sobre la libertad.

Lo cierto es que cualquier ejemplo de buena literatura también puede usarse como trampolín para el diálogo. Aquí es importante huir de libros que contengan lecciones (no suelen dar para un diálogo muy rico) y buscar libros que dejen al lector con una pregunta en lugar de con un mensaje. 

Cuándo eras pequeña, ¿qué querías ser de mayor?

Recuerdo que de muy pequeña quería ser arquitecta. Luego, de adolescente cambié a abogada (principalmente, lo confieso, debido a la influencia de la serie La Ley de Los Ángeles). Durante varios años, seguí contestando automáticamente que quería ser abogada, para quitarme de encima la pregunta. De hecho, casi casi estudié Derecho. Pero siempre agradeceré a mis padres que antes de solicitar plaza en la universidad, se sentaran conmigo y me hicieran dos preguntas muy sencillas: “¿pero a ti qué te interesa de verdad?, ¿qué te apasiona?”. Y lo tuve clarísimo: la filosofía.

Ellen Duthie (Cádiz, 1974) es autora, traductora, editora y profesora. Creadora del proyecto Wonder Ponder de Filosofía visual para niños y autora de los blogs “Lo leemos así», «Filosofía de cuento» y «Filosofía a la de tres». Su trabajo se centra en los campos de literatura infantil y filosofía para niños, a veces por separado pero normalmente revueltos.

  

Wonder Ponder llegará a México y Colombia con la Editorial Sexto Piso

Ellen Duthie


Traje de lobo SL, propietaria del sello Wonder Ponder y de su serie de Filosofía visual para niños, ha vendido los derechos para México y Colombia de la obra Mundo cruel, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, a la editorial Sexto Piso.

Claudia Bernaldo de Quirós, de la Agencia Literaria CBQ, negoció los derechos en representación de las autoras.  

Raquel Martínez Uña, la editora de Wonder Ponder, se alegra de que sea precisamente Sexto Piso quien publique Mundo cruel para México y Colombia: 

"Admiro su trayectoria editorial y su catálogo y me parece que Mundo cruel estará en excelente compañía. Además, Sexto Piso tiene ese punto atrevido, comprometido y entusiasta que tan bien le sienta a Wonder Ponder. Pero sobre todo, me alegro de que sean Sexto Piso porque a ellos les gusta. Ya antes de pensar en hacerlo han seguido y apoyado el proyecto, y que lo publique alguien al que le gusta mucho es lo mejor que le puede pasar a un libro-caja de filosofía visual para niños. Yo estoy feliz con la noticia, y espero que ellos disfruten acompañándolo y difundiéndolo en México y Colombia. Y ojalá que vaya muy bien."

Este acuerdo con Sexto Piso le sigue a los contratos negociados con ediciones iamiqué en Argentina y con Marubol Publications en Corea del Sur, para la publicación de las versiones argentina y surcoreana de Mundo cruel en 2016. 

En 2017, saldrá asimismo el segundo título de la serie, Yo, persona en Corea del Sur y Lo que tú quieras en Argentina.

Además, al cierre del año 2016, Traje de lobo firmó un contrato de venta de derechos con la editorial turca Düsün para la publicación de Mundo cruel en turco.

Al equipo de Wonder Ponder, una de cuyas integrantes, la ilustradora Daniela Martagón, es mexicana, le hace especial ilusión que los libros vayan a llegar a México y en tan buenas manos. Esta noticia supone poder dar respuesta a una demanda ya existente en dos países que, desde el inicio, han mostrado mucho interés por la Filosofía visual para niños de Wonder Ponder.

¡Un gran regalo de Reyes! 


Sobre Mundo cruel

Mundo cruel, publicado también en inglés con el título Cruelty Biteses el primer título de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder. 

Escrito por Ellen Duthie e ilustrado por Daniela Martagón, se trata de un libro-juego presentado en una caja que invita a lectores de ocho años en adelante (¡y también a adultos!) a pensar sobre la crueldad y acerca de nuestra relación con la crueldad de un modo que es a la vez serio y seriamente divertido.

Los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder: Mundo cruel, Yo, persona y Lo que tú quieras, invitaciones a pensar sobre la crueldad, sobre la identidad y sobre la libertad, respectivamente. 

Los tres títulos hasta la fecha de la serie de Filosofía visual para niños (y no tan niños) de Wonder Ponder: Mundo cruel, Yo, persona y Lo que tú quieras, invitaciones a pensar sobre la crueldad, sobre la identidad y sobre la libertad, respectivamente. 

Sobre la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder

La serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder acerca a lectores de ocho años en adelante a algunas de las grandes preguntas de la filosofía de forma divertida y atractiva. Escenas curiosas y preguntas intrigantes invitan a la reflexión y al diálogo, estimulando el desarrollo de un pensamiento propio y facilitando la construcción de un mapa visual y conceptual del tema abordado en cada título.

Para leerse a solas o en compañía, las cajas Wonder Ponder están diseñadas para mirarlas, leerlas y pensar sobre ellas en contextos familiares, lúdicos o educativos.

La serie incluye hasta el momento tres títulos que acercan a niños y adultos a algunas de las grandes preguntas de la filosofía de forma divertida y atractiva, ayudándoles a desarrollar un pensamiento crítico, creativo y sobre todo, propio. El proyecto incluye la edición de al menos tres títulos más que se irán publicando en los próximos años (sobre realidad, imaginación y sueño, sobre posibilidad e imposibilidad y sobre el sentido de la vida). 

Mundo cruel y Wonder Ponder en los medios

Desde su publicación en noviembre 2014, Mundo cruel y Wonder Ponder en general ha recibido mucha atención en prensa y en blogs especializados.

Nuria Barrios, en Babelia (El País) escribió: "Si Mundo cruel resulta tan impactante y divertido, si combina tan sabiamente lo lúdico y el horror, si se mueve con tanta facilidad de un ámbito a otro, es porque sus autoras miran el mundo desde los ojos de los niños".

Laia Jufresa, en un amplio artículo en Letras Libres titulado "La ficha negra también juega", decía: “Regalaría esta caja porque le veo otros, grandes y duraderos regalos brotándole por las ramas: el regalo de aprender a articular las ideas propias y luego evaluarlas con transparencia; el de fortalecer la confianza en su capacidad de razonar y de resolver desacuerdos y dudas a través de la palabra; el de fomentar la empatía por las experiencias y circunstancias ajenas y el respeto a las opiniones diversas.”

En Reino Unido, el influyente blog Playing by the Book lo eligió entre sus libros favoritos de 2015 y la editora Anna Ridley dedicó una amplia reseña al proyecto de Wonder Ponder en su blog The Look Book.

A finales de 2016, Wonder Ponder apostó por el mercado en lengua catalana con la edición de sus dos primeros títulos en catalán (Món cruel y Jo, persona). El Mundo recogía la noticia en sus páginas con un aquí

 


Wonder Ponder en 2016. ¡Gracias por acompañarnos!

Ellen Duthie

En un mercado editorial donde todo son prisas y presión por publicar a un determinado ritmo, a veces es fácil empezar a preguntarnos si no estamos locas, sentir incluso que todo son obstáculos y que nada "avanza". En estas situaciones (menos mal que somos tres), nos turnamos para ir recordándonos la una a la otra la importancia de respirar hondo. 

Echamos la vista atrás a este 2016 y resumimos para tomar perspectiva.

A principios de año, Wonder Ponder llegó a Corea del Sur, de la mano de Marubol, con la edición de la versión coreana de Mundo cruel. El título con el que ha salido se traduce literalmente como "¿Por qué no?". Y eso dijimos nosotras: "¿Por qué no?".

En 2017 daremos la bienvenida también a la versión surcoreana de Yo, persona. ¡Qué ganas de verlo!

En abril, la filosofía visual para niños aterrizó también en Argentina, con la edición de Mundo cruel, de ediciones iamiqué, en su flamante colección Abre, mira, piensa, que irá incorporando asimismo los demás títulos de la serie.

Con iamiqué, hemos encontrado unas socias inmejorables, con un empuje y un entusiasmo, y sobre todo, con una sintonía con nosotras, que da gusto. La acogida en los medios argentinos, ha sido muy buena, con reseñas y entrevistas a Ellen Duthie y a Daniela Martagón en prensa nacional y medios especializados (véase aquíaquíaquí o aquí)

En este 2017 llegará también a la colección Abre, mira, piensa de Iamiqué Lo que tú quieras. En abril-mayo, Ellen Duthie viajará a Argentina, Chile y Uruguay.

Para mayo, llegó la primera edición en español de Lo que tú quieras y en inglés de Whatever you Want. Lo pasamos bomba en las dos presentaciones, para adultos y para niños y desde entonces el título ha recibido mucha atención en prensa y en medios especializados.  

Al mismo tiempo, nos dio una gran alegría tener que reimprimir Yo, persona, que ya en su segundo año, nos está dando tantas alegrías como Mundo cruel, del que tuvimos que imprimir la tercera edición ya.  

Este año, como el pasado, participamos en la Feria del libro de Madrid, donde firmamos en la caseta de una de nuestras librerías favoritas: La Mar de Letras. 

También fuimos por primera vez a la Feria del Libro de Londres, donde tuvimos citas muy interesantes y conocimos un poco mejor el funcionamiento del mercado en Reino Unido. 

Una de las cosas más emocionantes que hemos podido hacer realidad este año ha sido nuestra primera Exposición de Filosofía visual, que realizamos en El Paso (Texas) en colaboración con la inciativa Philosophy for Children in the Borderlands, dirigida por Amy Reed-Sandoval, con el apoyo de una beca concedida por The American Philosophical Association.

Esta es una línea en la que nos apetece mucho seguir indagando en el futuro y en relación a la cual esperamos tener más noticias pronto. 

Sacar la filosofía visual de nuestras cajas y llevarlas a las paredes y espacios de los museos conlleva muchos retos pero también presenta unas posibilidades de lo más interesantes para nosotras como creadoras y para nuestro público como participantes de la experiencia museística. ¡Ganas de más!

En el mes de septiembre el equipo de Wonder Ponder al completo tuvo la oportunidad de viajar México, invitadas por el Hay Festival, que por primera vez se celebraba en la ciudad de Querétaro. Fue un viaje intenso y rico y completo, donde

1. Fuimos como invitadas a la Universidad del Claustro de Sor Juana y a la Biblioteca Vasconcelos,

2. Tuvimos la suerte de pasar un día con un grupo de niñas de la Casa Hogar Santa Rosa de Lima, y de conocer el trabajo de la Asociación de Promoción de la Lectura queretana, LEO, y

3. Por último, tuvimos el honor de participar en un festival de literatura de primer orden (¡y divertido!) como es el Hay Festival. 

De este viaje de tan solo nueve días que parecieron dos meses, salieron tantas cosas, a parte de descubrimiento de esta imagen precursora de nuestra portada de Yo, persona :-), que sigue ahí la estela. En la próxima etapa, esperamos poder anunciar otras noticias muy emocionantes sobre Wonder Ponder en México. Por lo pronto:  

En el mes de octubre arrancó en Querétaro (México) el Diplomado en Filosofía para Niños organizado por el Centro Thinkers, con el apoyo de Wonder Ponder. 

El diplomado en Filosofía para Niños está avalado por la Federación Mexicana de Filosofía para Niños y The Institute for the Advancement of Philosophy with Children (IAPC) y por Wonder Ponder, Filosofía Visual para Niños, y tiene valor ante The International Council of Philosophical Inquiry with Children (ICPIC). 

Además de participar en la elaboración del apartado específico dedicado a Wonder Ponder dentro del Programa del Diplomado, hemos tenido el honor de poder prestar apoyo para cofinanciar, junto a Thinkers, la formación de un grupo de voluntarias de la asociación de promoción a la lectura queretana LEO.  

¡Por muchos años más!

 

Y ya cerrando el año, una de las grandes apuestas para nosotras este año ha sido el lanzamiento de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder en catalán. Los dos primeros títulos, Mundo cruel (Món cruel) y Yo, persona (Jo, persona) salieron a la venta en noviembre y han sido muy bien recibidos y acogidos

Para el 2017, tenemos muchos planes y muchas noticias, algunas de las cuales podemos anunciar ya y otras para las que habrá que esperar. 

En enero, tenemos programada una visita al módulo de mujeres de la cárcel de Soto del Real, en la que tendremos oportunidad de participar en un taller con un grupo de presas y de explorar juntas nuestro título Lo que tú quieras (una invitación a reflexionar sobre la libertad). Lo explicamos en más detalle aquí

A finales de mes y en febrero, impartiremos un curso de formación de profesorado en el Centro Territorial de Innovación y Formación de Madrid-Norte, de la Consejería de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid.

Visitaremos Cataluña (en breve anunciaremos fechas) para hacer una presentación oficial de la colección en catalán. Además, en abril publicaremos el el tercer título de la serie en catalán, El que tu vulguis (Lo que tú quieras).  

Se perfila un gran viaje a Argentina, Chile y Uruguay, del que pronto podremos dar más detalles. 

¡Turquía! Ya hemos firmado el contrato con la editorial Düsün, que publicará Mundo cruel en versión turca. Nos emociona especialmente el hecho que de lo sacarán en el mismo formato original: ¡en caja! ¡Qué ganas tenemos de verlo! "Düsün" viene de "pensar" o "imaginar" en turco, así que el nombre nos viene que ni pintado.  

2017 verá también la edición argentina de Lo que tú quieras y la edición surcoreana de Yo, persona.

¡México! En breve podremos anunciar la editorial que se hará cargo de la publicación de la serie de Filosofía visual para niños en México. Estamos muy emocionadas y nos morimos de ganas de contarlo, pero nos morderemos la lengua para guardar las formas.

Este año será un año importante para la práctica filosófica con niños en Madrid, ya que es la ciudad anfitriona del Congreso Internacional de ICPIC (International Council of Philosophical Inquiry with Children) que se celebrará del 28 de junio al 1 de julio. Nuestra autora, Ellen Duthie, es miembro del Comité Organizador y presentará una ponencia sobre los mecanismos de estimulación para el pensamiento y el diálogo en las imágenes de Wonder Ponder. 

Y por supuesto, seguimos trabajando día a día en nuestros próximos títulos y proyectos editoriales. Nuestra investigación para cada título es larga y detallada con lecturas filosóficas y reflexiones en torno a cada tema dentro de nuestro equipo de filósofa-ilustradora-editora, talleres con niños y niñas de variadas edades donde exploramos y producimos imágenes para hacer pensar, talleres realizados con adultos donde analizamos y pensamos cómo deben ser las imágenes y los materiales para invitar a pensar a niños (y no tan niños). ¡Y seguimos!
 

¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

- A nuestra agente, Claudia Bernaldo de Quirós, por su estupenda labor en la venta de derechos a otros territorios. 
- A nuestro distribuidor, Roberto Masi, de Libri e Altro, por su apoyo y por formar parte de todo esto. 
- A Anna Juan Cantavella, por su fantástico trabajo representándonos en Cataluña.  
- A todos los niños, niñas y adultos que han venido a nuestros talleres, recitales, presentaciones y a nuestra exposición.  
- A las familias que nos han comprado y nos han leído y nos han jugado. 
- A las escuelas que nos han incorporado a sus bibliotecas y que han montado proyectos en torno a nuestros libros para dialogar e indagar.
- A las librerías que nos apoyan y que se entusiasman con el proyecto y nos recomiendan. 
- A los reseñistas que se fijan en nuestros libros y que dedican tiempo y atención a lo que escriben. 
- A todos los que transmitís el entusiasmo por lo que hacemos a otras personas y así nos dais a conocer.

¡Feliz año nuevo!

Ponencia de la autora de Wonder Ponder, Ellen Duthie, sobre el diálogo filosófico a partir de la literatura infantil, en la Biblioteca Roca Umbert de Granollers.

Estas navidades, ¡asómbrate y piensa! con nuestro descargable gratuito de filosofía visual para niños para pensar la navidad.

Ellen Duthie

ESTAS NAVIDADES,
¡ASÓMBRATE Y PIENSA!
CON LA
FILOSOFÍA VISUAL PARA NIÑOS
DE
WONDER PONDER. 

La navidad ya está a la vuelta de la esquina y desde Wonder Ponder pensamos que da mucho, mucho que pensar. Ya el año pasado comprobamos que muchos profesores y muchas familias pensaban lo mismo, y nos escribieron entusiasmados para contarnos lo bien que lo habían pasado y lo mucho que habían pensado con nuestro especial navideño.

Por eso este año volvemos a compartir nuestro regalo navideño para todos, para compartir:  un PDF descargable e imprimible repletito de propuestas para pensar sobre la navidad. ¡A disfrutar!

Haz clic en la imagen para descargar el cuaderno completo en PDF.  

¡OS DESEAMOS A TODOS UNAS NAVIDADES REPLETAS DE ASOMBRO Y DE REFLEXIÓN!

El Norte de Castilla se hace eco del "pensamiento divertente" de Wonder Ponder

Ellen Duthie

El pasado sábado se publicó esta reseña en El Norte de Castilla, escrita por Susana Gomez.  (¡La expresión "pensamiento divertente" la vamos a tener que adoptar!). 

Transcripción: 

Filosofía para niños: Pensar la libertad
Susana Gómez
La libertad es el tema que la colección “Wonder Ponder” (preguntar y reflexionar) ha elegido como eje de su tercer título, en una propuesta que atiende a idénticas premisas que sus dos obras anteriores –‘Mundo cruel’ y ‘Yo, persona’-, ambas reseñadas en esta misma sección. Con la misma actitud no dirigista y semejante vocación de alteridad, esa suerte de caja filosofal invita a pensar de un modo sencillo, que no pueril, algunas de las grandes cuestiones que desde siempre han preocupado al ser humano. Y lo hace con la seria intención de ser seriamente divertida. A caballo entre el hecho lector, el encuentro lúdico y la reflexión filosófica, este libro-juego propone un centenar de preguntas a partir de catorce tarjetas ilustradas, que dan pie a un debate en el que no existen las verdades únicas o las respuestas correctas (la duda, ya lo dijo Aristóteles, es el principio de la sabiduría). Abocado a la multiplicidad de perspectivas, el espacio se resiste a ser encasillado, al tiempo que abre el cofre del pensamiento divertente gracias a una serie de preguntas sin patronaje: ¿Sentirse libre es lo mismo que ser libre? ¿Qué cosas crees que están ya decididas sobre tu futuro?; ¿Qué te hace cumplir las normas (cuando las cumples?; ¿A los leones hace falta domarlos? ¿Y a las personas? ¿Las elecciones que haces son elecciones libres? ... son algunos de los interrogantes que se proponen, en un estilo con ecos platónicos o mayéuticos, que invita a mirar, preguntar(se), dialogar y dudar. Como en anteriores ocasiones, esta caja de "Filosofía visual para niños" cuenta con dos láminas pensadas para que los lecto-jugadores planteen sus propias preguntas, además de facilitar la construcción de un mapa visual y conceptual del tema. El póster, esta vez, se despliega en una particular Rue del Percebe: 'La Casa de la Real Gana'."

¿Preparados para celebrar el Día Mundial de la Filosofía con nuestro descargable gratuito?

Ellen Duthie

¡Pensad, malditos, pensad!

¿Preparados para celebrar el Día Mundial de la Filosofía?

¡Tenemos buenas noticias!

Desde Wonder Ponder, hemos declarado que en lugar de Día, lo vamos a convertir en Semana Mundial de la Filosofía y vamos a haceros pensar inmisericordemente, sin parar.

¿Cómo? 

1. Con un fabuloso descargable gratuito para jugar y pensar. 

2. Con un Recital de Filosofía Visual que dará que hablar. 

3. Con un cartel descargable en tres idiomas como decoración festiva. 


¿Lo primero? Os hemos preparado un descargable especial. Si lo imprimís en una hoja por ambas caras y lo dobláis por la mitad, os quedará un bonito "cuaderno" para repartir en clase, leer en casa y pensar en vuestras propias preguntas. Para darle un aspecto más especial, podéis probar a imprimirlo en papel de color. 

¿Lo segundo? (Sólo para los que estáis en Madrid) Este sábado, os invitamos a un Recital de Filosofía Visual, como parte de la programación del Día Mundial de la Filosofía organizado por MásFilosofía.  Será en el Centro Cultural La Corrala en la Calle Carlos Arniches (Lavapiés). El recital invita a niños y familias (también a adultos sin compañía infantil) a acompañarnos en un recorrido por algunas de imágenes de los libros-juego de Wonder Ponder, acompañadas de un texto vibrante y divertido que provoca la reflexión. Para inscribirse hay que enviar un mail a actividades@masfilosofia.com indicando
Nombre de la Actividad: Y TÚ, ¿QUÉ PIENSAS? Recital de Filosofía Visual:
Horario: 12:00 a 13:00 horas. 
Nombre del Asistente Responsable: 
Número de Asistentes Totales:

 

 

Para Wonder Ponder, el Día Mundial de la Filosofía no es solo una celebración de la filosofía, es también la del aniversario de nuestro lanzamiento, el 20 de noviembre de 2014, hace dos años, con la publicación de nuestro primer título, Mundo cruel. ¡Hoy, nos llega de la imprenta nada más y nada menos que la tercera edición!

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Y llega con dos amigos: Nuestros dos primeros títulos en catalán: Món cruel y Jo, persona

 


Estés cerca o estés lejos... ¡celebra con nosotras esta Semana Mundial del Wonderpondereo!

¡Y aquí viene lo tercero! Carteles para imprimir y colgar en tres idiomas. 

Arranca en Querétaro (México) el Diplomado en Filosofía para Niños organizado por Thinkers, con apoyo de Wonder Ponder

Ellen Duthie

El pasado jueves arrancó en Querétaro (México) el Diplomado en Filosofía para niños organizado por el Centro Thinkers y con el apoyo de Wonder Ponder. El Diplomado ha arrancado con dos grupos, uno los jueves y otro los sábados, y tendrá una duración de diez meses, durante los cuales los asistentes se formarán como facilitadores del Programa de Filosofía para Niños.

Dirigido a maestros, pedagogos, psicólogos, profesionales en el área de ciencias sociales y humanas y al público en general, el diplomado permitirá a los asistentes utilizar la metodología y materiales del programa de Filosofía para niños, analizar las posibilidades de lograr el desarrollo de habilidades de razonamiento y la formación en valores, conocer los elementos que componen el pensamiento crítico, creativo y valorativo que propone Filosofía para Niños, analizar el uso de la literatura para promover el desarrollo de pensamiento en los estudiantes, identificar las habilidades de razonamiento que se desarrollan mediante el diálogo en la comunidad de investigación y capacitar al estudiante para formar comunidades de investigación. 

Dentro del módulo del diplomado dedicado al material de Filosofía para niños, se incluirá un apartado específico sobre la propuesta de Wonder Ponder. 

El diplomado en Filosofía para Niños está avalado por la Federación Mexicana de Filosofía para Niños y The Institute for the Advancement of Philosophy with Children (IAPC), Wonder Ponder. Filosofía Visual para Niños, y tiene valor ante The International Council of Philosophical Inquiry with Children (ICPIC). 

Para el grupo del sábado, desde Wonder Ponder nos hemos coordinado con la Asociación LEO de promoción de la lectura de Querétaro, a quien tuvimos la oportunidad de conocer en el pasado mes de septiembre, para cofinanciar, junto a Thinkers, parte del coste de la formación de cuatro madres voluntarias de la asociación. Participarán asimismo en el Diplomado cinco voluntarias más de LEO. Es una enorme ilusión para nosotras poder contribuir a que esto sea posible y haber inspirado a las voluntarias de LEO para formarse en la práctica de Filosofía con niños. 

Asímismo, la inscripción en el Diplomado, tanto en el grupo del jueves como el del sábado, consiste en un libro de literatura infantil para apoyar el programa de LEO en Querétaro. 

En breve podremos anunciar más detalles sobre un proyecto específico que hemos iniciado con LEO, con la Casa Hogar Santa Rosa de Lima en Querétaro, a raíz de nuestra reciente visita a la misma

De momento, os dejamos con el deseo de que el Diplomado se repita muchos, muchos años más. 

Resultado del concurso de la Casa de la Real Gana

Ellen Duthie

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El plazo para el concurso que lanzamos la semana pasada concluyó ayer, 28 de octubre. Esta mañana hemos realizado un sorteo (con ayuda de random.org) entre todas las respuestas correctas recibidas. El resultado fue el número "7", correspondiente a la participante Esther Carrillo. En breve recibirá en su casa un ejemplar de nuestro libro-juego de Filosofía visual para niños, Lo que tú quieras. ¡Enhorabuena!

La acogida ha sido buena y sobre todo nos ha encantado la participación de un cole entero el pasado 24 de octubre, Día de las Bibliotecas. La profesora Belén López Villar animó a todas las clases de primaria del CRA ALTO en Cañete (Cuenca) a participar en una gran búsqueda de personajes literarios en nuestro póster, convirtiéndolo en un juego que luego continuaron en la biblioteca, donde todos los cursos con sus tutores fueron a buscar todos los libros a los que habían encontrado referencias en el póster (la cantidad de libros que encontraron es también testimonio de una biblioteca escolar muy bien surtida).

Los alumnos de primero y segundo de primaria de CRA ALTO en Cañete (Cuenca), atentos buscando personajes de literatura infantil en el póster de la Casa de la Real Gana de nuestro título, Lo que tú quieras (Una invitación a reflexionar sobre la libertad).  

Los alumnos de primero y segundo de primaria de CRA ALTO en Cañete (Cuenca), atentos buscando personajes de literatura infantil en el póster de la Casa de la Real Gana de nuestro título, Lo que tú quieras (Una invitación a reflexionar sobre la libertad).  

Cuando nos preguntan cómo se puede usar Wonder Ponder en la escuela y respondemos que desde Wonder Ponder lo que nos gusta es ver maneras inventivas de apropiarse de nuestros libros-juego y de extender su alcance, es justamente en este tipo de iniciative en la que estamos pensando. Llevaron el buscar atento y meticuloso de personajes en el póster al movimiento físico de buscar libros en la biblioteca, sacar y exponer en esa hermosa maleta. Nos encanta esta forma de enfocar la animación a la lectura, que aquí se convierte en "activación para la lectura". ¡Enhorabuena! 

Entre todos los participantes en el concurso, se encontraron los siguientes personajes en el póster. ¿Los veis todos? ¿Veis alguno más? ¡A jugar un poquito más!  

SALA 1
Pequeña My, de Los Moominsde Tove Jansson. 
SALA 2
El gato de Cheshire de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll.
Winnie the Pooh, de A. A. Milne, ilustrado por E.H. Shepard.  

SALA 3
Matilda de Matilda, de Roald Dahl. 
El increíble niño comelibros, de Oliver Jeffers

SALA 5
Las lavanderas locas de Las lavanderas locas, de John Yeoman y Quentin Blake.
SALA 7
Pippi Calzaslargas y el señor Nelson en Pippi Calzaslargas, de Astrid Lindgren. 
Miguel en La cocina de noche de Maurice Sendak
Shrek y la bruja en ¡Shrek!, de William Steig.
Osito en Vamos a buscar un tesoro, de Janosch.
SALA 8
El zorro y Rosalía, de El paseo de Rosalía de Pat Hutchins. 
El Pequeño Rey, de El Pequeño Rey Repostero, de Javier Sáez Castán.
La oruga en La oruga glotona de Eric Carle. 
El tigre en El tigre que vino a tomar el té de Judith Kerr. 
Los tres pasteleros de La cocina de noche, de Maurice Sendak. 
La hiena en La princesa viene a las cuatro de W.Schnurre y R.S Berner. 
Sapo y Sepo en Sapo y Sepo, de Arnold Lobel. 

Mafalda, de Quino. 
El Sombrerero Loco en Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll.
SALA 9
Charlie y Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl. 
SALA 10
El papa ratón y sus hijos en Historias de ratones, de Arnold Lobel.
Los abuelos de Charlie en Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl.
El conejito de Buenas noches, luna, de Margaret Wise Brown y Clement Hurd. 
SALA 11
Paulinita en La tristísima historia de las cerillas en Pedro Melenas, de Heinrich Hoffmann. 
Max en Donde viven los monstruos, de M. Sendak. 
SALA 12
La señora Bartolotti, de Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas, de Christine Nostlinger
Rosie, de El letrero secreto de Rosie, de Mauice Sendak
Silvestre, de Silvestre y la piedrecita mágica, de William Steig
SALA 13
Monty Python, y el Ministerio de los Andares Tontos (no es infantil, pero está!)
SALA 15
Los jardineros de la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. 
James, de Let's Be Enemies, de Janice May Udry y Maurice Sendak
SALA 16
Miffy, de la serie de libros de Miffy de Dick Bruna
SALA 18
El niño protagonista de ¡A bañarse! de Taro Gomi. 
SALA 20
El topo de El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza de Werner Holzwarth y Wolf Erlbuch.
El oso de Quiero mi gorro, de Jon Klassen
SALA 21
Calvin y Hobbes de Bill Watterson
SALA 22
La niña de El globo, de Isol. 
SALA 23
Los tres bandidos de Los tres bandidos, de Tomi Ungerer.
SALA 24
Un gato de A Visit to William Blake's Inn: Poems for Innocent and Experienced Travelers de Nancy Willard, ilustrado por los Provensen. 

¡Quedan muchos más!

Por último, por si queréis sacar más partido al póster y a la caja de Lo que tú quieras en general, os dejamos con esta Casa de la Real Gana para que podáis diseñar la vuestra propia.  

En el póster nuestro, os proponemos La Casa de la Real Gana fruto de nuestra propia fantasía de casa de la total libertad, donde los personajes hacen lo que les viene en gana, todos a la vez. ¿Pero cómo sería la vuestra? 

¿Qué habitaciones tendría? ¿Quién la habitaría? Para que realmente fuera la Casa de la Real Gana, ¿podría ser compartida? ¿Habría que poner alguna norma o con normas dejaría de ser la Casa de la Real Gana?  Aquí os dejamos con una versión imprimible de la casa para que podáis inventaros y dibujar la vuestra, con todos los personajes que queráis. También está en PDF si lo preferís

Lo que tú quieras pertenece a la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder. Nuestros títulos se pueden adquirir en cualquiera de nuestros puntos de venta o bien en nuestra tienda online

¿Cómo sería tu Casa de la Real Gana?

Ellen Duthie

En nuestro título Lo que tú quieras, como en todos nuestros títulos, además de las 14 escenas que dan que preguntar, que pensar y que dialogar sobre la libertad, incluimos un póster para seguir jugando y pensando. 

En el póster (al final de este post) os proponemos La Casa de la Real Gana, fruto de nuestra propia fantasía de casa de la total libertad, donde los personajes hacen lo que les viene en gana, todos a la vez. ¿Pero cómo sería la vuestra? 

¿Qué habitaciones tendría? ¿Quién la habitaría? Para que realmente fuera la Casa de la Real Gana, ¿podría ser compartida? ¿Habría que poner alguna norma o con normas dejaría de ser la Casa de la Real Gana?  Aquí os dejamos con una versión imprimible de la casa para que podáis inventaros y dibujar la vuestra, con todos los personajes que queráis. También está en PDF si lo preferís

Puedes inspirarte en nuestro póster, o inventártelo todo a tu manera, lo que tú queiras. Y por cierto, ¡no se os olvide participar en nuestro juego y concurso! El premio es un ejemplar de nuestro libro-juego Lo que tú quieras, firmado y con una ilustración especial cortesía de las autoras.  

Concurso: ¡Gana un ejemplar de "Lo que tú quieras" firmado y dibujado por las autoras!

Ellen Duthie

¿Qué pasa? 
¡Un concurso!

¿Cuál es el premio?
Un ejemplar de Lo que tú quieras, de nuestra serie de Filosofía visual para niños, especialmente firmada y dedicada para la ganadora o el ganador, con un dibujo realizado para la ocasión por la ilustradora, Daniela Martagón. ¡Te lo enviamos a donde tú nos digas!

Lo que tú quieras, una invitación a reflexionar sobre la libertad para pequeños, medianos y grandes.  A medio camino entre un libro y un juego, viene en una caja y propone una forma de pensar sobre la libertad que es a la vez seria y seriamente divertida. Mediante las preguntas que provocan las imágenes en la caja, los lectores-jugadores pueden ir construyendo su propia definición de libertad. Parte de la serie Wonder Ponder, Filosofía visual para niños, Lo que tu quieras está concebido para que l@s niñ@s puedan mirarlo y leerlo sol@s, acompañad@s, en grupo, en un contexto educativo, de juego o familiar.

¿Y qué hay que hacer para participar? 
¡Es fácil! Para participar, debes buscar y encontrar en La casa de la Real Gana (el póster de la caja de Lo que tú quieras) al menos 10 referencias a personajes salidos de la literatura infantil (¡está requete plagado!). 

Cuando los tengas, en un comentario de este post en Facebook, indica tus 10 personajes, con los títulos de los libros donde aparecen y los correspondientes autores o autoras y la habitación de La Casa de la Real Gana en la que se encuentra (en la parte inferior del póster veréis una relación numerada con todas las habitaciones y espacios de la casa).

¡Recuerda! Debes contestar con tus 10 personajes, títulos, autores y ubicación dentro de la casa, en nuestra página de Facebook

El sorteo entre todas las respuestas correctas se realizará el viernes 28 de octubre de 2016. ¡Suerte!

Para ayudarte, te damos alguna pista. En el póster hay personajes de Jumanji, de Chris Van Allsburg, de El tigre que vino a tomar el té, de Judith Kerr, de La cocina de noche, de Maurice Sendak, de Yo quiero mi gorro, de Jon Klassen, de Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, de Christine Nostlinger, de Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak... y de muchos, muchos más libros. ¡Que lo disfrutes!

¿Cuál era el premio? 
n ejemplar de Lo que tú quieras, de nuestra serie de Filosofía visual para niños, especialmente firmada y dedicada para la ganadora o el ganador, con un dibujo realizado para la ocasión por la ilustradora, Daniela Martagón. ¡Te lo enviamos a donde tú nos digas!

Periodismo de autoinvestigación: todas las pruebas gráficas de los orígenes de Wonder Ponder

Ellen Duthie

Ni siquiera se llamaba Wonder Ponder. Ni siquiera se llamaba nada. 

Era una noche de otoño. No hacía frío, pero imaginaremos que sí. Las autoras de Wonder Ponder, Ellen Duthie y Daniela Martagón, antes de ser las autoras de Wonder Ponder, iban camino de tomarse un vino. "Necesito unas escenas de crueldad para mostrar a unos niños de cuatro años, pero no sé dibujar", dijo Ellen. A Daniela se le iluminaron los ojos. "Mándame una descripción de lo que quieres y te las hago", dijo Daniela. 

Y a primera hora de la mañana siguiente, Daniela, alias, la Salvadora, tenía un correo electrónico en su buzón: 

Veinticuatro horas más tarde, el 10 de octubre de 2013, Daniela y Ellen desayunaban con diez escenas que Daniela había preparado en una sola noche en vela.

Y un par de horas más tarde, Ellen entraba con ellas en el aula

Hoy hace exactamente tres años. Y lo que empezó con un vino creció. Y se llamó Wonder Ponder. Y de apellido, Filosofía visual para niños. Y que cumpla muchos años más. 

Wonder Ponder en México: La crónica, 3ª parte

Ellen Duthie

Wonder Ponder en México: la crónica, 1ª parte
Wonder Ponder en México: la crónica, 2ª parte

1, 2 y ¡Y vamos con la tercera parte de la crónica de la gira mexicana de Wonder Ponder! 

Viernes, 2 de septiembre. Empezamos la mañana con una reunión-desayuno con Diálogo y Thinkers, dos organizaciones con sede en Querétaro dedicadas a la Filosofía para niños y que están a punto de iniciar un interesante Diplomado en Filosofía para Niños en colaboración con la Universidad Autónoma de Querétaro. Tuvimos ocasión de charlar largo y tendido con María Outón, Gerardo Cantú y Cecilia Fernández de Mendoza, contarnos nuestras respectivas trayectorias y nuestros respectivos planes y buscar maneras para estrechar lazos. 

Tuvimos tiempo también de entregar ejemplares que nos habían pedido de antemano y donar un ejemplar de cada título.  

María Outón, Ellen Duthie, Cecilia Fernandez de Mendoza, Gerardo Cantú y Daniela Martagón

María Outón, Ellen Duthie, Cecilia Fernandez de Mendoza, Gerardo Cantú y Daniela Martagón

Por la tarde, le tocó a Raquel intervenir en una mesa redonda de Talento Editorial, un programa para editores dentro del Hay Festival organizado por Ana Cañellas y Paco Goyanes, de la Librería Cálamo de Zaragoza. Se trata de un programa de charlas y mesas redondas centrado en la edición, donde invitan a editores y libreros a prepararse charlas sobre su trayectoria y sus experiencias, y mesas redondas con un tema que provoque a los participantes a reflexionar a través del diálogo y desde sus diferentes enfoques. Todos ellos tienen títulos largos y sugerentes que te ponen a pensar desde que recibes la invitación.

Raquel participó en la mesa "Los niños no son tontos. Y las niñas menos. Cómo editar libros infantiles que no aumenten la estupidez universal", junto a la veterana editora Patricia Van Rhinj Armida, del Centro de Información y Desarrollo de la Comunicación y la Literatura Infantiles CIDCLI. Fue una oportunidad estupenda para compartir trayectorias y decisiones editoriales y presentar algunas de las bases necesarias/posibles para editar libros desde una postura de respeto hacia la inteligencia de los niños.

En la parte expositiva, Raquel contó los orígenes de la editorial y los principios que rigen nuestro proyecto y leyó también un breve manifiesto de Wonder Ponder, que compartimos aquí: 

  • Wonder Ponder no contiene respuestas, sino preguntas. Nos interesan las posibilidades de la pregunta como punto de partida pero también como punto de llegada.
  • Wonder Ponder invita a los adultos que también se sientan atraídos por nuestros libros –sea como mediadores o como usuarios finales- a jugar, pensar e implicarse en la misma medida que se invita a los niños.
  • En Wonder Ponder entendemos la edición de literatura infantil como la búsqueda del asombro, la curiosidad, la reflexión y la diversión de los lectores a partir de nuestro propio asombro, curiosidad, reflexión y diversión como editoras.

Y acabó vinculando su exposición al tema de la mesa redonda: "Así que en Wonder Ponder creemos firmemente que ni las niñas ni los niños son tontos. Y tenemos la esperanza de que los adultos tampoco lo sean." 

Luego Patricia de CIDCLI presentó su editorial, hablando de los orígenes, de su trayectoria y de la dirección futura de la edición de libros para niños, poniendo especial énfasis en la dimensión digital del futuro del libro. 

Para el diálogo en sí y para las preguntas del público, la sensación fue que faltó tiempo. Quedaron muchas cosas en el tintero y muchas preguntas sin contestar, pero estas mesas precisamente tratan de eso. De abrir vías de exploración que los asistentes puedan continuar después.  

Raquel disfrutó mucho de tanto de su charla como de todas las demás. "No hay tantos foros en los que coincidan editores de literatura "para adultos" con representantes de la literatura llamada infantil". 

Esa misma tarde quedamos por segunda vez con algunas de las integrantes de LEO para proponerles un proyecto de continuidad entre ellas, Wonder Ponder y la Casa-Hogar Santa Rosa de Lima. Ya tiene título: "Abre, lee, piensa" y pronto inauguraremos el blog del proyecto. 

Sábado 3 de septiembre. 

El gran día: el primer Recital de Filosofía visual ¿de la historia? Bromeábamos con que probablemente sí. Fue un experimento que nació de la propuesta por parte del Festival de que hiciéramos algo al aire libre y con mucho público. Después del recital, firmamos libros. Un niño pequeño se acercó y nos comentó que eso que acabábamos de hacer era un poco como poesía. Pero con preguntas. Y así fue que supimos que el experimento funcionó. Desde entonces, hemos estado dando vueltas a cómo perfeccionarlo, para representarlo pronto en Madrid, idealmente en un teatro cerrado. ¡Atentos!

Justo después del Recital, teníamos cita con Leslie Cazáres, la Presidenta de la Federación Mexicana de Filosofía para Niños, a la que asistieron también los miembros de Diálogo y de Thinkers con los que nos habíamos reunido el día anterior, y también miembros de la Federación. 

Aprovechamos para firmar un convenio con la Federación, por el que nos hicimos miembros. Durante la comida, fue un placer compartir con ellos y hablar de posibles intercambios futuros. Es un honor y un apoyo importante para nosotras que la Federación avale nuestro trabajo de filosofía visual. ¡Esperemos que sea una relación larga y fructífera!

Ellen Duthie, de Wonder Ponder, y Leslie Cazáres, de la Federación Mexicana de Filosofía para Niños, firmando el convenio

Ellen Duthie, de Wonder Ponder, y Leslie Cazáres, de la Federación Mexicana de Filosofía para Niños, firmando el convenio

Domingo 4 de septiembre. 

Cielo de Querétaro desde el balcón del hotel. 

Cielo de Querétaro desde el balcón del hotel. 

Antes de montarnos en el minibus que nos llevó de vuelta a Ciudad de México, tuvimos ocasión de levantarnos pronto y dar un paseo por sus calles antes de que empezara todo el bullicio y la música que inunda sus calles de día. Es una ciudad bonita, muy manejable, con buenos restaurantes y buenos paseos, perfecta para ser sede de un festival como el Hay. En nuestro paseo de despedida, sentimos que los últimos tres días parecían nueve. Qué de cosas habían pasado desde que llegamos. Qué de  gente habíamos conocido y qué de experiencias nos llevábamos en el bolsillo. 

En el minibus de vuelta a Ciudad de México, que compartimos con la estupenda autora británica Nell Leyshon (de lo que vimos dentro del Hay Festival, su "Monólogo de Gary" fue realmente espectacular) , la traductora Sophie Hughes, el actor Leonardo Sbaraglia y el ilustrador Gedovius, íbamos todos satisfechos, y ni siquiera la espantosa película que nos tuvimos que tragar ("La leyenda de Tarzán), estropeó la experiencia de vuelta ni la sensación tan disfrutable de cansancio satisfecho que nos inundaba.  

Lunes 5 de septiembre. 

Raquel y Ellen volvían a Madrid por la tarde, así que por la mañana el equipo de Wonder Ponder al completo aprovechó para dar un paseo por Coyoacán y disfrutar de un momento de relax, antes de que dos terceras partes de Wonder Ponder se montaran en un avión rumbo a Madrid. El otro tercio, Daniela, se quedó un ratito más disfrutando de una familia que, durante el tiempo en CDMX, fue también la familia de Raquel y de Ellen. 

Gracias al Hay Festival y a Acción Cultural Española por invitarnos y apoyar nuestra invitación al Hay Festival y por la organización de todas las actividades. Gracias a la Casa-Hogar Santa Rosa de Lima por recibirnos y acogernos por un día en su casa. Gracias a LEO por la organización de la visita a la Casa-Hogar y por el entusiasmo. Gracias a Diálogo y a Thinkers por recibirnos y compartir experiencias en Querétaro. Y muchas gracias a Leslie Cazáres y a Claudia Cué, de la Federación Mexicana de Filosofía para Niños por viajar 3 horas y media ida y otras tanto de vuelta desde León Guanajuato a Querétaro específicamente para vernos. Gracias a David Sumiacher, de CECAPFI, por contactarnos y concertar una cita con nosotras en Ciudad de México. Gracias a la Biblioteca Vasconcelos por la invitación para dar la charla "Mirar, leer y pensar", y a la Universidad del Claustro de Sor Juana por invitarnos a hablar de "Filosofía para niños y no tan niños". Gracias a Ana y Paco, de la Librería Cálamo por invitar a Raquel a formar parte del Programa de Talento Editorial. Y gracias sobre todo a los asistentes a todos nuestros eventos, por venir, algunos desde lejos y algunos a varios eventos, y por su interés, entusiasmo y excelentes preguntas. 

Ha sido un gusto enorme. Y aunque suene cursi, no lo podemos evitar: ¡Gracias, México!

 

 

"Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente": Crónica de Wonder Ponder en México, 2ª parte

Ellen Duthie

Después de nuestra actividad frenética en Ciudad de México, el 31 de agosto, las tres socias de Wonder Ponder, Raquel, Ellen y Daniela, salimos rumbo a Querétaro.

Unos meses antes nos habían invitado al Hay Festival y teníamos una agenda de actividades variada y repleta para los siguientes días.

Llegamos a Querétaro ya de noche a un hotel donde dos bandas en vivo en dos restaurantes, uno a cada lado de la puerta de entrada, competían por la atención de los comensales, y de nuestros oídos. Lo primero que hicimos fue ir a comprarnos unos tapones. Lo segundo, cenar rica sopa azteca. Lo tercero, dormir.

Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente. El muro de la Casa Hogar Santa Rosa de Lima está repleto de pintadas decorativas y frases memorables. 

Sonríe hoy, quizá mañana te falte un diente. El muro de la Casa Hogar Santa Rosa de Lima está repleto de pintadas decorativas y frases memorables. 

A la mañana siguiente tocaba nuestro estreno en el Hay Festival: nuestra visita a la Casa Hogar Santa Rosa de Lima. Durante las semanas previas, habíamos estado en contacto con LEO, la Asociación Queretana de Promoción de la Lectura, que, en asociación con el Hay Festival había organizado parte de la programación infantil del festival. Les habíamos enviado nuestro último título, Lo que tú quieras, para que las niñas de la Casa Hogar se familiarizaran con él y con nuestro trabajo antes de que llegáramos. Alexandra fue nuestro vínculo con las chicas de la Casa Hogar y Graciela nuestro contacto directo.  

Llegamos y nos encontramos con un muro repleto de pintadas decorativas y frases memorables, como la de la imagen. Pasamos la mañana y parte de la tarde con diez chicas de entre 11 y 19 años. Ya habían visto Lo que tú quieras con Alexandra, de LEO, que habitualmente acude a la Casa Hogar para leer con ellas y conversar con ellas sobre sus lecturas. 

Cuando llegamos, estaban varias voluntarias de LEO, interesadas en observar el taller con las chicas. Organizamos las sillas en un círculo para nosotras y las niñas y un semicírculo exterior, a cierta distancia, para que pudieran observar las integrantes de LEO. 

En lugar de empezar por que las niñas se presentaran, pedimos que nos entrevistaran ellas a nosotras, que nos hicieran todas las preguntas que se les ocurrieran. Nos preguntaron todo tipo de cosa, desde preguntas personales hasta preguntas muy detalladas acerca de nuestro proceso de trabajo. Respondimos a todas sus preguntas, sin excepción y les enseñamos los otros títulos que no conocían: Mundo cruel y Yo, persona

Una vez que nos habían "desnudado" a nosotras, nos contaron un poco ellas. Algunas viven ahí todo el tiempo, otras vuelven a casa de familiares los fines de semana. Cuatro de ellas son recién llegadas.

Antes de la sesión de diálogo en sí, exploramos qué tipo de pregunta interesa a los filósofos y cada una de las niñas sacó de una bolsa una pregunta que habíamos preparado previamente. Exploramos brevemente cada pregunta para entender mejor este tipo de pregunta: cómo responderlas y cómo plantearlas.

Hablamos de lo que hace falta para ser feliz: "un novio, una familia, salud". Pero pronto empezamos a cuestionar nuestros requisitos para la felicidad. ¿Se puede ser feliz sin novio? Rotundamente sí. Distinguimos entre querer tener novio y no poder ser feliz sin tener novio. ¿Se puede ser feliz sin familia? Esto dio lugar a un diálogo sobre la definición de familia. ¿Las hermanas de la Casa Hogar son familia? "Es parecido pero no es igual", dijo una de las asistentes. ¿Es posible hacerse una nueva familia si pierdes o te alejas de la tuya? Vimos distintos casos en los que parecía que quizás sí. ¿Es posible ser feliz estando enfermo? Aunque no es lo ideal, la mayoría reconoció que sí que es posible ser feliz estando enfermos. Hablamos también de la percepción del paso del tiempo en relación al nivel de felicidad. "¿No os habéis parado a pensar en lo rápido que pasa el tiempo cuando estamos felices y en lo leeeeeeeento que pasa cunado estamos tristes?", preguntó una de las chicas.

Hablamos del valor de las personas. ¿Hay personas más valiosas que otras? Hablamos de mandar. ¿Quién tiene derecho a mandar? ¿A quién y por qué?  Preguntamos si estaba mal mentir. ¿Siempre, siempre? Preguntamos si podíamos saber con total seguridad que Ellen no era un robot. Preguntamos si podíamos saber seguro que no estábamos soñando en este preciso instante. Si nos podemos fiar de lo que nos cuentan nuestros ojos. Si tiene que haber normas. 

Una vez que nos habíamos familiarizado un poco con el tipo de pregunta que se aborda desde la filosofía, por fin tuvimos una sesión de diálogo sobre dos de las escenas de Lo que tú quieras, en la que pensamos en preguntas propias a partir de las escenas. A ellas les pareció muy llamativa la escena de la cárcel de mujeres, donde aparece una mujer embarazada y una niña dentro de la cárcel. Nunca se les había ocurrido que eso podía pasar. Y también les llamó mucho la atención la escena de los esclavos. Practicamos el arte de hacer buenas preguntas. Reformulamos las que se podían formular mejor, profundizamos en las más interesantes y lo disfrutamos mucho. Antes de comer, explicamos cómo íbamos a hacer el gran mural sobre la libertad, para el que Daniela, la ilustradora, había preparado papel kraft en el suelo.   

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Escena de Lo que tú quieras, de la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. 

Nos habían invitado a comer, así que compartimos también mesa y rica comida con ellas. Aquí la conversación continuó. Nos preguntaron sobre cómo era viajar en avión, dónde había dejado Ellen a su hijo (esto varias veces), si estábamos casadas... Compartimos nuestros respectivos gustos musicales. Nos preguntaron en qué tipo de casa vivíamos, si era nuestra o si la rentábamos. Se sorprendieron cuando le contamos que el España la hora era 7 horas más tarde. "Eso será porque en España el tiempo pasa muy rápido; aquí en la Casa Hogar todo pasa tan, tan lento". Y nos mimaron mucho a las tres invitadas. Nos hicieron sentir muy bienvenidas y como parte de la familia. 

Después de comer hicimos un gran mural, que titulamos: "¿Para qué queremos la libertad?" donde dibujamos, escribimos preguntas, frases y todo lo que se nos iba ocurriendo. Mientras íbamos dibujando y escribiendo, hablábamos de lo que nos iba surgiendo. El resultado podéis verlo en esta galería. Quedó fantástico. 

Fue un día fantástico, bonito, interesante y que nos marcó mucho. Cuando nos despedimos, sentimos cuánto nos habría gustado quedarnos un buen rato más.

Cuando nos fuimos, dimos las gracias a las chicas por abrirnos su casa y dejarnos entrar y quedarnos un rato en ella y con ellas, dimos las gracias también a las Hermanas de la Casa Hogar, por su trabajo con estas niñas. Y dimos las gracias a LEO por su trabajo con ellas y su labor de enlace entre nosotras y las niñas. 

Nos despedimos y nos fuimos para el hotel.

Estas experiencias son bonitamente duras o duramente bonitas, no se sabe el orden correcto de las palabras. Sobre todo, no dejan indiferente. 

Unos días más tarde, mientras aún estábamos en Querétaro, quisimos hablar con las voluntarias de LEO para proponerles algo para que esta visita no quedara en un relámpago, en una rápida apertura de una ventana, antes de volver a cerrarla. 

Así, poco a poco, se ha ido fraguando un nuevo proyecto de Wonder Ponder, en colaboración con LEO, que pronto podremos anunciar, pero del que algo os podemos ir adelantando: tendrá blog propio, tendrá algo que ver con correspondencia a la antigua y algo que ver con filosofía y mucho que ver con la vida (con la nuestra, con la de las niñas de la Casa Hogar y, esperamos, que con la de todos nuestros lectores, pequeños, medianos o grandes). Aquí la primera imagen del proyecto:  

La semana que viene, el resto de la crónica de nuestro viaje (que aún queda mucho). 

¡Buen fin de semana!